"Septiembre negro" Sandro Veronesi


«Para empezar a contaros esta historia, tengo que hablar de mis padres. En aquel tiempo eran los guardianes de mi tranquilidad, y eso significa que eran unos buenos padres. Yo tenía doce años y en mi vida no había nada que fuera ni de lejos tan importante como ellos. Si puede decirse que mi infancia fue un lugar seguro y que yo fui un niño feliz, fue gracias a ellos. Por eso los hechos que voy a narrar me perturbaron tanto: porque, por primera vez, mis padres fueron incapaces de protegerme; es más, fueron una de las causas de la conmoción que sufrí. Por primera vez el mundo me tocó directamente, sin filtros, y el mundo quema, es fuego vivo, y esto yo no lo sabía porque hasta entonces mis padres siempre se habían interpuesto. Pero aquella vez ellos mismos fueron el mundo que me arrasó, así que, si puede decirse que a partir de cierto día no volví a ser feliz –no de aquel modo–, fue culpa suya».

Es 1972 y está a punto de empezar el verano. Gigio nos adelanta que ese verano todo dio un vuelco en su vida. Se produjo ese momento en la vida de todo ser pensante en que, sin dejar del todo la infancia, empieza a ser conmovido por los problemas propios de los adolescentes. Pero no es sólo ese cambio, gradual y normal en todo niño, el que se nos anuncia, sino una ruptura total, una interrupción brusca de la infancia. Hasta ese verano Gigio era un niño feliz. Su padre era un abogado penalista, el único de Vinci, el lugar en el que trabajaba y en el que vivía la familia, muy cerca de Florencia. La madre era irlandesa y había llegado de niña a Italia con su familia. Sus padres y su hermana pequeña, Gilda, constituían todo el mundo del niño Gigio.

«Tan pocas cosas personales había habido en mi vida hasta aquel momento que esas eran las importantes para mí aquellos veranos: mis padres, mi hermana, mis juegos, el olor del sol... [...] En cambio, el verano de mis doce años, ese yo extendido se redujo bruscamente, y el mundo terso e íntegro que lo contenía se rasgó como el velo del templo. No ocurrió nada que tarde o temprano no ocurra en la vida de todas las personas –esos cambios que, se dice, nos ayudan a crecer–; pero a mí me ocurrió todo de golpe, en unas semanas, y si tenía doce años cuando empezó, seguía teniendo doce cuando terminó: realmente no me dio tiempo a crecer. Por eso quiero contároslo: aunque he escuchado la historia de otras personas –y lo he hecho, os lo aseguro, he escuchado mucho–, nunca he conocido a nadie a quien le ocurriera tan deprisa, tan inesperada, tan precipitada, tan brutal e irreversiblemente lo que me ocurrió a mí. 
Hasta el punto de que no puedo recordar cómo era aquella vida que fue arrasada, hasta el punto de que nunca podré olvidar que la viví».

Fiumetto va a ser el lugar más importante de esta historia. Era el lugar de la costa en el que pasaban los veranos, de abril a octubre. Pero este verano de 1972 ya empezó raro. Entre el trabajo del padre y los problemas de piel de Gilda a quien el sol mediterráneo empezó a causar problemas en su piel irlandesa, herencia de la madre, el traslado a Fiumetto se retrasó. Una vez allí, tampoco Gigio disfrutó de la libertad de otros veranos. Los horarios restringidos para la exposición al sol de Gilda también lo afectaron a él. Continuó igual de raro aquel verano porque ese año el padre estaba muy ocupado con el trabajo y no podía viajar a Fiumetto todos los fines de semana como acostumbraba. Y además, la sombrilla vecina, en la que siempre estaban las Raimondi, madre e hija, ese verano aparecía desierta. 

Los Raimondi les alquilaban la casa de verano y siempre habían sido vecinos de sombrilla de la señora Raimondi y de su hija Astel. La señora Raimondi «era etíope [...] muy guapa, de finos rasgos nubios y piel muy oscura, era la atracción de la playa». Y descubrirá que esa atracción  y esas miradas, no eran como las que despertaba el pelo rojo de su madre. Descubrirá muchas otras cosas porque antes de que su infancia termine abruptamente, su capacidad de observación ya no es la del niño que había sido el año anterior. Y así descubrirá el racismo.

