Ristretto 10
Difícil encontrar dos novelas más distintas para unirlas en un Ristretto de los míos. Puede decirse que lo único que tienen en común es el estar escritas por mujeres. Y como lo único que puede decirse ya está dicho, no digo más.
"Villette". Charlotte Brontë.
«Era otoño y me encontraba en
Bretton; mi madrina había ido en persona a buscarme a casa de los parientes
donde en aquella época tenía fijada mi residencia. Creo que ella veía con
claridad los acontecimientos que se avecinaban, cuya sombra apenas adivinaba
yo; pero una leve sospecha bastaba para sumirme en la tristeza, por lo que me
alegré de cambiar de escenario y de compañía.
El tiempo siempre discurría plácidamente al lado de mi madrina; no de un modo agitado, sino despacio, como el curso de un río caudaloso que atraviesa una llanura.».
El tiempo siempre discurría plácidamente al lado de mi madrina; no de un modo agitado, sino despacio, como el curso de un río caudaloso que atraviesa una llanura.».
Tras esta visita a su madrina, deja pasar varios años de los que nada nos dice, «permitiré que el lector me imagine, durante los ocho años siguientes, como una barca dormitando en medio de una idílica bonanza», y, tras un trabajo cuidando a una anciana, cuando ésta muere, decide viajar. Es así como se ve llegando a Villette donde le han dicho que podría haber para ella un puesto de profesora de inglés. Villette es «la gran capital del gran reino de Labassecour», que como se nos explica en la nota correspondiente, son los nombres ficticios de Bruselas y Bélgica respectivamente.
Allí en el pensionado de Madame Beck, empezará a trabajar como niñera de las hijas de ésta y más adelante como profesora de inglés. En Villette volverá a encontrarse con su madrina, la señora Bretton, y su hijo Graham. También aparecerán Paulina y su padre. A lo largo de las más de seiscientas páginas de la novela, Lucy nos dará a conocer a distintos personajes que le servirán a la autora para diseccionar la sociedad de Villette y la vida en el pensionado que tan bien conocería la autora tras su paso por el Heger Pensionnat de Bruselas donde vivió y trabajó. Las monótonas jornadas de trabajo en el pensionado alternan con las fiestas lujosas, las representaciones de teatro con presencia de los reyes a las que la señora Bretton y Graham la llevan, las visitas al Hôtel Crécy donde viven los condes de Bassompierre.
Y si hay un análisis de la sociedad, no es menos interesante el que se hace de la religión católica, imperante en Labassecour y que a menudo se compara con la protestante de Lucy.
«[...] père Silas me mostró la cara amable de Roma, [...] Alimentaba, vestía y protegía a los pobres para que contrajeran una obligación con "la Iglesia"; criaba y educaba a los huérfanos para que crecieran dentro del redil de "la Iglesia"; cuidaba a los enfermos para que murieran según los preceptos y ordenanzas de "la Iglesia"; y exaltaba a los hombres, y sacrificaba terriblemente a las mujeres, y dejaba a un lado un mundo que Dios hizo bueno por el bien de sus criaturas [...] para servir a Roma, demostrar su santidad, confirmar su poder y extender el reinado de su tiránica "Iglesia"».
A medida que avanza la novela, gana protagonismo un personaje que será fundamental en el devenir de la historia: Monsieur Paul, un profesor de literatura, caótico y muy confuso en sus reacciones y afectos, con el que Lucy se verá obligada a lidiar. La evolución de la relación de Lucy con este personaje es lo que menos me ha gustado de la novela. Me ha parecido forzada y un tanto inverosímil. También algunas descripciones me han resultado excesivas y, en resumen, el libro me ha resultado inferior con respecto a Jane Eyre, leído ya hace demasiado y con intenciones de releer, y a Shirley. Y, no obstante, el final salva cualquier objeción que se le pueda poner. Uno de los mejores finales que he leído, aunque sé que no será del agrado de todos.
También en Villette, como ya hiciera en los dos libros que le he leído, la autora hace frecuentes llamamientos al lector, una estrategia interesante y que atrapa la atención si es que se hubiera perdido, cosa no infrecuente ante las extensas y recurrentes descripciones a las que me he referido.
