"El dragón negro" Fernando Benzo
Cinco cadáveres. La habitación apenas llegaba a los treinta metros cuadrados. Estaba en la parte trasera de una nave industrial, en el polígono Polvoranca, a poco más de doce kilómetros de Madrid. Había una mesa con cuatro sillas en el centro, unos archivadores a un lado y un único ventanuco en lo más alto de la pared del fondo. Y cinco cadáveres. Los mataron con unos segundos de diferencia. No supieron que iban a morir. No tuvieron tiempo ni para sorpresas, ni para lamentos, ni para hacer preguntas. Ninguno gimió o gritó o llegó a hacer ademán de defenderse. Entraron dos hombres. Abrieron la puerta de una patada y dieron un paso al frente. Misma altura, mismos vaqueros y camiseta negros, mismos pasamontañas cubriéndoles la cara. Mismos fusiles AK-47 en las manos. Cinco inexplicables cadáveres. Rumanos. Dos asesinos un tanto torpes, al menos uno de ellos que se quitó el pasamontañas antes de tiempo, lo suficientemente antes como para que una mujer le viera la cara. « Cuando le p...