Octubre 2016
- No perdamos la perspectiva, yo ya estoy harta de decirlo, es lo único importante. Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café, tropezando a los clientes con su tremendo trasero. Doña Rosa dice con frecuencia "leñe" y "nos ha merengao ". Para doña Rosa, el mundo es su Café, y alrededor de su Café, todo lo demás. Hay quien dice que a doña Rosa le brillan los ojillos cuando viene la primavera y las muchachas empiezan a andar de manga corta. Yo creo que todo eso son habladurías: doña Rosa no hubiera soltado jamás un buen amadeo de plata por nada de este mundo. Ni con primavera ni sin ella. Esta novela, a pesar de ser de un escritor español, tan español como las gachas, se publicó antes en Buenos Aires (1951) que en España. La censura no permitió que el libro viera la luz en el suelo patrio de su autor hasta 1955. Cosa curiosa si tenemos en cuenta que Camilo José Cela había sido censor a su vez. Nunca he entendido la dualidad de este autor. La pe...