Ristretto 8
«Eran las tres de la tarde, estábamos a 26 de abril de 2017. La fecha se me quedará grabada en la memoria a menos que la expulse otra fecha aún peor. Con el género humano nunca se sabe. Cogí y solté aire dos veces más y cuando volví a abrir los ojos, estaban pasando en bici unos chavales que se reían. "¡La sheriff sobando!, ¡la sheriff sobando!", gritó el más pequeño. Hice como que sacaba el arma y se rio aún más. Así son las cosas aquí. La gente finge que tiene miedo y pueden fingir porque nunca pasa nada. Es de suponer que la criminalidad se detuvo un día a las puertas del pueblo, sopesó los pros y los contras, y al final decidió que no merecía la pena, que allí no había potencial suficiente para andar perdiendo el tiempo».
Lauren Hobler es la narradora de este primer capítulo de Las almas feroces que transcurre en primavera y así mismo se titula. No se puede decir que lo tenga fácil. El pueblo de Mercy no está preparado para tener una sheriff y mucho menos si ésta es lesbiana y vive con su pareja. No es que el desempeño del cargo resulte muy complicado pues en Mercy, como ya hemos dicho, nunca pasa nada. Hasta esta primavera de 2017 en que el cuerpo de Leo aparece sin vida a la orilla del río entre los lirios silvestres. La noticia se la da Donegan, ayudante de sheriff, un entrañable personaje. Si al principio Luren no entiende lo que le dicen es porque Donegan está llorando. «Que Donegan llore es algo que sucede más a menudo de lo que cabe imaginar tratándose de un ayudante del sheriff».
Descubrir quién, cómo y por qué ha asesinado a una joven de diecisiete años cuando volvía de hacer de canguro para unos niños será la labor de Lauren y la trama de la novela. La vida de Leo ha sido un tanto traumática. Su madre abandonó a la familia cuando ella tenía ocho años. Entonces cambió para siempre, como nos cuenta su mejor amiga que es quien nos narra el tercer capítulo, el que transcurre en otoño.
«A los siete años, [...] era quien llevaba las riendas y yo me dejaba guiar. Ella era la que destacaba, con esa mata de pelo negro y esos ojos tan oscuros que se las daba de bruja. [...] Leo había tomado el poder o bien yo se lo había cedido, era difícil de decir al cabo de tantos años. Me impresionaba aquella niña que decía conocer hechizos y mandaba a paseo a los chicos soltando todas las palabrotas que había oído en el taller de su padre. [...] Todo es cuestión de poder, dice mi madre, y por una vez, tiene razón. Lo persigues y cuando lo alcanzas, tienes que pelear para no soltarlo. Leo abandonó el que tenía sin hacer nada para conservarlo, [...] con ocho años recién cumplidos ya no le apetecía decidir qué hacer, cuándo hacerlo ni con quién».
A lo largo de cuatro estaciones y de cuatro narradores iremos asistiendo a la investigación para esclarecer el asesinato de Leo, pero también a la historia de su vida e incluso la de sus padres; y sabremos de la vida en Mercy, «el agradable pueblecito de tres mil novecientas setenta y cuatro almas ayer y de tres mil novecientas setenta y tres hoy. Un pueblo tranquilo, casi aletargado, con sus dos bingos, una asociación de veteranos y una sheriff a la que le gustan las mujeres».
También sabremos de la historia de Lauren que, desde niña y a pesar de vivir rodeada de hermanos, tuvo que ocuparse de ayudar a su padre en la granja. Otra niña que creció sin madre y sin el calor del afecto pues su padre no sabía muy bien cómo tratarla y para él fue un hijo más. Tampoco la amistad fue algo presente en su vida. Los niños la miraban de forma extraña «Esa forma de mirar a una chica que parecía un chico. Sin cintura, de cuello achaparrado, con brazos y piernas fornidos, no era un cuerpo femenino tal y como lo concebían». Ahora es sheriff y vive con una mujer a la que quiere, pero que tampoco está libre de conflictos. Sigue sin concitar las simpatías de la gente. Ni como sheriff ni como pareja está en las mejores condiciones. Desde el alcalde hasta la mayoría de los habitantes del pueblo, pasando por Sean, el otro ayudante de Sheriff que aspira al cargo, todos pretenden quitarle el puesto en las próximas elecciones.
