Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 13 de agosto de 2017

"La caída de Madrid" Rafael Chirbes

Con dos meses de retraso llega al blog "La caída de Madrid" que en mi reto sobre Chirbes estaba programada para junio. No me importa. Los plazos eran aproximados, la prisa no tiene sentido cuando se disfruta y yo a Chirbes lo quiero con calma, degustándolo con pereza, diseccionándolo con placer.
En "La caída de Madrid", continúa avanzando la historia de España en la obra del autor. Si en "La larga marcha" nos despedimos a principios de los setenta, ahora nos recibe en un Madrid frío y lluvioso de finales de noviembre, pero no de un noviembre cualquiera ni en un día cualquiera. Estamos a diecinueve y es 1975. Franco agoniza en su habitación de la Paz y no se sabe si está vivo, muerto o medio muerto-medio vivo. Según como se quisiera interpretar el parte "del equipo médico habitual" que informaba de que "Su Excelencia el jefe del Estado, el Generalísimo Franco, seguía presentando signos de vida".
En este día que precede a un día histórico, nada fuera de lo normal sucede, al menos, nada digno de pasar a la historia (salvo los partes del "equipo médico habitual"). José Ricart cumple setenta y cinco años. José Ricart, empresario del mueble, amigo de comisarios y políticos, cumple los mismos años que el siglo y su  hijo Tomás y su nuera Olga le preparan una fiesta para esa noche a la que asistirán unos poco amigos y familiares. Tal vez por eso, José se ha despertado de mal humor a las seis de la mañana. No tiene ganas de fiestas; no ve motivos de celebración. Ante la muerte de Franco siente el temor de lo que ha de venir, y el temor se enreda con el alivio de no tener ya tiempo de presenciarlo. Ante la cercanía del final, vuelve la mirada hacia el pasado y le guiña un ojo a Machado al recordar "los días azules y el sol de su infancia en Valencia". Y es que, mientras Amelia, su mujer, vive un tiempo inconsciente y sin límites precisos, aquejada de una enfermedad que no se nombra, pero que perpetúa a la vez que corroe el pasado y anestesia el presente, él solo tiene el limitado tiempo del futuro y la consciencia del dulce y melancólico pasado. 
José ha vivido bien. Hizo la guerra del lado de los ganadores y supo rodearse de buenos amigos bien situados. Sus negocios han ido evolucionando sin parar, han aumentado  y se han diversificado: Ricartmoble, Exporicart, Servicios Ricart (este último supone la exclusiva en toda España de la contratación de presos que redimen con el trabajo parte de la condena). Sí, sus negocios han sido rentables al amparo de unas relaciones que le han posibilitado contratos suculentos, dentro y fuera de España. Por eso le hubiera gustado que Franco le sobreviviera, porque "«creía que todo iba a ser seguro, para siempre marcado por un orden, y descubro a mi edad que, de repente, cambian las circunstancias y la vida te echa a la orilla aun antes de haberte hecho cruzar las contingencias de la enfermedad y la frontera de la muerte»".
Portada de la edición
alemana de
"La caída de Madrid"
Si en "La larga marcha" se trata un tiempo dilatado, que comienza en la posguerra y llega hasta los primeros setenta, en "La caída de Madrid", todo sucede en un día; con miradas al pasado, sí, pero miradas que viajan desde ese diecinueve de noviembre de 1975. Si en la primera los personajes son dispares en origen geográfico y social, sin relación entre ellos en un principio, en la segunda todos orbitan alrededor de la familia Ricart: familiares, amigos, criados, profesores... todos son como planetas amarrados ineludiblemente por la atracción gravitatoria que sobre ellos ejerce José Ricart. Unos lo quieren, otros lo soportan, algunos lo desprecian, pero ninguno puede sustraerse al hecho de su relación con él.
Por lo demás, también esta novela es coral, con un montón de personajes distintos cuyas vidas pasadas, situación en este día concreto y aspiraciones para el futuro, vamos descubriendo a lo largo de los veinte capítulos de los que consta la novela, diez agrupados en la mañana y otros deiz en la tarde. Personajes que se encuentran a ambos lados de la línea que separa las ideologías, el origen social, las motivaciones, los anhelos. Personajes que se preparan, unos con ilusión y otros con temor, pero todos con ansiedad, para el futuro que la inminente muerte del dictador abre ante ellos como un abanico; aunque los aires que mueva ese abanico no sean igual de refrescantes para todos ellos y algunos sientan, más bien, que son aires asfixiantes. 
