"Adiós, hasta mañana" William Maxwell
Hace mucho tiempo vi por primera vez una película de esas que no se olvidan, sobre todo porque se vuelven a ver una y otra vez a lo largo de los años. Voy a dejar que adivinéis cuál es. En ella, un entrañable personaje pregunta varias veces: ¿te ha picado alguna vez una abeja muerta? Pues bien, a mí sí me ha picado una abeja muerta, pero aún me ha pasado otra cosa más extraña si cabe: me he enamorado varias veces de un hombre (o una mujer) muerto. Lo bueno de enamorarse de una mujer (o un hombre) muerta es que no exige fidelidad. Se puede estar enamorada de varios a la vez. No de demasiados, porque solo algunos lo merecen, pero sí de los suficientes. Uno de los últimos hombres muertos de los que me he enamorado es William Maxwell. Cuando leí " Vinieron como golondrinas ", no pude evitar caer rendida a sus pies y, ahora, tras leer " Adiós, hasta mañana ", el amor se ha confirmado. Leeré todo lo que haya escrito y se haya traducido (tampoco es mucho) porque pocos...