Las almas feroces es una novela que me ha sorprendido muy gratamente. La trama, la prosa, los personajes, el ambiente … todo en ella destaca y todo está perfectamente hilado para construir un hermoso tapiz. Que varias páginas antes del final me lo haya imaginado y haya acertado no desmerece para nada esta magnífica historia que ganó en Francia el Premio FNAC ala Mejor Novela en 2024. Porque no lo he dicho, pero aunque es una historia genuinamente americana, no deja de ser una novela francesa escrita por una autora francesa.
"Retrato de un asesino". Anne Meredith.
«Adrian Gray nació en mayo de 1862 y murió de forma violenta, a manos de uno de sus hijos, el día de Navidad de 1931. El crimen fue improvisado y sin premeditación, y el asesino se quedó mirando el arma, que estaba en la mesa, y el cadáver, que yacía a la sombra de las cortinas de tapicería. No estaba preocupado ni asustado todavía, sino más bien sorprendido, incapaz de creer lo que había ocurrido».
Así empieza este libro. Estas líneas constituyen todo el primer capítulo. Empezamos sabiendo que el asesino es uno de los hijos y no tardaremos nada en saber cuál de ellos ha sido. Podría la autora haber mantenido la intriga hasta el final, como era habitual en 1933, cuando se publicó el libro. Era la moda de la época. Justo un año después, Agatha Christie publicaría Asesinato en el Orient Express. Era la época de la Golden Age de la novela policíaca. Unas novelas "amables", sin violencia en directo, basadas en las dotes deductivas de un investigador, profesional o aficionado. Eran novelas destinadas a entretener en las que el objetivo era la intriga y mantener esa intriga sobre quién lo había hecho (whodunit) hasta el final.
Anne Meredith se salta la norma y nos dice que el asesino es uno de los hijos desde las primeras páginas. Y, como decía, aún podría haber mantenido la intriga porque «En el momento de su asesinato, Gray tenía setenta años y seis hijos». Nos podía haber ocultado cuál de los seis hijos, era el asesino, pero no, nos lo dice enseguida.
Y es que el objetivo de la autora, más allá de mantenernos en vilo sobre quién ha matado a Adrian Gray, es hacer un retrato de la extensa familia: los dos hijos, las cuatro hijas, las nueras y los yernos. Elige para ello, la Nochebuena de 1931, una fecha en la que toda la familia está reunida en la vieja mansión, King’s Poplar.
«Tenía por costumbre invitar a toda la familia a pasar las Navidades en su solitaria casa de King’s Poplar. Contando a la mujer de uno de sus hijos y a los maridos de dos de sus hijas, así como a la señora Alastair Gray, madre de la víctima, una anciana de noventa años, se reunían en total once personas. Había además varios sirvientes, tanto hombres como mujeres.
La investigación reveló que Gray no guardaba buenas relaciones con ninguno de sus hijos, y a más de uno le sobraban motivos para querer borrarlo del mapa».
Y ese retrato de familia es absolutamente apasionante. En él hay de todo. Hay ambición y avaricia; envidia, celos y resentimiento; agravios de años y engaños recientes. Toda una serie de sentimientos negativos que se han ido acumulando o que se manifiestan repentinamente. Los matrimonios son infelices y, o se mantienen por un interés común que nada tiene que ver con el amor, o hace tiempo que se han roto. Tan solo Ruth, la pequeña de la familia, vive feliz con su marido.
Y en otra cosa en la que Anne Meredith se salta la norma de la época es en hacernos testigos directos del crimen. Asistiremos a la muerte de Gray en directo. Y seguiremos, ya sabiendo quién es el asesino, la investigación a cargo de Ross Murray, un sargento que también tiene detrás una curiosa y dramática historia.
Y hay intriga, por supuesto que la hay. Solo que en vez de girar en torno a quién es el asesino, gira alrededor de si lo descubrirán o no y cómo lo descubrirán.
Una novela que engancha desde esas primeras frases con las que abro la entrada, apasionante y con un retrato, más que del asesino, de la familia, que nos mantiene totalmente subyugados.







