"Dos chiflados al cuadrado" Pedro Fabelo


«El mundo está lleno a rebosar de chiflados. Aunque no los veas, ni adviertas su presencia, puedes creerme, están aquí, ahí y allí. Están en todas partes.

Convives con ellos, te relacionas e interactúas con y entre ellos, trabajas con y para ellos, y hasta te gobiernan, pues no son pocos los chiflados que ocupan puestos de cierta relevancia, social, económica y política, en el complejo engranaje de las sociedades a las que pertenecen.


Los chiflados, como digo, están en todas partes. Incluso en los lugares más insospechados. No es una cuestión de estatus social, ni de nivel intelectual o económico. Tampoco es una cuestión de índole cultural o religioso, pues los chiflados están distribuidos en todos los países y regiones del mundo, de norte a sur y de este a oeste, y viven perfectamente integrados allí donde residen».

Comienza así Pedro Fabelo su novela. Y continúa hablando de los distintos tipos de chiflados. El primer tipo son los chiflados capaces de disimularlo permanentemente por lo que su chifladura es indetectable. Los segundos son aquellos a los que la chifladura se les nota tan solo de manera esporádica y entre ellos nos cita 

«a todos los que hacen puenting, o los que se visten de hombres-pájaro y se lanzan al vacío planeando como si fuesen pájaros sin serlo, o esa nueva modalidad de chiflados que de manera inconsciente no dudan en colocarse al borde de un precipicio o en el bordillo de la azotea de un edificio de considerable altura empeñados en hacerse un selfie, jugándose la vida por unos ridículos likes. Estos últimos, por cierto, además de chiflados son gilipollas».

Y hay aún un tercer tipo, los chiflados severos, con una chifladura tan manifiesta que se exterioriza en forma de conductas excéntricas. Este tipo de chiflados, cuando son famosos como Balzac o Dalí, son tomados simplemente por gente un tanto excéntrica. 

Como podéis ver, y como Pedro nos cuenta, es gente con la que convivimos todos los días. Bueno con Dalí y Balzac no, pero con muchos otros sí. Viven entre nosotros, puede que nosotros mismos pertenezcamos a uno de esos grupos. Sea como sea, no son gente peligrosa, no suponen un peligro para los demás. De hecho, «suponen más una amenaza para ellos mismos que para los demás».

Tras confesar que si sabe tanto de chiflados es porque él mismo se cuenta entre ellos (no nos dice el grado), el autor pasa a presentarnos a uno de los protagonistas de su novela:

«Eduardo Feliz, ironía del destino, nunca ha sido feliz. Tiene cuarenta y cinco años, y trabaja de administrativo en las oficinas de una empresa de distribución y venta al detalle de suministros de fontanería. El suyo es un trabajo rutinario, aburrido y gris que odia profundamente, pero es el que le da de comer, y el que le permite ocupar el pequeño piso que tiene alquilado en una barriada popular del extrarradio, en la zona oeste de la ciudad»

Dos chiflados al cuadrado trata, como su nombre indica, de dos chiflados. Él, Eduardo Feliz; ella, Beatriz Alegre. Ambos han tenido relaciones de pareja complicadas e insatisfactorias. Ahora se disponen a cenar en casa de una pareja amiga. No se conocen. Esto es una cita a ciegas que Roberto y Emma han organizado para presentarlos porque creen que pueden encajar.

Conocemos a Eduardo y a Beatriz preparándose, cada uno en su casa, para asistir a la cena. Y conocemos a "sus cuadrados", los dos chiflados que faltan, sus voces interiores. Mientras Eduardo se resiste a asistir, su voz interior trata de animarle a ello y la discusión que se establece entre ambos, «que vayas, que no voy; que a ver si esta sí es el amor de tu vida, que estoy deprimido; que te vistas, que no quiero ir...», resulta totalmente hilarante.

Por el contrario, Beatriz se enfrenta a la cita con ilusión. Es su voz interior quien trata de disuadirla.

«—¿No crees que tal vez tienes puestas demasiadas ilusiones en la cita de esta noche?
[...]
—Tú mejor que nadie sabes lo mal que lo he pasado en mis relaciones anteriores. Deberías apoyarme en vez de dinamitar mis ilusiones.
[...]
—Precisamente por eso, porque sé lo mal que lo has pasado, he de pensar por las dos. Además, ¿qué te hace suponer que esta vez va a ser diferente?
[...]
—Quiero pensarlo. Deseo pensarlo. Necesito pensarlo. Eso es todo.
—Tú y tu idea romántica de la vida. ¿Cuándo vas a madurar?
—Te recuerdo que tengo treinta y siete años».

