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Mostrando entradas de 2019

"El murmullo de las abejas" Sofía Segovia

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"Aunque la vida no da garantías, a veces sí da regalos". A Simonopio, el regalo de la familia Morales Cortés, lo trajo la nana Reja. Cuando volvió por fin aquella mañana. La nana Reja ya no es nana de nadie y pasa los día en una mecedora con la que ya se ha convertido en madera; madera la mecedora, madera ella misma. Tan solo el llanto que nadie más oyó fue capaz de levantarla de su balanceante asiento y llevarla por el camino hacia el puente bajo el que un bebé lloraba cubierto por un manto de abejas que lo abrigaba y lo protegía. 

Ya no es nana de nadie, pero lo había sido de muchos niños. De Guillermo Morales y de sus veintidós hermanastros. Y luego de los hijos de Guillermo del que solo uno, Francisco, había sobrevivido. Ahora Francisco está casado y tiene dos hijas, pero la nana Reja "ya no amamantó a las hijas de Francisco y de su esposa, Beatriz. El tiempo se había encargado de secar a Reja, que ya ni se acordaba cuántos niños de los alrededores habían vivido grac…

"El mundo de los postres navideños".

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Fue David Rubio del blog "El tintero de oro", quien convocó este reto de escribir relatos a ocho manos. Hubo una edición dedicada al terror y ahora viene esta segunda dedicada a la Navidad. En este relato hemos participado Estrella Amaranto de "El blog literario Amaranto", David Rubio de "El tintero de oro", Jose Espi de "Entre cuatro esquinas" y yo misma.
Debo agradecerles a los tres la facilidad con la que se ha podido trabajar que ha hecho que la elaboración de este relato haya sido todo un placer. 
Os dejo ya con "El mundo de los postres navideños". Espero que lo disfrutéis y aprovecho con él para felicitaros a todos estas fiestas.


Felicidad, familia, reencuentros, sentimientos aglutinados junto con manjares típicos... En Navidad, la dulzura impera por cada rincón, pero si hay un mundo donde ese sentimiento adquiere todo su significado es en «El mundo de los postres navideños». Sin embargo, a pesar de su dulzura, hubo una vez que esa c…

"El orden de día" Éric Vuillard

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"Eran veinticuatro, junto a los árboles muertos de la orilla, veinticuatro gabanes de color negro, marrón o coñac, veinticuatro pares de hombros rellenos de lana, veinticuatro trajes de tres piezas y el mismo número de pantalones de pinzas con un amplio dobladillo". Veinticuatro hombres que entraron en el vestíbulo del Reichstag, el Parlamento, ese edificio que no tardando mucho, tan solo una semana después, se habrá convertido en "un amasijo de escombros humeantes". Porque estamos a 20 de febrero de 1933 y la noche del 27 al 28 de ese mismo mes el edificio del Reichstag se convertiría en una antorcha reflejándose en el Spree y dando el pretexto ideal para que Hitler, nombrado tan solo un  mes antes canciller del Reich, atacara a sus enemigos políticos echando la culpa del incendio a los comunistas, terminara con los derechos civiles y decretara la pena de muerte para los delitos de alta traición.

Aquella reunión del 20 de febrero supuso el compromiso de grandes hom…

"Cosecha roja" Dashiell Hammett

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Me da vergüenza decirlo, pero aún no había leído nada de Dashiell Hammett. No había leído nada, pero sin embargo ya lo conocía. Conocía sobre todo a Sam Spade y un poco al Agente de la Continental. Sí, yo soy de esas personas que entró en la obra de Hammett por el camino indirecto del cine. Como dice Constantino Bértolo en el magnífico prólogo de este primer tomo de las obras completas de Hammett que compendia todas sus novelas: "Las películas rodadas sobre sus novelas constituyen parte esencial del gran cine norteamericano en su época dorada. Es imposible separar la imagen de Sam Spade, su detective más famoso, del gesto huraño y desolado de Bogart. Difícil es separar las frases de Bogart, secas, irónicas, escépticas, del texto real de relatos y novelas". Para mí, como para Garci, eso de el material con que se construyen los sueños, será siempre una frase de Sam Spade. Nunca la escribió Dashiell Hammett, pero es una de las frases más bellas (con perdón de Shakespeare) de un…