No es la mejor novela del universo Brontë, pero es imprescindible para quien, como yo, quiera conocerlo en su totalidad, al menos en su modalidad de narrativa. Solo me queda El profesor, aparte de la relectura de Jane Eyre que leí antes de 1978, y lo sé porque no figura en mi lista de leídos que empecé a elaborar ese año.
"Bacon". Annika Brunke.
«Se sentía lo bastante fuerte como para volver a casa. Doce años alejada de la isla y, sobre todo, de la exigente mirada de su padre habían sido suficientes como para darle empuje y aplomo, además de cierta libertad. Se marchó lejos desde que surgió la oportunidad, y en esa lejanía hizo su vida. Oviedo no compartía ninguna similitud con la capital de Gran Canaria, y por aquella misma razón a Mara todo allí le pareció novedoso, fresco y atractivo. Doce años después, salió huyendo del mismo lugar por una cuestión de supervivencia. Tenía la convicción de que permanecer en Asturias acabaría por enloquecerla. Todo le recordaba a Rafa: los restaurantes del casco viejo, la catedral, incluso el olor del cachopo o el de la hierba mojada por la lluvia. Allá donde fuera, a cada paso, Oviedo era la memoria permanente de una existencia que ya no era suya».
Aunque no podemos olvidarnos de los capítulos protagonizados por Betty, Beatriz Mantecas, la dueña de la pastelería Betty Bacon. Son los únicos capítulos con título, siempre el nombre de algún dulce, y los únicos narrados en primera persona por Betty, quien nos cuenta su pasado, su presente, sus amores, sus complejos... y hasta nos da alguna receta.
Manuel el Pistolas no sale mucho, pero su papel es fundamental porque él es quien encuentra el brazo. Manuel se dedica a vender chatarra y, escarbando en los contenedores aquel sábado «Se quedó lívido y tembloroso, cuando, aun empuñando el palo, apartó el plástico y parte de una mano, con las puntas de los dedos amputados, asomó en el extremo más estrecho del fardo».
El inspector Ibarra y la juez Rodríguez, cada uno por su parte, recibieron el aviso y se personaron en el lugar. Deberían haberse conocido allí mismo, pero para bochorno de ambos, se habían conocido la noche anterior. No habían abandonado el lugar del hallazgo cuando ya pudieron identificar la identidad de quien había perdido aquel brazo.
«—Señoría, acaban de llamar de la central. Puede que tengamos algo con respecto a la víctima. Se trata de un varón de cuarenta años cuya desaparición fue denunciada el jueves pasado.
—¿Qué le hace pensar que es nuestro hombre, inspector? —Mara se mostraba seria y expectante ante la información.
—Que el desaparecido también contaba con un tatuaje y además es un hombre de raza negra.
—Hasta que se determine la raza en la autopsia, me parece un poco arriesgado aventurarse a dar la voz de alerta sin contar con ningún dato adicional, inspector.
—Por el tatuaje del brazo, señoría —insistió él resaltando la obviedad—. Si la víctima fuese de raza blanca, la tinta del tatuaje sería de otro color».
El brazo pertenecía, en efecto, a Samir Mpunga, el hombre canario de ascendencia senegalesa cuya desaparición había denunciado Betty. Era su pareja, con la que convivía hacía un par de años. El lector ya sabe quién es el asesino. Lo sabe desde el Prefacio con el que se abre la novela. No va a ser el misterio averiguar su identidad. El misterio, lo interesante de la trama policial, es saber cómo y por qué. Una historia que se irá descubriendo poco a poco, a retazos que van llegando lentamente (sin prisa, pero sin pausa) y que irán constituyendo una historia tan desquiciada como macabra. Y, con todo, lo más interesante de la novela no es esa trama policial, sino todo lo que la rodea, la realidad de sus personajes. Todo ellos heridos por su pasado, tanto el más reciente como el más remoto; todos luchando contra realidades que se empeñan en dificultar sus vidas, contra sus propios fantasmas, contra sentimientos que podrían salvar o terminar de condenar.
Es Bacon una magnífica novela con personajes heridos de muy distinta forma. Tratar de curar o de superar sus heridas los lleva por caminos muy distintos que terminan confluyendo alrededor de un brazo, de un cadáver cuya muerte tendrán que resolver mientras luchan con sus respectivos complejos e inseguridades.
