"El Alto de las Nieves" Elena Nadal
«Mediaba el segundo año de la guerra y Millán de la Zarza
hacía mucho que no era sino un pueblo sin hombres. La contienda se demoró en
llegar a aquellos parajes, pero, cuando lo hizo, transmutó la vida de tal
manera que sus efectos se prolongaron durante décadas. La pequeña población
apenas pasaba de ser una aldea. Se ubicaba a treinta kilómetros de la frontera
con Portugal, a no poca distancia de la capital de la provincia, y descansaba
al pie de la ladera de un cerro: una colina tapizada de encinas y alcornoques
donde crecía el tomillo, la jara y el espliego, a la orilla de un río sin
nombre. El Alto de las Nieves hacía de barrera natural y, en los meses de
invierno, aislaba al pueblo del resto de la comarca, que ignoraba su
existencia, salvo cuando alguno de los lugareños osaba hacer la maleta y
emigraba a la ciudad».
En ese escenario que se me antoja tan idílico como agobiante transcurre la historia de este libro. Un libro escrito en dos tiempos que terminan confluyendo. El primero comienza en 1938 y nos va contando la historia de Cándida, desde que aquel soldado herido llegó a su casa sin sentido, más muerto que vivo a lomos de un burro. Junto a don Gabino, el maestro, consiguieron curar sus heridas y que, poco a poco se fuera recuperando. O eso parecía. La señora Tomasa, la madre de Cándida, no estaba tan segura de la estancia en su casa del soldado. «¿Cómo vamos a meter a un hombre en casa? No es decoroso ni decente. Una mujer sola. Y su hija de quince años. ¿Qué dirá la gente?». No le faltaba razón a la señora Tomasa porque el soldado se recuperó lo suficiente para dejar a Cándida esperando un hijo. A continuación, se murió.
El segundo tiempo es el verano de 1967, cuando Javier es castigado por haber suspendido la reválida de sexto. En lugar de la playa con sus padres y hermanos le espera un verano en Millán de la Zarza donde viven sus abuelos, don Gabino y doña Matilde. Allí se encontrará con personajes variopintos y con dos mundos contrapuestos. Por un lado, el representado por los habitantes del pueblo, que para el joven representan un mundo anclado en el pasado y en los prejuicios, un mundo en el que sobresale Estrella, la boba, cuya existencia libre por el pueblo Javier no entiende. Él cree, que debería estar en una institución, donde se controlase su comportamiento excéntrico y peligroso en opinión del joven. Por el otro lado, está el mundo que representan los venidos de fuera, los veraneantes de la colonia Valdeluz, a los que Javier encuentra mucho más sofisticados y más parecidos a él mismo. Pero el mejor representante del mundo de fuera, el que le reconcilia con su forzada estancia en el pueblo, es Nicolás.
«No conocía a nadie que hablase con tanta libertad. Y, menos aún, conmigo, que apenas había salido de la infancia. Se diría que éramos antiguos amigos, que compartíamos la osadía de contemplar el mundo desde una perspectiva diferente al resto de la gente. En definitiva, estaba ante una persona extraordinaria. Su manera de comportarse, su insolencia, la inhibición con la que hablaba, incluso al hacer afirmaciones que en otra persona me hubieran resultado ofensivas, el interés que se tomaba por mí: todo ello me desconcertaba y atraía a un tiempo».
La historia de Cándida va avanzando. Nacerá su hija, Estrella, que no es como cabría esperar y que crecerá arropada por todo un pueblo, pero sobre todo por la mujer de Don Gabino y sus amigas que, cuando falta su madre, se hacen cargo de la niña, ya adolescente, para que pueda crecer en el único lugar que conoce. Y seguirá la historia de Estrella y de sus benefactoras a lo largo del tiempo hasta encontrarse con la de Javier en 1967.
