Ristretto 5
Un Ristretto muy variado, con una novela y un libro de memorias que también podría ser un ensayo. El primero, narrado a tres tiempos, analiza la situación de los emigrantes en Alemania en los años sesenta, la historia de una serie de agresiones sexuales a niñas en Valladolid, en los setenta, y el empeño de una mujer por rescatar sus recuerdos de la infancia. Tres historias que, como es de esperar, se relacionan.
El segundo, escrito por el que fuera director de la cárcel de Nanclares de la Oca, nos cuenta, aparte de muchas anécdotas y experiencias vividas en su paso por diferentes cárceles españolas, cómo se sacaron a la luz las primeras discrepancias de presos de ETA con las decisiones de la cúpula del grupo terrorista. Unas memorias de lo más interesantes.
"La educación del monstruo". Elvira Mínguez.
«No, por ella no hubiera seguido a Manolo. Águeda no pensaba en esta experiencia como una aventura de la que solo fueran a sacar provecho. Le gustaba su trabajo en Sigma, y le preocupaba dejar solos a sus padres, pero, en realidad, fue su madre la que le recordó la obligación de toda mujer de acompañar a su marido en lo bueno y en lo malo, y Manolo "llevaba en lo malo" desde que la empresa para la que trabajaba tuvo que despedir a gran parte de sus trabajadores. Tampoco ayudaba a su marido el hecho de que fuera ella la que mantuviera el matrimonio con su escaso sueldo».
En la ciudad alemana el matrimonio y Teresa comparten piso con Felipe, el hombre que ha acogido a Manolo y le ha encontrado trabajo, y su hijo, Javier, de unos doce años. Es sobre todo la convivencia con el padre y el hijo lo que hace que Águeda y Teresa se vuelvan a España al cabo de unos meses. Para entonces Águeda está embarazada. «Es cierto que hemos podido ahorrar algo de dinero y nos vendrá muy bien para cuando llegue el niño, pero ¡allí! No quiero tener a mi hijo en este país, quiero estar en mi casa».
En 1976, en Valladolid, Mati estudia sexto de EGB en el colegio de la Anunciación. Se enfrenta a la enfermedad de su madre que terminará con su vida pocos meses después. Además en la ciudad han empezado a ser atacadas niñas de su edad, que son drogadas y violadas.
«Marina García era el nombre de la segunda víctima del violador. El ataque y rapto se produjo en septiembre de 1976, cuatro meses después del de Lucía y dos meses antes del sufrido por Nieves a principios de noviembre. La chica vivía en el barrio de La Rubia y no era alumna del colegio de la Anunciación».
A la vez que Mati vive con angustia estos hechos que coartan su libertad y hacen que su madre casi no la deje salir de casa, el comisario Gutiérrez, ayudado por la hermana Olvido, la directora del colegio, trata de investigar para poner entre rejas al agresor.
En 2014, en Madrid, Matilde tiene un hijo, Hugo, y es sobreprotectora hasta límites que rayan la patología. Trata de desenterrar recuerdos de su infancia que empiezan a aflorar, pero que tan solo ella tiene. Recuerda el caso de un agresor de niñas, pero no lo recuerda como el resto de sus amigas, ni como lo relata la historia oficial. Sea como sea, cree que aquellos recuerdos tienen la clave de su excesiva preocupación por su hijo que está llegando a crearle problemas con su marido. Matilde se empeñará en rescatar la historia para saber la verdad de lo que sucedió y ver si lo puede hacer encajar con sus recuerdos.
La educación del monstruo ha obtenido el Premio Primavera de Novela 2026. Es una novela que narra muchas cosas, pero, sobre todo, la influencia de las vivencias infantiles en los comportamientos adultos. Un niño abandonado por su madre y criado por un padre bastante siniestro; una niña que tiene que renunciar a sus impulsos infantiles porque se siente responsable del bienestar de su madre a la que nunca ha visto contenta. Dos infancias marcadas que marcarán las vidas adultas, muy diferentes, de los dos personajes.
El miedo y la violencia, lo que se percibe como una traición, el abandono de la persona que se admira; infancias que no han sido todo lo alegres, desenfadadas y protegidas que requiere una infancia; adultos con sus taras, sus traumas, sus heridas que no han llegado a cicatrizar y que pueden fabricar monstruos.