El título es simbólico a la vez que real. Simbólico porque puede referirse al exceso de peso de Mara y de Betty. Esta última no permite que la llamen señora Mantecas «—Debido a su obesidad, considera que hacer hincapié en un apellido tan hiriente es una clara muestra de gordofobia, señoría. [...]
—Entiendo [...] Bien, señora Beatriz, entonces. No vaya a ser que me tachen también a mí de gordófoba, abogado. ¡Eso sí que sería de chiste!».
Real porque es uno de los ingredientes secretos que emplea Betty para realzar el sabor de sus dulces. Bacon crujiente, deshidratado y pulverizado. Además «El bacon es el mejor alimento del universo. Lo digo, lo pienso, lo siento y lo sé. El mejor».
Bacon obtuvo en 2025 el Segundo Premio Alexis Ravelo de Novela Negra, un premio que sigo cada año, como en su día seguía al autor que conmemora, con una fidelidad sin fisuras. Hace unos días se falló el tercero que recayó en Dolor magenta, de Erik Oz, que la Editorial Alrevés, patrocinadora del premio, publicará en breve.
Seguiré con la narrativa de Annika Brunke porque ésta no es su única novela, aunque yo la haya conocido gracias a ella.







Me decando definitivamnete por Bacon, pues es uno de mis géneros preferidos y el tema me ha resultado muy atractivo. No es, ni será, la primera vez que al inicio de una novela policíaca ya se conoce la identidad del asesino o asesina (aunque prefiero que se desvele hacia el final de la historia para mantener el suspense), y no por ello le resta interés, pues, como bien dices, la historia se centra en este caso en el cómo y el porqué, lo cual también tiene su enjundia.
ResponderEliminarTomo debida nota de ellla, pues intentaré leerla.
Un beso.
Bacon es una novela muy buena que me ha dado a conocer a una autora que desconocía por completo. No me pierdo el premio Alexis Ravelo, de hecho ya estoy espetando a que se publique la de este año. De las dos que han sido premiadas, Bacon es la que más me ha gustado. A mí conocer al asesino desde el principio no me importa si el autor sabe mantener el interés a pesar de ello y Annika Brunque lo hace de maravilla.
EliminarUn beso.
Hola Rosa, Villette la leí hace años y está en mis planes releerla en algún momento. A mí el tema de la religión en la novela me parece excesivo pero entiendo que se utiliza para remarcar aún más la sensación de extrañeza que experimenta Lucy en Bruselas, sobretodo para una persona que como ella está tan influida por el protestantismo desde su infancia, en cuanto al final, yo lo hubiera preferido más definitivo, pero reconozco que es muy bueno.
ResponderEliminarEn cuanto a Bacon, no la conocía pero me parece muy atractiva, a mí en principio no me importa saber en una novela policiaca quién es el asesino, sobre todo cuando lo que se pretende contar va más allá de la investigación criminal. Me la llevo apuntada. Besos.
A pesar de mi agnosticismo el tema religioso en novela me interesa mucho siempre que se trate de forma interesante. Recuerdo ahora algunas novelas de Graham Greene que son geniales en ese aspecto. Villette me ha gustado, pero creo que nunca me dará por releerla como sí quiero hacer con Jane Eyre. Lo que menos me ha gustado es la relación de Lucy con el profesor Monsieur Paul. Me ha resultado bastante inverosímil su evolución.
EliminarBacon es una novela muy buena que te recomiendo Es entretenida, con buenos personajes, reflexiones muy interesantes y una trama muy bien hilada.
Un beso.
Muchas gracias por tus reseñas. No conocía ninguna de las dos y la que más me llama es Bacon. Pero si algo me ha llamado la atención es que tu lista de libros leídos empezase en 1978, madre mía, qué maravilla. Y yo que estaba contenta con la mía, que la empecé en 2008... Pero es que en 1978 ni había nacido, ja, ja, ja. Un abrazo.
ResponderEliminarJa, ja. Yo en 1978 tenía diecinueve años y mucho leído. Lo que sentí mucho entonces fue no haber empezado antes con la lista. La verdad es que ahora que la memoria va fallando es genial tener un sitio al que consultar sobre lo leído.
EliminarTe recomiendo Bacon. Es una muy buena novela.
Un beso.
Tomo nota para cuando acabe los que tengo pendientes en la mesita. Gracias.
ResponderEliminarAbrazos.
Espero que te guste si te decides por alguno.
