"Las gratitudes" Delphine de Vigan
«—¡Todavía sé hacerme la cama, maldita sea! Tardo un rato, un buen rato, no lo riego, pero sé hacérmela. Y aun así ella la repasa a mis espaldas todos los días, la vuelve a hacer, todas las mañanas tira de la… concha, como si estuviese mal hecha, ¿te lo puedes creer? —Pero ¿de quién hablas? —¡De la mujer de la simpleza!» . Es la protesta impotente de Michka. Michka es anciana, tiene afasia y se le pierden las palabras. Cuando empieza Las gratitudes Michka aún vive en su casa. Nos lo cuenta Marie, la narradora junto con Jérôme de esta historia. Marie visita a Michka a menudo y va viendo que la mujer se desorienta. Se para de pronto como si no supiera a donde iba, pierde las palabras y las sustituye por otras, busca cosas que no encuentra, pero aún puede vivir sola; aún puede leer y ver la televisión y recibir visitas. Michka es anciana, pero ha sido y es una mujer culta que lee a diario Le Monde (aunque solo sea los titulares) y que ha leído a Sylvia Plath, Virginia Woolf, Doris L...