Así, con tan diferentes expectativas, comienza la cena en casa de Roberto y Emma. Una cena que evolucionará de forma inesperada. Una novela que termina con un final digno del devenir de la historia. 

Sigo a Pedro Fabelo en su blog, Absurdamente, desde hace muchos años. Es un blog divertido porque el signo de identidad del autor es el humor. Un humor ácido en el que se queja de muchas de las cosas que nos perturban como individuos y como sociedad en el mundo actual. También establece de tarde en tarde hilarantes diálogos con su blog, también cargados de crítica. Pedro escribe con ironía, con humor, con intención de hacer reír, pero en esa aparente intención de hacer comedia que divierta y entretenga se esconde mucho análisis, mucha reflexión sobre unas situaciones para cuya aceptación resignada se requieren grandes dosis de irónico ingenio. Eso, o no aceptarlas y convertirse uno mismo en adalid de una lucha perdida antes de empezarla. 

Pedro no es un loco ni un chiflado. Es un escritor que ha optado por el humor como antídoto de la locura. Y, como el ser generoso que es, lo comparte con todos nosotros. He leído todo lo que ha publicado Pedro Fabelo excepto su tercer volumen de relatos Absurdamente. Antología del absurdo. Lo tengo comprado hace años, y espero no tardar en leerlo. La pereza de los relatos... y eso que con los dos anteriores disfruté mucho. Os recomiendo cualquier libro del autor con la seguridad de pasar un buen rato y soltar alguna carcajada.

Estos son los libros que he leído de Pedro Fabelo, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1970. El año de lectura está entre paréntesis.

Comentarios

  1. Ayyy Rosa, me apetece muchísimo conocer a estos dos chiflados y al "no chiflado" del autor al que todavía no he leído. Me has dejado con muchas ganas de saber como acaba ese encuentro un poco a ciegas entre esos dos.
    Puede que todos estemos un poco chiflados (seguro que yo también lo estoy, jeje), pero claro, unos mucho mas que otros y creo que alguno sí hace daño al mundo y suponen un peligro a los demás, de hecho tenemos uno ahora muy presente cada día en las noticias. Pero también es cierto que seguramente estemos rodeados de muchos, tanto peligrosos como no peligrosos y no seamos conscientes de ello.
    Como te decía voy a leer esta novela, no se cuando pero la voy a leer
    ¡Gracias por el descubrimiento!!
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las chifladuras de estos cuatro, o dos al cuadrado, son inofensivas y tan solo a ellos pueden perjudicar. Hay chiflados, como dices, mucho más peligrosos y que encima tienen tal predicamento de cuerdos que hasta dirigen países poderosos.
      Pedro Fabelo, desde su blog, pone el dedo en muchas de las llagas que le escuecen a este mundo, se queja de muchas cosas, las analiza y las critica, pero siempre desde el humor. Le sigo desde hace años, he leído casi todas sus obras y siempre es una bocanada de aire fresco y perfumado lo que siento con su ironía.
      Un beso.

      Eliminar
  2. Pedro siempre me ha cautivado con sus historias llenas de humor, muchas veces crítico y, como bien dices, ácido, que refleja con nitidez la estupidez humana.
    En esta, su primera novela, sigue la tónica del humor, pero en otro nivel, más a ras de suelo, mostrando situaciones que más de uno hemos experimentado, como es el diálogo con tu interior, a veces amigo, y otras veces enemigo frontal.
    La historia es, por lo tanto, muy entretenida y, en momentos, divertida. He leído todas sus obras que, hasta ahora, han sido relatos y en todas me he visto impulsado a reír, a veces con carajadas. Esta novela no es, en mi opinión, para reír, más biren sonreír, que es la hermana menor de la risa, pero que te deja un muy agradable sabor de boca. Y en cuestión de chiflados, todos hemos hecho alguna vez una chifladura, así que el lector empatiza fácilmente con los protagonistas. En definitiva, una lectura muy recomendable para quienes tengan un mínimo sentido del humor y quieran pasárselo bien.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tú y yo somos fieles en su blog. Yo a veces tardo en llegar porque tengo problemas con el gadget y el suyo es uno de los que no me actualiza cuando debiera. Puede que incluso me haya perdido aluna entrada. Lo que está claro es que cuando llego, justo allí suele estar tu comentario. O aparece poco después cuando voy a ver la respuesta al mío.
      En realidad, ésta es su segunda novela. ¿No has leído Un rockero de andar por casa? Seguro que sí. A mí me queda el tercero de sus volúmenes de relatos, como digo en la entrada. A ver si me animo y termino con la obra de Pedro.
      Su humor, tanto en su blog como en sus libros, es siempre una nota de relax en este mundo tan tenso en el que vivimos y en el que tan pocos motivos hay para la risa. Hay que agradecer siempre a quien es capaz de provocarla de manera tan ingeniosa.
      Un beso.