Muchas gracias por tus reseñas. No conocía ninguno de los dos libros ni a las autoras, pero se nota que los has disfrutado y pintan muy bien. Un abrazo.
ResponderEliminarMagníficos ambos. Para mí también eran dos autoras desconocidas, pero ahora les seguiré la pista.
EliminarUn beso.
¡Que bien, Rosa! me alegra que Almas feroces te haya gustado tanto, yo lo sabia, te lo dije, jeje...
ResponderEliminarEs que lo tiene todo para enganchar, ¿verdad? una buena trama, buenos personajes y un final cerrado y maravilloso, yo también me imaginé algo, pero ya hacia el final, claro. A mi no me pareció una novela policiaca como tal, cierto que hay un asesinato, un cadáver con violencia pero la autora lleva la novela por el camino del perfil psicológico de los personajes, me pareció más un thriller psicológico porque al final la trama se dedica poco a la investigación.
Respecto a la segunda novela de tu Ristretto..., me suena algo esta autora clásica, aunque nunca leí nada de ella, ni siquiera en mis tiempos de leer mucho a la Christie. Ese comienzo sin duda atrapa porque esas historias familiares de intrigas, secretos, rencores y envidias me gustan mucho y por otra parte me gusta esa innovación de época anticipando y haciéndonos testigos directos del crimen desde las primeras páginas. Muy apetecible... Me has dejado intrigada y es muy probable que me anime
Un beso.
Magnífica autora cuyo descubrimiento debo a tu reseña en IG. Me ha encantado porque, como dices, aunque haya un asesinato y una investigación, lo más importante es la vida en el pueblo y los personajes. Imaginé, ya casi al final, quién era el asesino (?), pero aun así, me pareció muy buen final.
EliminarAnne Meredith era totalmente desconocida para mí, pero alguna reseña y la garantía de Rara avis me empujaron a leerlo y ha sido todo un acierto. Otro libro en que la intriga queda postergada por el magnífico retrato de personajes y de la familia. Ambas de no perdérselas.
Un beso.
Aunque ambas novelas tienen un enfoque muy distinto y pertenecen a épocas muy dispares, las dos me parecen ideales para lograr un entretenimiento y sentir el placer de una buena lectura, especialmente si, como dices, el estilo narrativo de las autoras es inmejorable. Saber de entrada quien es el asesino, no es ningún inconveniente; hay otras novelas y películas que lo desvelan desde un principio, en cuyo caso lo intersante es conocer el ambiente que rodea al asesino y los motivos que le llevaron a cometer el crimen. En la primera novela hay ingredientes muy conocidos en otras muchas obras: la identificación del protagonista, su vida personal y los avatares a los que se enfrenta, y luego la naturaleza y condición de los habitantes de la población donde se desarrolla la historia. Pero que este planteamiento sea conocido no implica en absoluto que la historia carezca de interés, pues cada novela tiene su sello de identidad propiciado por la calidad narratuva del autor o autora.
ResponderEliminarTomo nota de ambas.
Un beso.
Ambas, en efecto, son novelas muy entretenidas. Ambas tienen su intriga, aunque la intriga no es lo que te engancha, o no sólo, sino los retratos que se hacen de un pueblo, una sociedad, algunos personajes, una familia...
EliminarLa primera va narrando desde el punto de vista de distintos personajes, en primera persona. A medida que vamos leyendo nos vamos haciendo una idea de lo sucedido.
La segunda sorprende por el momento en el que está escrita y por lo poco convencional que resulta para esos tiempos. Las he disfrutado mucho.
Un beso.
Hola, Rosa. Pues las dos son muy atractivas pero me quedo con la de Anne Meredith. Me ha encantado lo que cuentas sobre ella y que se publique en la colección Rara Avis ya es señal de calidad. El arranque es genial, sorprendente seguro para la época, y la historia familiar detrás del crimen parece muy sugerente también. Un beso. Muy buenas recomendaciones.
ResponderEliminarDe hecho, creo que me animé a leer a Anne Meredith cuando vi su novela en el catálogo de Rara Avis. A continuación vi que estaba en ebiblio en la biblioteca de Cantabria y no me lo pensé más. Cualquiera de las dos es muy recomendable.
EliminarUn beso.