Una novela que he leído muy a gusto y que resulta entretenida, aunque tiene, desde mi punto de vista, algún detalle un poco inverosímil como el hecho de que una monja se una a una investigación policial. Nada importante o que quite interés a la historia que, sin ser original (¿otro fallo?, no lo tengo muy claro), no deja de ser interesante, entretenida y muy bien escrita.
Imagino que todos los lectores hayan reconocido el nombre de la autora como una de las actrices más carismáticas de la actualidad. Al menos a mí me lo parece. No es esta su primera novela. La anterior, La sombra de la tierra, ya figura entre mis lecturas pendientes.
"De prisiones, putas y pistolas". Manuel Avilés Gómez.
«Corrían tiempos aún difíciles, donde la historia de España continuaba escribiendo renglones torcidos, pese a estar ya en democracia. La lacra de la violencia terrorista permanecía entre nosotros. Y parecía que no existía el camino por donde cortarle el paso a los violentos. Pero lo había. Dos hombres, dos funcionarios de prisiones, uno secretario general de instituciones penitenciarias y otro director de una cárcel, planearon llevar a cabo una de las mejores estrategias de batalla, recogidas por la sabiduría popular durante siglos: divide y vencerás. Y así, un buen día, de pronto, por sorpresa, nos asaltó la noticia de que, entre las filas de ETA, existían voces discordantes, que mostraban su más flagrante desacuerdo, respecto a muchas de las más pavorosas atrocidades que la banda armada seguía perpetrando contra civiles. Y por esa rendija entró la luz. Y comenzó a obrarse el milagro».
«En los locutorios de la prisión de Alcalá Meco, en enero de 1993, descubren que tres presos etarras —Iñaki de Juana Chaos, Esteban Nieto y Joseba Artola Ibarretxe— junto con sus dos abogados, tan etarras como los anteriores por lo que oí en las cintas —Txemi Gorostiza y Arantza Zulueta—, han planeado y ordenado la muerte del director de la cárcel de Nanclares de la Oca, mi muerte».
Así sí es como empieza De prisiones, putas y pistolas, un libro de memorias, pero un libro especial, porque son las memorias del autor, pero también las de este país en lo que se refiere a los años más duros del terrorismo de ETA, los años ochenta y los primeros noventa. Así empieza al menos la Introducción, aunque si nos fijamos en el primer capítulo hay una vuelta atrás, un flashback que nos lleva a varios años antes y que empieza con una explicación del título:
«Las putas, las prisiones y las pistolas han influido en mi vida en buena medida. En el título tendría que haber incluido también el calor, las cucarachas, las chinches y los olores nauseabundos, pero el nombre se alargaba demasiado».
Y empieza a desgranar su paso por distintas cárceles en las que vivió anécdotas curiosas, pero también situaciones críticas, hasta que en noviembre de 1990 Antonio Asunción, secretario general de instituciones penitenciarias, lo escoge para dirigir la prisión de Nanclares de la Oca en Álava.
Manuel Avilés llega a Nanclares de la Oca a finales de 1990. Allí había un grupo de presos etarras que vivían un tanto apartados del resto. Perfectamente organizados, se encargaban eficientemente del economato, tenían sus mesas aparte en el comedor que organizaban y montaban ellos mismos y en las que a nadie se le hubiera ocurrido sentarse. Eran un mundo aparte poco proclive a mezclarse con el resto.
Allí descubrirá, poco después, que algunos presos etarras están disconformes con la cúpula. Se lo confiesan a sus familiares, pero jamás se atreverían a hacerlo público. Los atentados, cada vez más indiscriminados, empiezan a cobrarse víctimas demasiado inocentes, niños como Irene Villa de doce años, con amputación de ambas piernas, o como Fabio Moreno de dos años, muerto por una bomba puesta en el coche de su padre. Dos atentados perpetrados respectivamente en octubre y noviembre de 1991, un año después de la llegada del nuevo director y que avivaron el descontento de muchos presos que no estaban de acuerdo con unas actividades que tenían como resultado la muerte o las graves heridas en niños.
Manuel Avilés se empeña en que esas críticas se hagan públicas y sean conocidas por todos en el país. «¡Hay que tener cojones! ¿Y quién sabe eso de que ustedes no están de acuerdo? En la calle, la noticia que da la prensa es que piden langostinos y champán para celebrar el éxito de esos atentados». Y Manuel Avilés, arropado por Antonio Asunción, hará todo lo posible para que dichas discrepancias, convenientemente grabadas, lleguen a la Cadena Ser. Era el principio del fin de ETA. Tal vez fuera solo el fin del principio, pero marcó un antes y un después.