      Eliminar
    2. Pues tienes razón, Rosa, es su segunda novela, y sí, he leído Un rockero de andar por casa. No me la podía perder.

      Eliminar
  3. Muchas gracias por tu reseña. No conocía ni el libro ni el autor, pero no termina de convencerme. Eso, sí, es verdad que todos tenemos nuestra pedrada, ja, ja, ja. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, cuando dicen lo de "cada loco con su tema" deben referirse a la pedrada particular de cada uno. Y estos dos personajes no son de lo más loco que he visto, pero son sumamente divertidos.
      Un beso.

      Eliminar
  4. Hola Rosa: la verdad es que unas risas no le vienen nada mal a nadie, y la verdad, dado el calor sofocante, que no me gusta el verano y otras cosas que se mezclan entre todo eso, pues creo que es el mejor momento para leer a Pedro Fabelo, no dudes que lo buscaré y lo leere porque reir es muy sano.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí que es sano reír y la verdad es que este mundo da pocos motivos para hacerlo. Espero que disfrutes con el libro de Pedro tanto como yo.
      Un beso.

      Eliminar
  5. Una novela divertidísima por lo que cuentas, Rosa, y por lo que dejan ver los parrafitos que entresacas. Es muy difícil dar con el tono adecuado en el humor y esta historia parece que lo atrapa muy bien. Conocía al autor por ti, por alguna reseña anterior, pero aún no lo he leído. Me ha gustado mucho también la idea del diálogo interior de los personajes y el modo de mostrarlo. Estupendo todo. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pedro Fabelo tiene un humor muy ingenioso y sin necesidad de ofender ni de buscar víctimas de las que burlarse (salvo llamar gilipollas a algún tipo de chiflado, pero qué quieres que te diga es una definición que comparto plenamente, ja, ja). Es un humor inteligente, incisivo y muy reivindicativo.
      Un beso.

      Eliminar
  6. Hola Rosa, no conozco al autor que yo recuerde, igual lo he visto en tu blog y ahora ando despistada. Por lo que comentas es una historia absurda y divertida con mucho trasfondo.Al principio no estaba segura si esta novela iba a ser para mí, pero me has dejado con mucha curiosidad sobre el desenlace de la cena en casa de Roberto y Emma. Además siempre viene bien reírse y más leyendo. Me la llevo apuntada. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no suelo leer libros de humor, pero he de reconocer que con algunos me he reído mucho y los he releído varias veces: Eloísa está debajo de un almendro, El abanico de Lady Windermere, Sin noticias de Gurb... Me cuesta reírme con los libros, pero cuando lo consigo, lo disfruto mucho.
      Un beso.

      Eliminar
  7. ¡Hola, Rosa!
    El mundo está lleno de chiflados... ¡Totalmente de acuerdo! El mundo a veces parece un manicomio sin paredes. Entre las locuras de la vida cotidiana y las excentricidades de la gente, a veces mejor reírse un rato y me imagino que "Dos chiflados al cuadrado" viene muy bien para esos momentos.
    No conocía a Pedro Fabelo, voy a pasarme por su blog ya que has logrado llamar mi atención.
    El libro me lo llevo apuntado, puede que me anime con él en algún momento ;)
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo sigo su blog hace muchos años. Publica poco, pero siempre sumamente entretenido, divertido e interesante. Si te animas con el libro o con el blog, estoy segura de que te hará pasar algunos buenos ratos.
      Un beso.

      Eliminar
  8. Hola, Rosa.
    No encaja conmigo este tipo de libro. Y mira que estoy de acuerdo con lo que matiza al final de la definición del segundo tipo.
    La idea es por lo menos curiosa y diferente.
    Me he acordado de un libro que había en mi casa cuando era pequeña, Antología del disparate, pero vaya, que no tiene nada que ver. Me he acordado por lo de la Antología del absurdo.
    Esta vez se libra mi lista.
    Besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando yo era pequeña mi abuelo tenía un par de libros de chistes que leí infinidad de veces. De alguno de los chistes aún me acuerdo. Luego el humor tampoco ha sido un género que haya frecuentado mucho, aunque hay autores que lo cultivan con absoluta genialidad (las veces que habré leído Sin noticias de Gurb). Ese humor un tanto absurdo es el que más me gusta y Pedro Fabelo lo cultiva muy bien. Pero entiendo q ue no quieras aumentar el volumen de tu lista.
      Un beso.