Hola Rosa:
ResponderEliminarQue alegria volver a leerte con dos novelas de intriga, que son esas las que me gustan a mi, de modo que tomo nota y en cuanto pueda me haré con la dos, ahora tengo en la mesilla de noche uno que realmente es mas de risa, porque es lo que me pedia el cuerpo, reirme y entreternerme pero me va ya picando el gusanillo de la intriga de nuevo, de modo que cuando acabe l oque me tiene muy entretenida, haré por encontrar alguna de las dos.
Un beso.
Hola, Tere. Yo también me alegro de tenerte por aquí. Ojalá disfrutes con estas novelas tanto como yo en caso de que te animes. De risa no son, desde luego, pero entretenidos, sí, y mucho.
EliminarUn beso.
Hola Rosa, si bien en principio me llamaba mucho más Retrato de un asesino, que tenía en pendientes,; lo cierto es que Las almas feroces me parece una historia estupenda, por trama, personajes y ambientación, y si dices que te sorprendió gratamente, poco más tengo que añadir. Apuntada queda. Miraré en la biblioteca. Besos.
ResponderEliminarCualquiera de las dos es muy recomendable. No sabría con cual quedarme porque son muy distintas y muy buenas ambas. La que escojas te gustará seguro.
EliminarUn beso.
No los he leído pero, por la sinopsi pienso que me atraparán. Gracias.
ResponderEliminarUn abrazo.
Seguro que te enganchan. Son muy entretenidas.
EliminarUn abrazo.
¡Hola, Rosa!
ResponderEliminarTambién conocí "Las almas feroces" de Marie Vingtras gracias a la reseña de Marian y estoy con muchísimas ganas de leerla. Es genial cuando una historia logra ese nivel de equilibrio donde la prosa, la ambientación y los personajes encajan tan bien. Además, resulta cautivadora esa combinación de una ambientación puramente americana escrita desde la sensibilidad francesa.
En cuanto a "Retrato de un asesino", tampoco he leído a Anne Meredith. Me parece fascinante cuando la novela negra invierte la fórmula clásica y nos muestra el crimen desde el principio. Eso cambia por completo la tensión narrativa,: ya no lees para adivinar quién fue, sino con el nudo en la garganta de ver si el sargento Murray logrará encajar las piezas. ¡Muy buenas recomendaciones!
Un beso.
me ha sorprendido mucho porque yo esperaba encontrar una novela francesa ambientada en Francia y me he encontrado una novela muy americana, pero a la vez con matices nuevos, europeos. Y no es que a la novela estadounidense le falten matices, pero son distintos a los nuestros y, además, la literatura francesa es otra de las que me gustan muchísimo, aunque me da la impresión de que no está tan divulgada en España como merece, aunque esto puede ser desconocimiento por mi parte.
EliminarRespecto a Anne Meredith, no sé en otras obras suyas porque no he leído ninguna más, pero en ésta, rompe totalmente las reglas del género en los años treinta y eso le da un valor, para mí, impagable. Me ha encantado.
Un beso.
Hola, Rosa.
ResponderEliminarAfortunadamente solo tengo que apuntar uno, porque Almas feroces ya lo tengo en la lista. Sobre todo por el contexto, es el tipo de escenario que más me gusta para este tipo de historias, los sitios donde nunca pasa nada hasta que pasa lo peor.
Y lo que me gusta del Retrato del asesino es precisamente que no sea un quién fue al uso, porque tiene todos los elementos que me llaman, relaciones familiares complicadas.
Besos
Son dos novelas tan distintas que no sabría decir cuál me ha gustado más. cada una tiene su valor y ambas reflexionan sobre la familia, el ambiente, los personajes, aunque de forma muy distinta. Cualquiera que escojas te gustará.
EliminarUn beso.
Pues fíjate que pensaba, me imagino que por su cubierta, que me iba a llamar más la atención la primera de estas dos novelas que nos traes, pero tras leerte resulta que ha sido al revés. Siempre me han interesado más los porqués que los qués o incluso los quiénes. Y, además,por lo que veo, la autora fue toda una precursora en renovar la novela negra de la época.