No fue tarea sencilla y todos los entresijos de cómo se consiguió, algo desconocido hasta la publicación del libro, están contadas con todo detalle.
De prisiones, putas y pistolas es un libro que me ha resultado apasionante. Aún faltaban veinte años para que ETA anunciara el fin de la lucha armada, en octubre de 2011, pero el conocimiento público de que en la banda había disidencias empezó a poner las primeras piedras en la construcción de lo que llevaría a ese anuncio.
El libro termina en 2016 con un encuentro entre Manuel Avilés y Antonio Asunción, este ya muy enfermo, en el que ambos recuerdan aquellos tiempos. Dos hombres se empeñaron en una labor histórica, muy desconocida y que nadie les ha reconocido ni agradecido, al menos oficialmente. Muy recomendable, sobre todo para los que vivimos aquellos momentos históricos con interés.







Pues dos historias interesantísimas, Rosa, traes en este Ristretto. La novela de Elvira Mínguez ya la tenía en mente porque la he oído hablar en varias entrevistas y me daba buena impresión más allá del premio y las memorias de Manuel Avilés también me parecen muy atractivas. Un recorrido por unos años y unas situaciones que estamos olvidando demasiado deprisa. Estupendas tus impresiones. Un beso.
ResponderEliminarSí que son interesantes, Marta. La novela de Elvira Mínguez no es la novela del año, pero cuenta una historia terrible, entretenida y con una estructura curiosa.
EliminarLa de Manuel Avilés me ha interesado mucho porque viví aquella época con bastante intensidad. Son muy recomendables las dos.
Un beso.
Muchas gracias por tus reseñas. Aunque son dos obras muy diferentes las dos me han llamado la atención, me las apunto, no las conocía, así que gracias por los descubrimientos. Un abrazo.
ResponderEliminarSi te animas con alguna, espero que la disfrutes. Son muy interesantes y además entretenidas.
EliminarUn beso.
Hola, Rosa.
ResponderEliminarDel café sólo me gusta el olor, sobre todo recién molido. Pero me declaro fan de estos Ristretos. Me llama mucho la atención del de Elvira, aunque toque temas bastante duros, y también me gusta mucho ella como actriz. Me lo voy a apuntar para cuando esté fuerte de ánimo.
Del segundo ya sabes lo que voy a decir. Pero añadiré una cosa, es verdad que descabezaron a ETA pero siempre he pensado que al final se deshizo ella sola, y total ahora están hasta en el gobierno...
En fin. A lo nuestro. Me quedo con Elvira.
Besotes
Es cierto que el olor del café siempre supera al sabor, pero yo no soy capaz de empezar el día sin tomar un café solo, sin leche ni azúcar que es como me gusta. Pero bien es cierto que es el único que tomo.
EliminarLa novela de Elvira Mínguez, creo que puede gustarte aunque sí que hay tema duro. El libro de Manuel Avilés a mí me ha gustado mucho. Yo sí creo que fue labor de políticos y, sobre todo de policía y guardia civil el acabar con ETA. Entre disensiones, descabezamientos de las sucesivas cúpulas y pérdida cada vez mayor de apoyo popular, se acabó con la banda.
Un beso.
Hola Rosa, La educación del monstruo me llama mucho y lo tengo apuntado desde que vi que se publicaba. El segundo ya es otra historia, los temas carcelarios me atraen menos y aunque las anécdotas del autor puedan ser curiosas, no creo que lo disfrutara. Besos.
ResponderEliminarEl género carcelario tiene que gustar para disfrutarlo a mí sí que me gusta. La verdad es que la mitad del libro trata de anécdotas carcelarias. hasta la mitad, más o menos, no empieza el tema de los etarras en Nanclares de la Oca. Muy interesante para mí.
EliminarUn beso.
Nos traes hoy dos libros atractivos. No sabía que Elvira Mínguez escribía. Es una buena actriz, últimamente encasillada en personajes con fuerte personalidad dentro del género policíaco, generalmente encarnando a comisarias o inspectoras de policía. Tendré en cuenta su carrera literaria. Yo ahora estoy dándole otro tiento a los Episodios Nacionales, que voy leyendo de vez en cuando.
ResponderEliminarAbrazos!
