"Tras el telón" Félix García Hernán
«Hacía ya un año que no veía ni sabía nada de Ricardo Herreros y, como le aseguraba su terapeuta, parecía que ya había conseguido superar el duelo. Pero el espíritu de él seguía ahí, agazapado, esperando que ella bajase la guardia para deslizarse en su imaginación y hacerle revivir el infierno que habían visitado juntos. Una arcada de bilis le subió por el esófago, sucumbiendo al llegar a su boca, y el sabor agrio hizo acrecentar aún más el recuerdo».
Laura vive una situación complicada. Tras una magnífica relación con Ricardo del que estuvo muy enamorada, la ruptura la dejó rota, tanto que su amigo Arturo se la llevó a vivir con él y allí sigue. Arturo es su amigo desde hace quince años cuando lo conoció en Venecia. Más que conocerlo lo reconoció porque por entonces «había sido la comidilla del mundo de la lírica el hecho de que Arturo Escobar, el director de escena del momento en media Europa, hubiera tenido la valentía de declararse homosexual en la revista Zero». A lo largo de los años, Arturo se ha convertido en el mejor amigo, casi un padre para Laura y con él sigue viviendo desde que se separó de Ricardo.
Cuando Arturo se entera de la aventura burgalesa de Laura se encienden sus alarmas:
«—Me dejas sin palabras. ¿Sabes que está casado?
—No, ni me importa lo más mínimo. Ha sido una pequeña locura de una noche.
—Hasta donde le conozco no son para nada del estilo de Marcos Montero las locuras de una noche. Algo ha debido de atraerle mucho de ti. Eres la antítesis de Rosa, su mujer, que es rubia, nadie diría que delgada y con los pies muy en el suelo. Tienen dos hijos adolescentes y en el mundillo se les conoce como una pareja bastante estable».
Pero hay más personajes en esta novela, algunos más siniestros. Y es que Ricardo no se conforma con haber salido de la vida de Laura y con dos conocidos de cuando estuvo en desintoxicación (sí, no lo he dicho, pero Ricardo era heroinómano antes de conocer a Laura), planean el secuestro de la joven. Ricardo en su ingenuidad piensa que así logrará hacer que ella vuelva con él, pero Hugo, que es quien maneja los hilos de la trama, tan solo quiere sacar un buen dinero a Arturo. ¿Y si además, aprovechando la infraestructura, secuestran a Noelia Palacios, la diva mundial de la ópera a la que Marcos se ha empeñado (y ha conseguido) traer de nuevo al Teatro Real? Noelia Palacios «había jurado no volver a cantar en ese coliseo tras el sonado incidente que tuvo con el anterior gerente».
Y hay más personajes aún, porque en esta novela es en la que hacen su debut Javier Gallardo, Raúl Olaya y Víctor Martín. Los dos primeros son constantes en todas las entregas de la serie; el último, no en todas, pero sí en la mayoría. Javier es amigo de Marcos y a él acude cuando Laura desaparece. Lo que es un caso de secuestro para la investigación del comisario y el subinspector Raúl Olaya se transforma en un caso que implica a varios ministros y al Presidente del Gobierno cuando también desaparece Noelia Palacios.
A la vez que seguimos las andanzas de la policía tratando de encontrar a Laura y a Noelia, vamos sabiendo la suerte de éstas y de sus captores. Son éstos Ricardo y Carlos dos pobres infelices heroinómanos a los que Hugo tiene bien agarrados proporcionándoles sus dosis de droga necesarias y alguna extra. A Ricardo además lo ha convencido de que Laura volverá con él. Hugo es la única cabeza pensante en ese grupo. Tanto que va por delante de la policía en todo momento.
Aparte del secuestro y la investigación policial, asistiremos en esta novela a otras cosas. Nos meteremos de lleno en el estreno de la ópera Madame Butterfly, un estreno con asistencia de la Reina Doña Sofía. Visitaremos los entresijos del Teatro, las actividades del Director General durante los entreactos, la sastrería, los camerinos, el palco Real.
«Noelia estaba radiante [...] Marcos le explicó que la reina la invitaba a su palco en el siguiente entreacto y su rostro no mostró la más mínima sorpresa. De hecho, lo estaba esperando. Le dijo que subiría en cuanto cayese el telón.
Eso implicaba que el segundo entreacto debería prolongarse como mínimo diez minutos más de lo normal. Pasó al camerino de al lado y comunicó lo mismo al tenor, al cual se le iluminaron los ojos. Suspiró antes de llamar al director de orquesta».
Nos cuenta el autor en una nota inicial, que comenzó la novela a punto de entrar en la sesentena y sin haber escrito nada antes. Quería escribir una historia de intriga en la que se mezclara la ópera, una de sus grandes pasiones. «Aquella historia que había soñado —elegante, sutil, romántica— apenas sobrevivió unos pocos capítulos; justo los que tardó en entrar en escena un comisario llamado Javier Gallardo que, advirtiendo la bisoñez del autor, decidió cambiar el rosa almibarado de lo escrito por una negrura que ya me ha acompañado desde entonces». Eso hay que agradecerle a Gallardo porque una novela de color rosa almibarado es más de lo que esta lectora hubiera sido capaz de soportar.
Vistas todas las novelas en retrospectiva, leídas ya las seis que tiene, se nota que la narrativa de Félix García Hernán ha ido ganando en negrura y perdiendo ese toque algo más amable de sus primeras obras. Cuando lo conocí con Cava dos fosas, la cuarta de la serie aunque entonces yo no lo sabía, me sorprendió muy gratamente. De ella escribí: «Es una novela policíaca, pero es también una novela negra y la primera parte, además, bien puede entrar con honores en el género de la novela histórica. Los géneros se mezclan, los recuerdos de lo que fuimos hace más de treinta años no dejan de acudir a nuestra mente; la emoción de los hechos [...] la crueldad que enmascara la locura, la perversidad de la venganza, el miedo y la angustia que compartimos con los personajes; todo ello convierte "Cava dos fosas" en una novela que recomiendo sin dudar a los amantes de un género literario y de una época».
Ese fue mi primer encuentro con el autor. Ahora leo el primer encuentro de Félix García Hernán con la escritura y no, Tras el telón no es Cava dos fosas. Le falta lo que hace que una opera prima se convierta en una cuarta novela, pero es la opera prima perfecta, la necesaria para dar lugar a esa magnífica cuarta novela. Félix García Hernán es un autor al que seguir la pista de principio a fin. O de fin a principio. O empezando por cualquier sitio, porque cualquiera de sus novelas, además de ser sumamente adictiva, trata temas interesantes, con mucha intriga, crítica, muy buena prosa y personajes inolvidables. Además tratan asunto muy actuales en el momento de su publicación que hacen que, leídas años después, como me ha sucedido con algunas, tengan el carácter de documentos del pasado reciente.
Estas son las novelas de Félix García Hernán. Están en orden cronológico de publicación original y entre paréntesis el año que que las he leído, que es también el de su publicación en Alrevés.
Tras el telón (2026)Delfines de plata. (2023)
Tiempos de barro. (2025)



Hola, Rosa.
ResponderEliminarLa verdad es que el caso tiene buena pinta. Y me da la sensación de que el autor dijo, voy a escribir el libro que me apetece leer. Lo ha hecho sin presión y tratando los temas que le ha dado la gana como le ha dado la gana. También el contexto me convence, y la parte de la ópera, me gusta mucho ese detrás de los escenarios.
Lo único que no me gusta demasiado es la actualidad tan presente, demasiada realidad para mí en este momento.
Besotes