Dos de... Amélie Nothomb


En 2008 y 2010, respectivamente, leí Estupor y temblores e Higiene del asesino. No me convencieron esos libros y no he vuelto a leer nada de la autora hasta ahora. Los dos libros que traigo hoy aquí, aparecieron en una reseña, también doble, en el blog Marian lee más libros con el que, junto a Los libros de Mava, colaboramos en el Debate a tres. Los temas de ambos libros me resultaron interesantes y, además, el primero, muy intrigante. Decidí seguir los consejos de Marian y de Marianna que hace tiempo que me recomiendan a la autora. 

Si bien no se ha convertido, ni creo que lo haga, en mi autora favorita, es cierto que estos dos libros me han resultado mucho más amenos e interesantes que aquellos dos que leí hace ya más de quince años y que creo que fue de lo primero que escribió. Las historias me han resultado tan interesantes como prometían, pero sobre todo creo que hay que destacar la prosa de la autora que me ha parecido magnífica. Seguiré indagando en su extensa obra.



"Viaje de invierno". Amélie Nothomb.
«[…] paso por el control de seguridad y me pongo nervioso. Sé que el dichoso bip va a dispararse y que las manos masculinas van a sobarme de pies a cabeza.

Pero esta vez sí voy a hacer estallar el avión de las 13.30. […]

Al pasar por el control de seguridad, el bip se ha disparado […]  Aún no tenía lo que iba a servirme para cometer el crimen. Luego, en la tienda libre de impuestos, he comprado el material.

Ahora son las 9.30. Dispongo de cuatro horas para saciar esta curiosa necesidad: escribir lo que no tendrá la oportunidad de ser leído. Dicen que, en el momento de morir, ves desfilar tu vida entera en un solo segundo. Pronto sabré si es verdad».

No, no destripo nada. Todo esto se nos cuenta desde el principio, nada más empezar la novela. Sabemos que el narrador se dispone a tomar un vuelo y hacerlo estallar. Luego sabremos que piensa hacerlo sobre la Torre Eiffel. Y el motivo puede parecer peregrino, pero para él  está muy claro. «La Torre Eiffel. Es una A».

Durante las cuatro horas que faltan para que el avión estalle, el narrador irá escribiendo y contando su historia, la que ha podido motivar esa decisión. Lo primero que quiere dejar claro es que él no es un terrorista.

«[...] no soy un terrorista. Un terrorista actúa en nombre de una reivindicación. Yo no tengo ninguna. No me molesta distinguirme radicalmente de esa chusma que busca un pretexto para su odio. 
Odio el odio y, sin embargo, lo experimento. Conozco ese veneno que se inocula en la sangre a través de una mordedura y que te infecta hasta el tuétano. El acto que me dispongo a llevar a cabo es la depurada expresión de dicho odio. Si se tratara de terrorismo, inventaría un disfraz nacionalista, político o religioso para mi odio. Me atrevo a afirmar que soy un monstruo honesto: no intento darle al horror una causa, un objetivo o una categoría superior. Revestir un dispositivo de destrucción de un motivo, sea cual sea, me repugna».

La historia que nos cuenta es la historia de un amor, el que se produce cuando conoce a Astrolabio. Se supone que tiene una cita con una joven escritora en un apartamento abuhardillado que carece de calefacción. Él se dedica a proporcionar soluciones energéticas. «Para mi sorpresa, no me recibió una joven sino dos. Una era una chica levemente retrasada». Zoilo, que así se llama nuestro narrador y que odia su nombre, por cierto, establecerá una relación con Astrolabio, pero la existencia de Aliénor, nombre de la joven retrasada, lo complica todo mucho. Astrolabio no puede dejarla abandonada pues la joven depende de ella para muchas cosas de la vida diaria. 

No penséis que peco contra la corrección lingüística al calificar a la joven de retrasada, solo cito las palabras del narrador que aún pueden llegar a ser mucho más duras.