      Eliminar
    2. Mis libros de humor favoritos siguen siendo La extraordinaria familia Telemacus de Daryl Gregory y Matemos al tío de Rohan O'Grady. Es humor a veces negro, sarcástico y con mala leche.

      Eliminar
    3. A mí me gustan mucho Jardiel Poncela y algunas obras de Oscar Wilde como El abanico de Lady Windermere o La importancia de llamarse Ernesto, pero lo más releído en ese género es Sin noticias de Gurb. Me encanta.

      Eliminar
  9. Buenas tardes, Rosa.
    El humor es algo necesario siempre y en el momento actual mucho más. Concuerdo con el autor, enuestra cotidianidad está llena de chiflados, algunos dan miedo (de verdad que sí) pero otros son maravillosos y nos iluminan día a día. Me ha divertido tu reseña y me ha agradado conocer a Pedro Fabelo.

    Feliz comienzo de semana!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Undine.
      Yo creo que esos chiflados a los que te refieres, los que dan miedo, más que chiflados son seres siniestros y muy mala gente, aunque es cierto que alguno también parece tener su propia chifladura malsana. Los otros chiflados sí que son adorables y necesarios para poder soltar una sonrisa de vez en cuando. Además, nos ayudan a ver el mundo con la chifladura suficiente como para poder llevarlo adelante.
      Un beso y feliz semana para ti también.

      Eliminar
  10. Saludos, Rosa.
    Lo primero: un millón de gracias por tu reseña. Es sencillamente maravillosa. Me conmueve el cariño que desde siempre has demostrado hacia mis obras, de la primera a la última. Leer tus opiniones hace que toda esta locura de escribir para ser leído merezca la pena, a pesar del enorme esfuerzo que hay detrás.
    Para un autor autoeditado, como yo, lograr visibilidad es tarea titánica. Y más en estos tiempos en que publicar un libro es tan sencillo que cualquiera puede hacerlo. De hecho, pienso que de un tiempo a esta parte vivimos una sobresaturación, y claro, en ese maremágnum resulta muy difícil destacar, y menos aún si no dispones de recursos o conocimientos técnicos sobre redes, posicionamiento web, SEO y mil chorradas más imprescindibles hoy en día. Así que imagínate lo que siento cada vez que alguien como tú decide, de manera totalmente desinteresada, dedicar tiempo, dinero y esfuerzo para dar a conocer la obra de este autor que se reconoce un chiflado de manual. Sólo puedo darte las GRACIAS, así, en mayúsculas, pues tu precioso gesto es lo mínimo que se merece. Así que, GRACIAS, Rosa.

    He leído los comentarios de tus lectores y visitantes. A todos ellos y ellas, incluso a los que han manifestado que el humor no es para ellos, me permito hacerles llegar un saludo. Mis padres me enseñaron que en la vida "es de bien nacidos ser agradecidos", y aunque sólo sea por el hecho de haberse tomado la molestia de dedicar un tiempo precioso a leer y comentar esta entrada, merecen mi reconocimiento.

    Un beso, Rosa.

    P.D.: Si tuviese pasta para invertir, te contrataría sin dudarlo como publicista. ; )

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro muchísimo de que te haya gustado. El agradecimiento es mío porque es un lujo para una bloguera contar en los comentarios con el autor. es algo que muy pocas veces sucede así es que te lo agradezco mucho.
      No sé si los blogs sirven para dar visibilidad. me da la impresión de que empiezan a estar pasados de moda y la gente prefiere cosas cortas e inmediatas como lo que se hace en Instagram o en Tik Tok, pero yo si dejo el blog no será para pasarme a otra cosa. las otras redes están al servicio del blog y sirven para darle visibilidad. Ojalá logre aumentar el número de tus lectores. Serán un gran logro.
      Un beso.

      Eliminar

Publicar un comentario

Con tus comentarios reflexionamos, debatimos y aprendemos más.

Lo más visto en el blog este mes

"¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" Philip K. Dick

"Callejón de Dolores"

"Tres días y una vida", Pierre Lemaitre

"Tinta y sangre" Han Kang

"Lo que el viento se llevó" Víctor Fleming

"Érase una vez en América" Sergio Leone

Feliz y literario 2026

"Conversación en La Catedral" Mario Vargas Llosa

"La madre de Frankenstein" Almudena Grandes

"La península de las casas vacías" David Uclés