Si la historia del pasado se cuenta en tercera persona, la de 1967 la cuenta el propio Javier en primera persona. Vemos el mundo desde sus ojos, sus propios prejuicios que terminan por ser mayores que los de aquellos a los que él considera unos pueblerinos. Javier querrá sorprender a Nicolás, hacerle ver que él no es un paleto como sus abuelos y el resto de los pueblerinos. Para ello, terminará teniendo que enfrentarse a su propia traición. Esta parte transcurre en un único verano, pero es un verano en el que pasan muchas cosas y que convierte esa parte de la historia en una novela de formación
La parte del pasado es la crónica de un pueblo dividido entre el miedo de los que perdieron la guerra y la prepotencia y la arbitrariedad de los que la ganaron; entre la condescendencia de los que se creen poseedores de la razón que les da su propia moralidad y los que tienen que purgar por siempre los errores de un momento. La primera parte es una novela social. La parte de 1967 se va convirtiendo poco a poco en una novela negra en la que todos quedan al descubierto: los veraneantes se manifiestan con más prejuicios aún que los pueblerinos a los que desprecian, una víctima inocente termina por pagar el miedo y la ignorancia de los demás y un joven arrogante recibe una dura y definitiva lección.
«Atrás quedaron las vacaciones de mis dieciséis años, desvanecidas como un sueño que, al despertar, se evapora. Y en ese olvido hubiera permanecido para siempre de no haber encontrado, más de veinte años después, una noticia en el periódico que derrumbó las certezas acerca de lo que había vivido el verano en que suspendí la reválida de sexto».
Porque sí, hay un epílogo situado en 1989 y en él se resuelven algunas dudas y se descubre el destino de algún personaje.
El Alto de las Nieves es una novela que empecé con un cierto escepticismo. La portada me hacía pensar en una historia mucho más amable, incluso dedicada a un público adolescente, que ya sabéis que es un tipo de literatura que no suelo frecuentar. Pero me venía bien recomendada y decidí darle una oportunidad. Ha sido todo un acierto porque he disfrutado mucho de esta lectura. Cualquiera de las dos partes me ha gustado mucho. Me gusta, por una parte, la literatura social, la que analiza la vida en los pueblos, sobre todo si es en tiempos de la Guerra Civil y la posguerra. Y no hace falta que os diga lo que me gusta la novela negra.
Si el contenido me ha gustado, la forma lo ha hecho en igual medida. Se trata de una novela muy bien escrita, con una prosa sencilla, ágil y hermosa; con unos personajes muy bien dibujados y creíbles y una ambientación que se adapta a cada momento y cada lugar de manera eficaz y muy verosímil. Una novela que engloba varios géneros (histórico, costumbrista, de formación, novela negra, novela de formación) y los hace encajar perfectamente.
Esta novela historia es la primera que publica su autora, aunque debe de tener más escondidas en algún rincón. Espero que pronto empiece a sacarlas. Un libro muy recomendable y una autora a la que seguir la pista.



Muchas gracias por tu reseña. No conocía ni el libro ni la autora,.pero tiene muy buena pinta, el género y la época me gustan mucho y la portada me parece preciosa. Un abrazo.
ResponderEliminarEs la primera novela que publica Elena Anaya. Lógicamente, yo tampoco la conocía, pero ha sido una grata sorpresa. La portada es bonita, pero da idea de una historia más para público juvenil, más tipo feelgood. Desde luego, una novela muy diferente de lo que en realidad es ésta.
EliminarUn beso.
Hola, Rosa.
ResponderEliminar50 sí, 50 no, la hsitoria del 67 me gusta muchísimo, el ambiente, el momento, y ese toque negro para darle gracia. La otra también me gusta pero el momento histórico no es lo mío. Aunque me ha llamado la atención lo suficiente como para hacer una de mis excepciones puntuales.
La portada parece que no tiene nada que ver aunque la ilustración es muy bonita.
A ver si aparece por la biblio.