«Sentí deseos de estrangular a la subnormal de una vez por todas. ¡Así que tenía que sacrificarme por aquel desecho de la humanidad! ¿Acaso tenía conciencia de la felicidad que suponía vivir con aquel ángel? ¡Si una cazuela de puré bastaba para contentarla!».

La frustración que se va apoderando del joven, va creando en él un resentimiento que se convierte en odio y no sólo hacia Aliénor. «Odio el odio y, sin embargo, lo experimento. Conozco ese veneno que se inocula en la sangre a través de una mordedura y que te infecta hasta el tuétano. El acto que me dispongo a llevar a cabo es la depurada expresión de dicho odio»

Viaje de invierno es una novela muy simbólica. ¿O no es simbolismo que las dos mujeres tengan la A en la inicial de su nombre y que el narrador tenga la Z? Ese es otro motivo de resentimiento para él. Lleva el nombre del filósofo sofista griego, pero la faceta que más disgustó a nuestro Zoilo fue la de crítico literario. «
Zoilo habría muerto lapidado por una masa de buena gente asqueada por sus opiniones sobre la Odisea. Época heroica ésa en la que los amantes de una obra literaria no dudaban en cargarse a un crítico infumable».

Nombres que empiezan por A, nombres que empiezan por Z, un edificio emblemático con forma de A. Una chica retrasada que esconde muchas sorpresas, un narrador que tampoco anda muy fino, con obsesiones curiosas, deseos frustrados y una extraña capacidad para gestionar sus fracasos. 



"Psicopompo". Amélie Nothomb.
«A la edad de cinco años me sacaron de Japón. A mi padre lo destinaron a Pekín, algo que, en 1972, no era motivo de alegría.

Recuerdo mi primer despertar en China. Era verano y, por más que aguzaba el oído, me faltaba algo. Me resultó difícil identificar la naturaleza de aquella carencia. Se trataba del canto de los pájaros.

Ciertamente, el gueto de Sanlitun estaba en el centro de la ciudad y tenía pocos árboles. Sin embargo, hemos visto pájaros acostumbrarse a semejantes condiciones; hemos visto pájaros acostumbrarse a todo.».

Estamos ante un libro de memorias en el que la autora nos cuenta su fascinación por los pájaros. El padre de la autora, diplomático belga, pasó por varios destinos mientras Amélie Nothomb era niña y adolescente, y fue en Japón, con cuatro años, cuando tuvo su primer contacto con los pájaros, concretamente con una grulla blanca. No era una grulla real sino un personaje de un cuento que le contaban de pequeña. En 1972, cuando la autora tiene cinco años, la familia se traslada a Pekín y allí, la pequeña Amélie se ve privada de algo que, sin darse cuenta, se había convertido en imprescindible para ella.

«Recuerdo mi primer despertar en China. Era verano y, por más que aguzaba el oído, me faltaba algo. Me resultó difícil identificar la naturaleza de aquella carencia. Se trataba del canto de los pájaros».

A los once años llegó a Bangladés y allí tuvieron lugar hechos que influyeron notablemente en la vida de la autora. Un despertar del que, según ella misma, tiene pocos recuerdos debido a la banalidad de los hechos. Un despertar de los que apenas se notan y que le llegó observando los pájaros del jardín. Un despertar que marcó un antes y un después.

«[...] hubo un antes y un después: me pareció que el pájaro era la clave de mi existencia.
Hasta entonces me había apasionado la especie aviar. En adelante iría más allá: el pájaro sería mi misterio. No tenía explicación.
La magia obró de inmediato. El pájaro se convirtió en algo permanente en mí. Todo sucedió como si de repente hubiera adquirido visión lateral. Lo viví como una revolución: ver el mundo desde los lados era tan nuevo para mí que no había nada que decir al respecto».