«Trato de utilizar símiles acordes con mi experiencia de entonces y por eso omito todo lo que diría hoy de aquellas miradas, porque está claro que también, o más bien diría que sobre todo, expresaban deseo sexual por parte de los varones, celos por parte de las mujeres y, por parte más o menos de todos, consciente o inconscientemente, racismo –lo que marcaba una diferencia decisiva con respecto a las que dirigían a mi madre–. Ahora sé que el color del pelo de mi madre se percibía como un atractivo, pero la mera presencia de la señora Raimondi, tan diferente en medio de los iguales, tan negra entre los blancos, se percibía como una insolencia».

Gigio se nos muestra como un niño sensible e inteligente, amante de la música, forofo del deporte en general y aficionado, aunque al final obligado, a navegar con su padre en el velero que éste tiene en el puerto. La visita del tío Giotti le descubriría una nueva pasión: el ajedrez. Pero Gigio está creciendo y acaba de descubrir también el amor en la figura de Astel, la hija de los Raimondi, tan bella como su madre. Ella le hará olvidarse un tanto de los deportes porque sabido es que el amor lo manda todo a un segundo plano. Todo el deporte quedará arrinconado excepto el evento deportivo más esperado del verano de 1972: los Juegos Olímpicos de Múnich. «Seguí comprando los cromos de los Campeones del Deporte, eso sí, pero solo porque el quiosco me quedaba de camino a la playa y, bueno, porque no podemos pasar de unas Olimpiadas».

Y el verano sigue avanzando y Gigio nos sigue insinuando esos acontecimientos que terminaron abruptamente con su infancia. Entremedias nos relatará algún suceso ocurrido años después cuando ya estaba casado en Irlanda en un viaje de ida y vuelta en el tiempo que sirve para mantener la intriga. Una intriga que tampoco estamos deseosos de disipar porque la historia que se nos narra mientras llega el cúmulo de acontecimientos anunciados es tan interesante, tan bien contada, tan llena de vida y sentimientos que no tenemos prisa por terminar. Se nos olvida (a mí se me olvidaba mientras leía) que se nos han prometido sucesos muy importantes que marcarán un antes y un después en la vida de Gigio. Y cuando éstos se precipiten, aseguro que no van a defraudar. 

Septiembre negro es una preciosa, interesante, conmovedora, tan entretenida como bien escrita, historia de formación, pero no la formación a la que estamos acostumbrados en literatura y que transcurre a lo largo de varios años, sino de un aprendizaje muy rápido que tiene lugar en un verano y que, al igual que la gravedad, se precipita con un movimiento uniformemente acelerado, o puede que no tan uniforme, pero, desde luego, acelerado. Una preciosa novela que recomiendo a quien ame las historias hermosas, bien contadas y que no tenga prisa por (ni necesidad de) acontecimientos extraordinarios que, en este caso, llegan, pero se hacen esperar.

La lectura de Septiembre negro ha sido una lectura conjunta, un Debate a tres con Marian, del blog Mariam lee más libros, y con Marianna, del blog Los libros de Mava. En los enlaces correspondientes puedes leer las reseñas respectivas.

Comentarios

  1. Muchas gracias por tu reseña. No conocía ni el libro ni el autor, pero me lo apunto porque creo que puede gustarme. Un abrazo.

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    1. Yo tampoco conocía a este autor y me he quedado muy sorprendida. Creo que sí que te gustará.
      Un beso.

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  2. ¡Hola, Rosa!
    Creo que lo que hace especial a "Septiembre negro" es precisamente cómo Sandro Veronesi consigue comprimir todo el peso de la madurez en la brevedad de un solo verano. Me ha gustado tu comparación con la gravedad y el movimiento acelerado que refleja perfectamente la tensión narrativa lograda por el autor, donde el peso de los acontecimientos y los descubrimientos personales van ganando velocidad a medida que avanza la trama. Una lectura bonita que hemos disfrutado mucho, delicada en las formas pero devastadora en el fondo, que demuestra que a veces unos pocos meses bastan para cambiar el rumbo de una vida. Gracias para sugerirla como lectura para nuestro Debate 😉
    Un beso.