EliminarUn abrazo.
¡Hola! ¿te puedes creer que Bacon la tenía en mente para proponerla y leerla en el Debate? Aunque la descarté por ser algo corta de páginas, pero cuando supe de ella (la tengo hace tiempo metida en mi Kobo) también pensé en que si tenía Premio Ravelo era de las tuyas, seguro. Y no me equivocaba...
ResponderEliminarRespecto a la primera novela, pues sí te soy sincera, el universo Brontë no me atrae demasiado y nunca me ha llamado la atención por más que algo leí en el pasado más por obligación que por devoción.
Pero Bacon sé que la voy a terminar leyendo en algún momento, porque ademas todo lo que cuentas sobre ella me resulta muy atrayente.
Un beso.
A mí me encanta la literatura de las Bronté y también la de Jane Austen. Reconozco que éste ha sido el que menos me ha gustado. Tras leer el resto (una de Emily, dos de Anne y otras dos de Charlotte) me quedaban Villette y El profesor, ambas de Charlotte, y desde luego Villette es a la que más fallos he encontrado. A ver qué me depara El profesor.
EliminarBacon es una novela magnífica. Aunque ya no llegue al Debate te la recomiendo. Sé casi seguro (contigo es difícil asegurar, ja, ja) que la vas a disfrutar.
Un beso.
Con Charlotte Brontë me ocurre que a ratos me parece maravillosa y en otras ocasiones me resulta muy cansina. Aun así, no me importaría seguir conociendo el universo literario de las Brontë.
ResponderEliminarMe encanta la portada de Bacon,
Besos
Pues fíjate que si he tardado casi un año desde que ganó el premio y se publicó ha sido por la portada. Como Imagen es genial, pero como portada de libro me daba la sensación de que la historia iba a ser un tanto esperpéntica y ya sabes que ese tipo de historias a mí no me va mucho. Como tantas veces, me equivoqué. Una novela fantástica.
EliminarDe Charlotte Brontë, aparte de Jane Eyre, que leí hace tanto que no recuerdo nada, leí Shirley, creo que para una actividad de Carmen en Facebook, y sí que me gustó mucho. Esta me ha resultado un tanto inverosímil por momentos y muy pesada en algunas descripciones.
Un beso.
¡Hola, Rosa!
ResponderEliminarDejo pasar "Villette" de Charlotte Brontë, me llama bastante la atención Bacon.
El significado del título, esa mezcla entre la metáfora del peso corporal y las inseguridades, junto con el toque real y un poco inquietante del bacon en los dulces de Betty, suena peculiar. Además, la premisa de unir a personajes con heridas emocionales tan distintas alrededor de un crimen por resolver parece una combinación tremenda entre desarrollo psicológico y novela negra.Me la llevo apuntada ;)
Un beso.
Seguro que Bacon te gusta mucho. No la dejes pasar. Los personajes son magníficos y la historia es muy buena. Una novela muy recomendable. Alexis Ravelo hubiera estado feliz con ella.
EliminarVillette sí puedes dejarla. Yo lo tenía como un reto personal de leer todas las novelas de las Brontë, pero como le digo a Marian, este es el que menos me ha gustado. No te lo recomendaría.
Un beso.
Hola, Rosa. Villette me la trajeron los reyes hace un montón de años, también en edición de Alba pero tiene otra portada y lo leí en la pandemia. No tenía mal recuerdo de él, pero he ido a mi reseña y me he encontrado con que efectivamente, no fue mal del todo pero también algunas cosas no me convencieron. Del final ni hablamos porque vaya tela, a mí me pareció una estafa manifiesta, jeje. Y por lo visto fue la última página donde lo estropeó para mí.
ResponderEliminarEl de Bacon me parece muy interesante, y diferente pero tampoco me llama la atención como para ponerlo en mi lista. Me parece curioso que ponga recetas en un libro así. Desde luego, no es el típico libro de siempre.
Besos
Pues fíjate que a mí, tras varias cosas que no me convencieron, el final me salvó la novela. Para mí es perfecto. Creo que todo queda claro y, aunque no es el final feliz que se podría esperar, es un final magnífico. Se ve que no coincidimos en nuestro gusto por los finales. me gustan abiertos, pero creo que este tiene poco de abierto.