ResponderEliminarBesos
Ciertamente a mí también me atraen mucho los libros de intriga en los que desde el principio se sabe quién es el asesino. Eso hace que en lugar de centrar la atención en descubrir el quién se centre en cosas más interesantes como el porqué que a mí también es lo que más me gusta. Y es que entender lo que puede llevar al crimen es más apasionante que saber quién lo hizo. No he leído más novelas de la autora, pero en esta, desde luego, rompe con varias normas al uso en aquellos años.
EliminarUn beso.
Curiosas novelas nos traes hoy. La primera tiene elementos para acercarse a las tramas que escriben y dirigen los hermanos Coen. La segunda casi me atrae más por esa forma original de tratar la historia descubriendo quién es el asesino desde el principio. Yo ahora estoy ocupando mi tiempo de lectura con Petra Delicado y su lugarteniente Fermín Garzón.
ResponderEliminarAbrazos!
Ciertamente, Las almas feroces por el lugar en que transcurre, los espacios que describe y la crueldad del caso podrían recordar al cine de los Coen. La segunda es más Golden Age, pero rompiendo con la Golden Age. Cualquiera de las dos, muy interesante.
EliminarYo he leído cinco de Petra Delicado, pero espero ponerme con el sexto en breve. A ver si voy alcanzando a la autora.
Por cierto, le regalé a mi marido por su cumple tu libro Autorretratos de cine. Le está gustando. A ver si lo termina y me lo leo yo.
Un beso.
¡Hola, Rosa! Me ha llamado la atención la segunda, ya sabes que mi paladar del género se quedó en los noventa y cuento con los dedos de una mano las novelas policíacas o negras de este siglo que me hayan llamado la atención. Retrato de un asesino lo ha hecho y mucho. Como muy bien has mencionado, el inicio de esta novela rompe totalmente cualquier regla del género de su época. Una escritora con esas pelotas, que en esos tiempos había que tenerlas, se merece una lectura. Y el planteamiento me atrae mucho, leer una historia sabiendo quién es el asesino redimensiona lo que veamos que hace durante la trama, ver como finge, miente, disimula... Una lectura muy apetitosa.
ResponderEliminarY bueno, qué decir, más de un año sin participar activamente de la blogosfera... tu blog debía ser de los primeros en visitar y comentar. Un fortísimo abrazo... y gracias infinitas por todo.
¡Hola, David! ¡Qué alegría tenerte de vuelta! Yo sigo participando, pero cada vez con menos publicaciones, aunque intento mantener la atención a mis blogs favoritos. Ya he visto que has vuelto al tuyo. En cuanto responda a este comentario iré a leerte. Yo hace siglos que no participo en los retos y concursos de El Tintero y cada vez dejo más lecturas sin reseñar. En resumen, que cada vez le dedico menos tiempo al blog, pero tampoco me importa porque hay otras cosas a las que dedico mi tiempo y el ritmo de lectura ha bajado muy poco.
EliminarAmbas lecturas son muy recomendables, pero Retrato de un asesino es una novela muy rompedora para la época y el saber de entrada quién es el asesino hace que la autora tenga que centrar el interés en cosas que son mucho más interesantes y que van más allá de la propia intriga. Muy recomendable.
Un beso muy fuerte y espero que ahora sea frecuente tu presencia en este mundo de los blogs que cada vez va a menos.
Buenos días, Rosa.
ResponderEliminarAquí me tienes una temporada más para aprender de tus lecturas. En esta ocasión me apunto solo Las almas feroces (no sabía que existía un Premio Fnac) porque tu segunda propuesta la tengo en mi biblioteca personal desde que salió. De hecho, poco a poco voy coleccionando todos los títulos de la colección Rara Avis porque me fascina. Por cierto, me ha encantado tu inmersión en la Golden Age, que es el periodo que prefiero para el género policiaco.
Como siempre, estupenda reseña!!
Un abrazo!!
Hola, Undine. Bienvenida de nuevo.
EliminarPara mí también es nuevo el premio Fnac de Francia y, si todos son como este, la verdad es que merece la pena. Me ha encantado. Y Retrato de un asesino ha sido todo un descubrimiento. No es la Golden Age el tipo de novela de misterio que más me gusta, al contrario que a ti, pero esta novela es tan rompedora que me ha parecido genial. Yo también compro a veces libros por la editorial y la colección Rara Avis de Alba es una de mis favoritas.
Un beso.