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    1. Para mí ha sido un libro muy especial por muchas cosas. Desde luego esa compactación del paso a la madurez en un verano es fundamental, pero también cómo ha captado el lenguaje y los sentimientos del niño que fue, porque, aunque el narrador habla desde el futuro, expresa de maravilla los sentimientos infantiles. Ese anuncio que hace desde el principio, y que reitera en varias ocasiones, en el sentido de que ese verano acabó su infancia por acontecimientos los que tuvieron lugar hace que nos preguntemos si será para tanto o terminará por defraudar, pero no, no defrauda y eso también tiene mucho valor. La pregunta que me queda es si la historia tendrá algo de autobiográfico. Si no lo tiene, el valor aún es mayor porque crear esa historia de la nada me parece muy meritorio. Una muy buena novela.
      Un beso.

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  3. ¡Hola Rosa! cierto que lo que le sucede a Gigio es abrupto, una ruptura brusca de la infancia, algo que tenía que pasar tarde o temprano pero claro, no de esa forma. Gigio descubre muchas cosas ese veranos, tanto las buenas (el amor, la lectura y el valor de las palabras, la música) como las malas (el racismo y la violencia), descubre de golpe que el mundo no es siempre de color rosa y esa falta de gradualidad es lo que lo golpea.
    Una historia como dices, bien contada (salvo ya sabes, esos detalles deportivos descritos con minuciosidad que me han resultado bastante excesivos, pero que no ha siso tu caso, a ti no te han molestado), interesante, emotiva y muy bien ambientada, con esa promesa inicial de que algo gordo iba a pasar que rompería de cuajo la infancia de Gigio, y eso es lo que me ha mantenido pegada sin remedio a las páginas. A mi no me pasó como a ti, que olvidaste esas promesas de sucesos graves, yo los tuve muy presentes siempre y realmente me producía mucha curiosidad conocerlos, llegar a ese final que sin duda no nos defraudó y consiguió en conjunto que me hubiera merecido mucho la pena la lectura.
    Una lectura conjunta que ha dado mucho de sí en nuestro Debate ¿verdad? A por más...
    Un beso.

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    1. Es que el amor, el racismo, la música, las palabras... son cosas que es normal que a los doce años vayan apareciendo o cambiando su significado. Lo que no es normal es lo otro que sucede y rompe con la evolución normal hacia la madurez para acelerarla de manera anormal.
      No es que se me haya olvidado la promesa de acontecimientos muy fuertes, pero la historia está tan bien narrada que, aunque no hubieran existido esos hechos o su anuncio desde el principio, hubiera disfrutado igual del transcurrir de la lectura. Y no, las alusiones a deportes no me molestaron porque las vi como detalles añadidos a la forma de ser del niño y a sus cambios.
      Todo un cierto para nuestro Debate.
      Un beso.

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  4. Qué buena novela es "Septiembre negro", qué buen escritor es Sandro Veronesi. Como sabes leí "Septiembre negro" hace dos o tres meses. Me encantó. Creo que pocas veces se ha presentado la transición a la madurez con tanto acierto. Jamás había leído con tanta claridad el enorme desconocimiento que los adultos tienen de los niós o adolescentes que tienen a su cargo. Por otra parte Veronesi sabe entreverar perfectamente esta transición del joven Gigio con los acontecimientos que suceden en su entorno: atentados del grupo Septiembre negro en las Olimpiadas de 1972, el racismo mezclado con la envidia que supone la belleza etíope de la señora Raimondi, la importancia de la música rock en los jóvene y del Cine en los mayores... Sí, Veronesi es un magnífico escritor. Imagino que habrás leído "El colibrí"; si no es así, no dejes de hacerlo.
    Un beso

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    1. Una gran novela cuya lectura te debemos a ti. Fue tras tu reseña cuando se me ocurrió proponerla para el Debate a tres y enseguida nos pusimos de acuerdo. Y no, no he leído El colibrí, pero ya está en mi lista de pendientes junto a Caos calmo. De hecho, no conocía al autor hasta leer tu reseña que me cautivó y me dio muchas ganas de leer el libro.
      Es cierto que se narra muy bien la transición a la madurez, pero es una transición traumática, repentina, marcada por unos hechos que no dejan de sorprender y eso que ya esperábamos algún acontecimiento porque se nos anuncia desde el principio.
      Un descubrimiento que te agradezco mucho.
      Un beso.