EliminarBacon me ha encantado, pero entiendo que si no te atrae demasiado no la apuntes. Se sale con mucho alivio de una reseña de la que no se desprende un engorde de la lista de pendientes.
Un beso.
¡Hola, Rosa! Hum, qué rico el bacon... je, je, je. O las salchichas. Solo el título y la portada de la novela negra me sugieren, y parece que es así por lo que comentas, que la cosa va de canibalismo, quizá también comercial que, ya puestos, no hay que desaprovechar nada. Me ha llamado la atención que, en el segundo extracto, se ponga en duda si el brazo pertenece a un negro o a un blanco. podría ser por la putrefacción, pero que el color del tatuaje determine si el color, no sé lo miraré... Ese concurso literario es muy chulo, y más por el autor, lástima que exija que se ubique en Canarias. Un fuerte abrazo!!
ResponderEliminarNo, no es un concurso exclusivo para gente canaria. Yo lo creía, pero al autor ganador este año, Erik Oz, es vasco. Así es que podrías presentarte, ja, ja. Yo tampoco sabía que los tatuajes en una persona negra se hicieran con distinto color de tinta. Pero creo que, aparte de eso, lo que le pasa a la juez es que hasta que las pruebas no le demuestren fehacientemente que el brazo es de un negro, no quiere afirmar nada. Y lo del bacon en la receta de un dulce, te aseguro que es de lo más tentador. No en balde la autora, además de escribir, trabaja en una empresa de restauración. Te recomiendo mucho, mucho esta novela.
EliminarUn beso.
Buenas tardes, Rosa. Hoy vengo con la mitad de la tarea hecha, ya que leí Villette hace muchos año. Jane Eyre siempre ocupará en mi corazón el primer puesto, Shirley también me gustó mucho, pero Villette me pareció magnífica también (incluido su final). El profesor, desde mi punto de vista, es una obra menos ambiciosa, aunque también es interesante por su conexión con Bruselas y la estancia de la novelista en el pensionado. Por cierto, este verano estuve en el lugar donde se ubicaba aquella escuela para señoritas (Palacio de Bellas Artes, Bozar). Allí pude fotografiar una placa donada por la Brontë Society en conmemoración a la estancia en el Heger de Emily y Charlotte Brontë. Muy emocionante.
ResponderEliminarEn cuanto a Bacon, no conocía la novela. Muchas gracias por el descubrimiento.
Un abrazo.
Hola, Undine.
EliminarComo digo en la entrada, la relación de Lucy con Monsieur Paul me ha resultado un tanto caótico e inverosímil, y algunas descripciones, un tanto prolijas más allá de lo necesario, pero el magnífico final, uno de los mejores que he leído, salva la novela totalmente.
Respecto a Bacon, creo que no es una novela de lo que más puede gustarte. Como negra y policial es muy buena, pero no sé si el género es de tu gusto.
Un beso.
Desde el 78 apuntando tus libros! Tienes que tener bastantes cuadernos. Yo empecé a apuntar en el 2001, pero en alguna limpieza sin querer seguramente esos cuadernos desaparecieron. Y ya no volví a apuntar hasta que comencé con el blog. Sobre las novelas, la primera lleva en mi lista de pendientes desde hace tiempo. Y aunque no sea la mejor novela de la autora, tiene muchos aspectos que me atraen. La segunda novela no la conocía. Es del tipo que suelo disfrutar, así que apuntada queda.
ResponderEliminarBesotes!!!
Cuadernos solo uno que empecé en 2019 porque mi hermana empezó a encuadernar y me regaló uno muy chulo. hasta entonces los apuntaba en folios que guardo en una carpeta de las de gomas, azul, vamos de las de toda la vida. Aunque ahora lo tengo también en Word.
EliminarVillette no es la mejor novela de Charlotte Brontë, pero para completar la lectura de la autora es obligatoria. Tampoco es que sea mala, es solo la menos buena (a falta de El profesor).
Bacon es una pequeña joya que puede que vaya a los favoritos de 2026. No la dejes.
Un beso.
Buenas tardes Rosa:
ResponderEliminarLa verdad de los dos que nos has traido hoy, me quedo con la segunda, porque la novela negra me gusta, y aunque comentas que desde las primeras páginas se desvela al asesino, creo que a pesar de eso, tiene su atractivo, de modo que intentaré hacerme con ella.
Un beso.