Besotes
La guerra se siente en la lejanía, no es algo que se vea demasiado en esa parte del libro que, además, enseguida avanza hasta encontrarse con los años sesenta. Me ha resultado una novela interesante, entretenida y muy bien escrita. Una opera prima que me hará seguir a la autora de cerca. La portada es bonita, pero poco indicativa.
EliminarUn beso.
¡Hola Rosa! a veces las cubiertas engañan, por eso no hay que fiarse totalmente de ellas, aunque es verdad que son importantes ya que es la primera vista que tenemos de las novelas.
ResponderEliminarMe llama mucho la atención todo lo que cuentas, fíjate que según te leía y leía lo que ibas contando sobre la de 1967 nunca habría pesado que iba a ser una parte negra, con una trama negra.
También me deja con la curiosidad de saber de que forma confluyen ambas historias, doy por hecho que es el mismo pueblo en el que se ambientan ambas ¿no?, Millán de la Zarza.
Me da a mí que Javier se encontrará con la hija de Cándida. Igual me anime o a leerla, la parte histórica también me parece interesante.
Me alegra que la hayas disfrutado.
Veo por ahí arriba que hay unanimidad respecto a la cubierta, jeje
Un beso.
Es imposible evitar fijarse en las portadas que, como dices es la presentación de la novela, pero sí es cierto que no hay que dejar que sea el único criterio.
EliminarCuando llega la parte negra te sorprende porque realmente no te lo esperabas, pero la verdad es que la autora se las apaña muy bien para encajar los géneros y que la historia quede compacta.
Javier, en efecto, se encuentra con Estrella y es determinante en el futuro de la chica. El verano de 1967 será determinante para varios personajes.
Un beso.
Me gustan las novelas históricas de esa época, las de las inmediata posguerra, también las de la guerra. Tuve oportunidad de escribir sobre mi familia cuando había material riquísimo para hacerlo, pero un familiar que aún quedaba, testigo de aquellos terribles días, me lo prohibió tajantemente. Hay heridas que no terminan de cicatrizar...
ResponderEliminarAbrazos!
Qué lástima que no pudieras escribir esa novela. Me hubiera encantado leerla. A mí también me gusta mucho la época de la posguerra es España. La verdad es que toda la primera mitad del siglo XX me atrae muchísimo, tanto si se ambienta en España como en Europa.
EliminarCreo que las heridas no terminan de cicatrizar porque se ha dejado que cierren sin curar. Hay que abrir, sajar, drenar, desinfectar... Dicho con otra metáfora que nos va más : hay que pasar página, pero hay que leerla primero.
Un beso.
Hola, Rosa. Pues sí, desconcierta un poco esa portada. No parece que represente el tono de la historia que se cuenta luego pero, bueno, es bonita también. Me ha gustado mucho tu reseña, todo lo que cuentas sobre el fondo de la novela y lo bien escrita que dices que está. Es difícil tocar tantos géneros y acertar con el resultado y la autora parece que lo consigue. No la conocía pero la anoto. Un beso y gracias por la recomendación.
ResponderEliminarA mí también me ha sorprendido la novela. Cuenta dos historias que se terminan fundiendo hasta constituir una sola. Mezcla géneros de forma hábil y los hace encajar para formar un todo compacto. Además está bien escrita y es entretenida. Una autora a la que seguir.
EliminarUn beso.
Buenas tardes, Rosa.
ResponderEliminarAgradezco el descubrimiento del libro y de su autora, a la que deseo mucha suerte en su carrera. Me alegra que hayas disfrutado de la lectura. Sobre lo que nos cuentas, no es exactamente lo que suelo leer, pero tomo nota de tus impresiones por si me decidiera a descubrir esta novela.
Feliz inicio de semana!!
Hola, Undine.