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  5. Hola, Rosa.
    Entre las tres me habéis convencido. Qué bueno eso de que estés tan metido en la historia que no haya esa inquietud por averiguar cuanto antes ese suceso terrible. Lo cierto es que cuando se produce un cambio así de golpe en la vida suele ser por algo malo.
    En el libro que leí del autor, El colibrí, todo era muy oscuro y triste y salía mal. Por lo visto aquí sí hay buenos momentos y esos recuerdos de tiempos felices que también ayudan en los malos momentos.
    Le daré una nueva oportunidad al autor aunque sé que hay que ir con paciencia puede merecer la pena.
    Besotes

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    1. Solo he leído esta novela de Sandro Veronesi, pero ya tengo anotada El colibrí también. Pretendo leerla pronto, pero nunca se sabe con todo lo que va llegando. Esta novela no es oscura ni triste ni creo que se pueda considerar que todo sale mal. Tiene momentos muy luminosos y, aunque lo que sucede al final nos sorprende y es un trauma para el narrador, tampoco es algo excepcional en las vidas de la gente. Yo creo que te puede gustar. Tengo ganas de saber tu opinión.
      Un beso.

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  6. Pues otro libro que me tienta mucho, Rosa. Me has atrapado con eso de las historias hermosas y bien contadas. Preciosa tu reseña. No conocía al autor pero ya lo he anotado. Un beso.

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    1. Para mí también era un autor desconocido, pero me alegro de haberlo descubierto porque he disfrutado mucho con este libro que te recomiendo.
      Un beso.

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  7. Hola Rosa, me gusta lo que cuentas de Septiembre Negro porque, aunque parece que el verano es una época de lasitud y tranquilidad, a veces estamos más despiertos de lo aparentamos y descubrimos " cosillas" que en el estrés del invierno nos pasan totalmente desapercibidas. Suelen llamarme las historias de formación y está tiene muy buena pinta. Tengo curiosidad por saber porque la sombrilla de las Raimondi permanece desierta, aunque me lo imagino, e intuyo mucho más. La piel blanca de Gilda y su problema con el sol también contrasta con la piel oscura de las Raimondi, la verdad es que me viene varias posibilidades a la cabeza...Antes de comentar he ido a mirar en la página de la biblioteca y he visto que la tienen, así que me la llevo apuntada. Besos.

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    1. Pues me encantará leer tu opinión. Creo que te va a gustar mucho esta novela. Si las novelas de formación te gustan, esta es formación a toda pastilla. Pero a la vez contando con calma cómo es el narrador, lo que siente, los cambios que va percibiendo... y anunciando esos hechos que le rompieron la infancia y que terminan por llegar. Muy buena en verdad.
      Un beso.

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  8. Me atrae el tema aunque no sé si ahora mismo es el momento. Los problemas de los adolescentes y cómo les afecta (igual que a los demás) lo que ocurre a su alrededor me agobian un poco, más ahora que empieza el curso y, aunque mis alumnos ya son más mayores, me voy a encontrar mucho joven inmaduro que aún está en la adolescencia tardía (a algunos parece que les es imposible salir de esa etapa).
    Apuntado queda.
    Un beso.

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    1. Es un libro magnífico cuya lectura le debemos a Juan Carlos. Entiendo que no todos los momentos son aptos para cualquier lectura. Pero tenlo apuntado porque es una lectura muy satisfactoria. Acabas de mencionar que empieza el curso y me ha dado un atisbo de ansiedad recordando mis inicios de curso, ja, ja.
      Un beso.

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  9. Me cuelo por aquí con toda la cara del mundo jejeje, vengo del blog de Mava y Marian, me anoto este libro. Al final con cada reseña me habéis animado mas a leerla.
    Un besazo!

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    1. Sé bienvenida y si vienes recomendada por Marian y Marianna, tanto mejor. Me alegro de que entre las tres te hayamos convencido, creo que disfrutarás del libro.
      Un beso.

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  10. ¡Hola! Es interesante leer las opiniones, tanto la tuya como la de Marian, ya que ambas coinciden en que esta novela está muy bien contada y logra cautivar y atrapar al lector. Me gusta la ambientación y tengo mucha curiosidad de saber con lujo de detalles, el momento exacto en que todo cambió en la vida del protagonista y como este acontecimiento repercutió en su futuro. De más está decir que me la apunto. Gracias por tan buena reseña. ¡Besos!

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    1. Magnífica novela que te recomiendo leer. No se puede negar que queda una gran intriga en todos los que saben de Septiembre negro. Veo que no has leído la reseña de Mava que también es muy buena. Te la recomiendo también.
      Un beso.

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