"Goodbye, Berlín" Wolfgang Herrndorf

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"No tener mote puede deberse a dos motivos: o aburres hasta a las piedras y por eso no te ponen ninguno, o no tienes amigos. Si tuviera que decidirme por uno de los dos, para ser sincero, preferiría no tener amigos a aburrir a las piedras. Porque cuando uno es aburrido automáticamente carece de amigos, o sus amigos son más aburridos todavía que él mismo. Pero existe una tercera posibilidad: ser aburrido y no tener amigos. Me temo que ese es mi problema". Maik no tiene mote. Maik tiene catorce años y su vida ese verano no se presenta muy apasionante. En realidad, su vida no se presenta nunca apasionante. No tiene amigos. La chica que le gusta, Tatiana Cosic, no le hace ningún caso. Ni siquiera le ha invitado a su fiesta de cumpleaños que se celebra al principio de esas vacaciones de verano. Está invitada toda la clase, y se va a celebrar cerca de Potsdam, en Werder, a orillas del lago. Será una fiesta magnífica en la que todos se quedarán a pasar la noche. Maik le ha preparad…

"Las reputaciones" Juan Gabriel Vásquez

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"Y ahora, a sus sesenta y cinco años, la misma clase política que tanto había atacado y acosado y despreciado desde su trinchera, de la cual se había burlado sin miramientos ni respeto por lazos de amistad o de familia (y bastantes amigos había perdido por hacerlo, e incluso unos cuantos familiares), esa misma clase política había decidido poner la gigantesca maquinaria colombiana de la lambonería al servicio de un homenaje que por primera vez en la historia, y quizá por última, tenía a un caricaturista como destinatario". A sus sesenta y cinco años, Javier Mallarino, va a recibir el homenaje de todos aquellos a los que durante años acribilló con certeras frases y con acertadas caricaturas desde los medios de comunicación. No importa cuando alguien es famoso, viejo y respetado como Mallarino que alguna vez te haya hecho diana de sus envenenados dardos. Hasta puede resultar un honor. ¿Qué se podría decir de cualquier político que durante aquellos años no hubiera sido objeto d…

Y entonces sonríe

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El cuarto microrreto de "El tintero de oro" se titula Te doy un final, tú me das el microrrelato. En este caso el final es la frase Y entonces sonrió.  Puede cambiar el tiempo verbal, la persona y el número, por lo que valdría cualquier forma de conjugar el verbo (y entonces sonreiremos, y entonces sonreías... etc). El otro requisito es que tiene que tener 300 palabras como máximo.

Como se acerca la Navidad y el ambiente ya invita a ello, he escogido un relato muy navideño y gastronómico. Ya sabéis que la cocina es uno de mis vicios. 



A su marido siempre le han entusiasmado las figuritas de mazapán, así es que este año ha decidido hacerlas ella misma. No resultan difíciles y llevan pocos ingredientes.

Mientras amasa el azúcar molido y la almendra triturada, siente que el hombro se le resiente. Aún le quedan secuelas de la luxación que sufrió hace unas semanas. Añade las claras de huevo y sigue mezclando, aunque cada vez le cuesta más. Saca del fondo de la alacena el frasco de e…

"La analfabeta" Agota Kristof

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"Leo. Es como una enfermedad. Leo todo lo que me cae en las manos, bajo los ojos: diarios, libros escolares, carteles, pedazos de papel encontrados por la calle, recetas de cocina, libros infantiles. Cualquier cosa impresa.
Tengo cuatro años. La guerra acaba de empezar. Vivimos en un pueblecito que no tiene ni estación, ni electricidad, ni agua corriente, ni teléfono".
Cuando una novela empieza así, una persona como yo empieza a preguntarse si alguien ha escrito su propia vida y no se ha enterado. Así es que se engancha a la lectura y aunque pronto lo contado se va alejando de su (mi) vida, no puedo parar hasta terminar el libro. Son apenas ochenta páginas poco densas. Creo que no me lleva más allá de una hora leer "La analfabeta". Me planteo hacer una reseña y pienso que me va a salir más larga que la novela por lo que decido leer también "Ayer" y hacer una entrada conjunta con ambas obras de Agota Kristof, pero se van torciendo las cosas. Por unas u otras…