Yo supe de la primera novela que escribió y la tengo anotada. De ésta supe por dos compañeras blogueras. Creo que has visto la serie Marbella, que me ha encantado. Es que Elvira Mínguez es una mujer que destila carácter y personalidad. A mí me encanta.
EliminarLos Episodios Nacionales los abandoné hace muchos años, tras seis o siete entregas. La verdad es que me dan mucha pereza. Prefiero al Galdós de Fortunata y Jacinta, Tormento, Doña Perfecta, etc. antes que al de los Episodios.
Un beso.
La primera novela me llama mucho, aunque pinta bastante dura. El segundo trata un tema muy interesante. Vamos, que me llevo los dos libros apuntados.
ResponderEliminarBesotes!!!
Duros ambos libros, cada uno a su manera, y muy interesantes ambos, también cada uno a su manera. Muy recomendables.
EliminarUn beso.
¡Hola, Rosa!
ResponderEliminarEmpecé a leer "La educación del monstruo", pero lo he dejado aparcado para otro momento, estoy leyendo "Epifanía" de Israel Merino y no puedo con varias lecturas al mismo tiempo, ja, ja, ja
Me contenta ver que lograste terminarlo y que igual lo has disfrutado. No descarto a futuro volver a la prosa de la autora.
"De prisiones, putas y pistolas" de Manuel Avilés Gómez no lo conocía, pero el tema carcelario no me llama tanto la atención así que esta vez no me llevo nada nuevo apuntado.
Por cierto, yo también tomo café solo, sin leche ni azúcar ;)
Besos.
Tengo Epifanía en mi lista de pendientes y espero no tardar en leerlo (claro que hay tantos que espero no tardar en leerlos...). Ya sabes que yo sí que puedo leer varios libros a la vez, pero ahora con todo el lío que tengo en casa, he preferido dejarlo en uno solo y anoche empecé La edad infinita. Qué maravilla la prosa de la autora, con qué soltura maneja las tres voces narrativas. Aún no he llegado a la mitad, pero me parece un precioso canto de amor a Venezuela y una muy buena crítica a lo que ella misma llama etnocentrismo. No sé si lo has leído. En tu IG no aparece. Yo lo vi en el de Marian.
EliminarSiempre he dicho que el café con leche y/o, sobre todo, con azúcar es para gente a la que no le gusta el café.
Veo que todo sigue bien (de aquella manera imagino) y puedes entretenerte con los blogs. Me alegro.
Un beso.
¡Rosa! que sorpresa ver que estás leyendo La edad infinita!! Y saber que lo estás disfrutando. Es eso exactamente lo que me pareció, un canto de amor y también una despedida (leí en una entrevista que la autora salió de allí deprisa y corriendo y que no se despidió del país como le habría gustado) y me ayudó, ya lo sabes a reconciliarme un poco con ese país al que le tengo manía (no puedo evitarlo). La mujer escribe muy muy bien, a ver que te parece en general cuando lo acabes. Estaré muy pendiente (como siempre) de tu reseña. Por supuesto que Mariana tiene que leerlo sí o sí
EliminarOtro beso.
Lo terminé anoche y, efectivamente, me ha gustado mucho. La belleza de la prosa, saber un poco más acerca de "en qué momento se había jodido Venezuela" (parafraseando al gran Vargas Llosa), el magnífico uso de las tres personas, el canto de amor a un paraíso tan perdido como siempre son los paraísos. Magnífica.
EliminarHola Rosa. El de Elvira lo tengo medio leído. Lo empecé a leer para la entrevista que curiosamente, publiqué esta semana. Hasta donde llegué, me estaba gustando mucho y tengo intención de terminarlo. Lo de la monja investigadora, bueno,... No me resulta tan increíble. En literatura hemos visto de todo. En cuanto al otro libro, no sabía de su existencia. Besos
ResponderEliminarSíiii. Acabo de ver que has publicado la entrevista y ya te tengo abierta en otra pestaña. Ayer no aparecías en el gadget de blogs favoritos. Creo que a veces tarda bastante en actualizar algunos. En cuanto termine de contestar comentarios, te leo.
EliminarA mí el libro me ha gustado mucho. El detalle de la monja es peccata minuta. En literatura hemos visto de todo y en la realidad, más aún.
Un beso.
¡Hola Rosa!
