"La memoria infiel" Carmen Amoraga
¿De verdad? ¿Conocía yo a mi madre? ¿La conocía mejor que nadie? Porque para mí era un ser mezquino, una pésima madre, una mala persona. ¿Cómo se entierra a alguien así? ¿Cómo me despido de alguien de quien ya me despedí hace años? Mi madre y yo ya morimos hace tiempo. Son las cinco de la tarde. Hace un calor bochornoso. Me mareo. El balcón está abierto y entra el ruido de los coches, el sonido de sus bocinas. Siempre hay alguien que tiene prisa, que apremia a los que van despacio. Siento que me pitan a mí. Decídase rápido. Díganos cómo quiere que enterremos a su madre. Acepte que ha sido una mala hija. Me mareo más. Salomé llevaba veinte años si saber nada de Ana, su madre, cuando la avisaron de su muerte. Desde que a los dieciocho decidió irse de casa, no volvió a ponerse en comunicación con ella. Huyó de una madre que no la quería, que siempre le manifestó que era un estorbo para ella, que la culpaba del abandono del padre « Mi padre se fue por mi culpa. No nos quiso, ni a el...