También en Bangladés, poco antes de cumplir trece años, sufre una violación que la llevará a dejar de comer y sufrir una anorexia que, según ella, la salvó. No entiendo cómo puede salvarle a alguien la anorexia, pero nos cuenta que,  tras dos años sin comer, hubo un comienzo desde cero. Vencer al hambre hizo renacer una nueva persona.

Aunque, tal vez, el descubrimiento más importante que hizo en Bangladés se debió a su estudio del griego antiguo que le hizo conocer el psicopompo, ese ser mitológico que acompaña las almas de los muertos en su viaje al más allá y que puede ser un dios o un animal. «Aquel nombre fantástico también podía convertirse en adjetivo: así, en la iconografía cristiana, existía el pájaro psicopompo»

Nos habla de cómo empieza a escribir y cómo vuelve a Japón y cómo, termina siendo ella misma psicopompo de personas que mueren y que le importan, especialmente su padre.

No es una novela, y de hecho yo la he catalogado como biografía o memorias, pero se lee como si lo fuera. Y no es necesario amar a los pájaros o ser entendido en ellos, aunque siempre suma, para disfrutar de esta historia. Una reconciliación con una autora a la que tenía abandonada y que me ha resultado muy grata.

Comentarios

  1. Hola, Rosa.
    Ya me había advertido Marian que la intención de llevar a cabo el atentado no era en absoluto en lo que se centraba el libro, ya que como dice, él no es un terrorista, sólo un asesino. Aun así, a mí md iba a traer recuerdos todo el rato. Y mira que la historia de las chicas y Zoilo pinta interesante.
    Y sí, se puede decir retrasada.
    Psicopompo me apetece mucho leerlo. Soy la primera que siempre dice que los libros no son para adoctrinar a la gente, y que hay que entender que son historias y ya. Pero qué peligrosos el mensaje ese de la anorexia me salvó. Más que nada porque con las mismas la podía haber enviado a criar malvas y aparte es una enfermedad crónica.
    En fin, dejando eso de lado, y entendiendo que aunque sea una especie de biografía, no deja de estar concebida como novela, a mí me vale.
    Nothomb es una autora peculiar. Lo bueno es que nunca te deja indiferente, para bien o para mal siempre te hace tomar partido y reaccionar.
    Mi favorito sigue siendo Ni de Eva ni de Adán. Y me lo pasé muy bien con el del Conde Neville. Creo que los primeros eran quizá demasiado raros algunos, por ejemplo Antichrista no me gustó.
    Besotes

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  2. ¡Hola Rosa! me alegra mucho que te hayas quitado esa espinita que tenías y que te hacía rechazar un poco a la autora, te diré que sí es una de mis preferidas, porque como te dice Norah arriba, nunca te deja indiferente, sus novelas e historias sobre todo las últimas (nunca me han atraído las primeras) siempre me sorprenden y me resultan peculiares. Fíjate que yo leí también Ni de Eva ni de Adán (como Norah), pero a mi no fue esa la que me enganchó a Nothomb, no me gustó tampoco tanto como las posteriores que he leído.
    La historia que se cuenta en Viaje de invierno es curiosísima, con ese trío protagonista el "no terrorista", su amada Astrolabio y "la retrasada" Aliénor, como él la llama. me pareció un trío fascinante
    Y la biografía novelada de la autora también me mantuvo completamente hechizada, cierto que no es necesario que te gusten los pájaros para poder disfrutarla al máximo y además permite saber cosas de la vida de Nothomb que yo, particularmente desconocía (lo de su violación por ejemplo)
    En fin, lo dicho, que me alegra ver esta reseña
    Un beso.

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  3. Hola Rosa, tengo las novelas apuntadas por la reseña de Marian que leí en su momento, aunque me llama más Viaje de invierno , con ese terrorista tan peculiar que no defiende ninguna causa si no que matar por matar y solo odia.¿ Es terrorista o solo asesino?. De la autora leí El crimen del conde Neville, Barba azul y Matar al padre, las tres me gustaron mucho porque como dices la prosa de la autora es magnífica. Besos.

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