ResponderEliminarRespecto al primero de tus libros, ya sabes que yo lo empecé y abandoné, pero sabes también que a veces me pasa con algunos libros, no sé si es por el momento o porqué razón no me consiguen enganchar sin ser para nada malos (incluso a veces, después de un tiempo algunos los he retomado y consiguen incluso gustarme mucho), en fin, mis taras literarias... Veo que lo has disfrutado y que aunque le saques algún pequeño pero sin importancia, merece la pena. Por cierto, lo que dices del niño que crece con un padre bastante siniestro, ese padre es Felipe ¿verdad?
Y respecto al segundo, pues desconocía y me sorprenden muchas cosas de las que dices, para empezar el hecho de que algunos miembros de ETA estuvieran en desacuerdo con algunas muertes, siempre he pensado que les daba igual a quien llevarse por delante, niños, mujeres, civiles, que realmente eran tipos con tantas ganas de matar que no se planteaban ese tipo de cosas. Eso fue el germen de ese fin tan ansiado por los españoles que sufrimos esa lacra tan bestial (yo además lo viví con terror en primera persona, ya te contaré en algún momento...). Me parece interesantísimo que haya salido todo esto a la luz, porque es algo muy desconocido. No creo que lo lea, ya sabes que soy más de novela, aunque te diré que no lo descarto, es un tema que me apasiona
Un beso.
Los momentos personales en los que se empieza un libro influyen mucho en que enganchen o no y a ti éste por razones concretas no te apeteció. Yo lo he disfrutado y es que, además, quería saber cómo escribe una mujer a la que admiro por su labor como actriz.
EliminarDesde muy pronto hubo disidencias en el entorno de ETA. Ya en 1986 asesinaron a Yoyes por ese motivo. Según el autor lo de que los presos etarras pedían champán y langostinos para celebrar los asesinatos es algo que él no vio nunca. Toda la historia de cómo consiguen que se haga público el asunto es muy interesante. Además yo creo que lo consiguieron de una forma un tanto ilegal (aunque no sé cómo estaban las leyes al respecto en aquellos momentos), pero si con una pequeña infracción de la ley consiguieron empezar a minar a la banda, bienvenida sea esa ilegalidad. Ya sabemos que lo legal no siempre es lo justo.
Un beso.
No sabía que Elvira Míbguez escribiese novela. Esta que traes parece interesante. La apuntaré. Más interesante aún me parece el testimonio de Manuel Avilés sobre sus recuerdos de cuando fue director de la prisión de Nanclares de Oca. Hace tiempo que no leo memorias, pero este libro me atrae. Para el verano puede ser una buena opción.
ResponderEliminarUn beso
Pues sí, escribe novela y lo hace muy bien. Me gustaría que la leyeras a ver si tú también encuentras algún fallo como especialista en la materia.
EliminarEl libro de Manuel Avilés es muy muy interesante, sobre todo para los que tenemos una edad y vivimos ciertos acontecimientos con interés.
Un beso.
No sabía que Elvira Mínguez, a parte de una gran actriz también era escritora de novelas, y la que aquí reseñas me resulta interesantísima. Tres historias que enganchan y que, según dices, aun siendo distintas e independientes, acaban convergiendo, algo que me agrada especialmente. Esta me la apunto como futura lectura.
ResponderEliminarEn cuanto al segundo libro, aparte de entretener (lo doy por hecho), informa e ilustra una realidad que a muchos se nos pasó por alto en cuanto a tanto detalle que el autor ofrece. Entretener e informar son dos pilares básicos para que una obra resulte gratificante. No es este el género que más me gusta, pero esta trama tiene un gran atractivo.
Un beso.
La verdad es que las tres historias convergen desde el principio. No son tan independientes, lo que pasa es que no quería descubrir demasiadas cosas. Es interesante y muy entretenida.
EliminarRespecto a De Prisiones, putas y pistolas, te digo como a Juan Carlos, los que vivimos aquella etapa de manera consciente y con interés, lo disfrutamos porque cuenta cosas que no se sabía cómo habían sido. Te gustará.
Un beso.
Buenas tardes, Rosa.
ResponderEliminar¡Qué guay son tus Ristretos! Como publicación para lectores me parecen muy originales. Sobre las obras que comentas, ya sabes que no son lo que suelo leer. Eso sí, aprendo un montón de lo que se publica del género gracias a tus reseñas. ¡Enhorabuena!
Un abrazo y feliz semana.
Buenos días, Undine.
EliminarSon dos libros interesantes cada uno en su estilo y en su género. Sé que no es lo que más te gusta, pero me alegra si te aporto algo sobre cosas distintas.
Un beso.