EliminarOjalá la autora tenga suerte con la novela. A veces dudo de que los blogs sirvan de mucho a la hora de promocionar libros (a no ser los de autores muy mediáticos y esos no lo necesitan). Sé que no es tu estilo preferido por lo que te agradezco más, si cabe, el que te pases y comentes.
Un beso.
Me gustan las historias que transcurren en tiempos largos, aunque para facilidad del lector y del escritor dé un salto en el tiempo como parece que hace esta. Es curioso como se relaciona el pasado con el presente, más de lo que pensamos si nosotros viviéramos también en una novela donde es fácil ir de adelante a atrás. Un abrazo.
ResponderEliminarA mí también me gustan las historias largas en las que pasa mucho tiempo. Y si, como en ésta, hay un lapso de treinta años y el pasado corre a encontrarse con el futuro, más aún. La he disfrutado mucho y además ha ganado en el recuerdo.
EliminarUn beso.
Hola Rosa, cuando vi la portada me sorprendió que te animaras a leerla porque es de las que sé que no te gustan, pero lo cierto es que las dos historias, la de Candela y la de Javier tienen mucha miga y resultan muy atractivas, además me llaman las novelas que tocan varios géneros y saben encajarlos bien. No la descarto porque con tu reseña me has dejado con mucha curiosidad,ñ. Besos.
ResponderEliminarMe venía muy bien recomendada, pero desde luego no me hubiera atraído desde el escaparate de una librería. A veces, las apariencias engañan...
EliminarUn beso.
¡Hola! La portada me parece preciosa, cosa que me invita a disfrutar de esta lectura, aunque por lo visto, la trama no es lo que me imaginaba. Me gusta la ambientación y que haya dos historias que al final se unen. Me encantaría disfrutar de esta lectura, por lo que la tendré muy en cuenta. Muchas gracias por la reseña. ¡Besos!
ResponderEliminarTe atraen las mismas cosas que a mí: la ambientación, las dos historias que se unen en el tiempo y, yo añadiría, la época o épocas en que ocurren los hechos, momentos importantes en la historia. Ojalá te animes y la disfrutes.
EliminarUn beso.
¡Hola, Rosa!
ResponderEliminarConcuerdo con que la cubierta nada tiene que ver con la trama de esta novela y si bien he cierto que no se debe tomar muy en cuenta a la hora de leer un libro, pues en mi caso reconozco que suelo darle bastante importancia... Nada fácil eso de combinar tantos géneros en un solo libro, muy bien por la autora que ha logrado tejer semejante historia. Por lo que nos cuentas no nos quedaremos con la intriga de descubrir cómo los fantasmas de 1938 resuenan en las dinámicas y personajes del verano de 1967, me contenta saber que has disfrutado de esta novela a dos tiempo. Me llama bastante la atención esa visión de la España rural de posguerra con los primeros aires de cambio de finales de los sesenta ;)
Un beso.
Es una novela muy interesante. Cada una de las historias resulta de lo más sugerente. Cada una por su parte, tienen mucho atractivo, si bien la segunda solo puede tener lugar gracias a la primera. En fin, no se puede explicar sin destripar la trama y como tiene su parte negra, no se deben adelantar acontecimientos. Creo que te gustaría leerla porque además, como dices, son dos momentos de la Historia de España muy emblemáticos, uno por el horror de la guerra y el otro por mostrar, aunque muy levemente, la luz al final del túnel de la dictadura. Anímate.
EliminarUn beso.
Una novela a tener en cuenta por todo lo que comentas. Ahora que tengo más tiempo con las vacaciones quizá le dé una oportunidad aunque, últimamente, los temas relacionados con la guerra civil me cansan un poquito pero aun así, como se desarrolla en dos épocas, le buscaré un hueco.
ResponderEliminarBesos.
A mí todo lo relativo a la guerra civil, si es bueno, me sigue atrapando irremediablemente. Y este libro con su toque negro, me ha encantado. Si te animas. me dices.
EliminarUn beso.