Algunas vidas se verán truncadas en este mismo día en que creían que el futuro se extendía ante ellas brillante y esperanzado. Otras se enfrentarán a lo que temen que será una traición, a lo que ya empezó a ser traición hace poco más de un año, cuando el empezar a posicionarse en el lugar que se prevé como más favorable ante lo que se avecina se hace una necesidad para los que siempre juegan a estar bien situados, sople el viento de donde sople.
Y así, los personajes gestionan sus recuerdos y esperanzas, su pasado y su futuro como pueden o saben. Amelia, se enfanga en un pasado del que no puede salir, un pasado feliz que no recuerda sino que está inmersa en él, porque para ella el presente ha claudicado ante el pasado, el futuro es un concepto que no existe y sigue viviendo en "su casa, la casa de sus padres, su padre cantando en el baño, romanzas, arias, o sole mio, una furtiva lacrima, cantaba su padre en casa, Ramón, no des voces que despiertas a la niña, en su casa, que ella conocía bien, y por eso, porque la conocía bien, sabía que al fondo del pasillo oscuro tenía que haber luz, porque el pasillo con el zócalo verde terminaba en el patio". Quini, su nieto pequeño, cifra sus esperanzas en el futuro porque en el presente todo es un marasmo de confusión, de contradicciones que no se explica muy bien y que no entiende. ¿Por qué los obreros de los negocios familiares, a los que quiere hacer dueños de su destino como buen revolucionario, quieren más a su hermano Josemari que es falangista de nuevo cuño? ¿Por qué Josemari es capaz de contemporizar con esa clase a la que siente lejana, ajena e inferior, mejor que él mismo? Y es que Quini, a pesar de sus veleidades de justicia, igualdad y revolución, a pesar de toda su teoría marxista, tiene que admitir y enfrentarse al hecho de que "a él no le gustaban aquellos tipos sebosos o nervudos de ojos huidizos que le hablaban de usted y se reían a carcajadas con los chistes de Josemari, por más que ésa era la clase que él quería que lo salvara de su clase". Sí, su presente es muy confuso, tanto que él no sabe qué es o qué quiere ser. Ni siquiera se identifica con su propio nombre, Joaquín, puesto a imagen de su padrino, un tal Joaquín Ort, socio y amigo del abuelo en el pasado, y luego desaparecido de la familia, no se sabe muy bien por qué.
Y así, entre el miembro, si no más mayor de la familia sí más lejano y deteriorado, y el miembro más joven, ambos exiliados del presente, se mueven todos los demás, de los que no voy a decir nada para dejar a quien quiera acercarse a la novela que los descubra y para no alargar esto más de la cuenta.
Y España, un personaje más, constante en la obra de Chirbes, que avanza inexorable en su historia y seguirá avanzando a lo largo de las novelas que seguirán a esta.
Portada del anuario de la
Fundación Rafael Chirbes
Y ese título enigmático que me hizo creer durante mucho tiempo que la novela trataba del final de la Guerra Civil con la caída de Madrid, pero que no, que se nos viene treinta y cinco años al futuro y no tiene nada que ver con esa caída. Y leo en el fantástico documento que Manolo Micó, de la Fundación Rafael Chirbes, me dejó en su comentario a mi entrada sobre "En la lucha final" y que se titula "Universo Chirbes", que el título "alude a la caída de una célula revolucionaria", pero no me acaba de convencer porque ese pasaje no tiene en el conjunto de la novela entidad suficiente para darle título, aunque bien podría estar yo equivocada y haberle dado al pasaje menos importancia de la que en realidad tiene, y Rafael Chirbes ya no está para sacarnos de dudas porque en tres días, el quince, se cumplirán dos años de su muerte temprana y lamentable. Así es que me quedaré con las ganas de confirmar la teoría del anuario u otra cualquiera. 
Pero leo más cosas en el anuario y esas sí me convencen: leo que Chirbes escarba en el pasado para poder entender el presente. "Chirbes rastrea el pasado porque solo reconociendo la barbarie uno puede volver a levantarse". Y añado yo que escarba en el pasado para, además, poder entender el pasado y entender el por qué de esa barbarie. 
No sé si llegaría a entender la barbarie, pero lo que es seguro es que nunca pudo reconciliarse con ella.
Rafael Chirbes. Ilustración de Luis Longedo

28 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, guapa. Es el autor que me inspira.
      Un beso.

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  2. Pues sí, España es un personaje más, por no decir protagonista, en las novelas de Chirbes. Que sigas disfrutando tu reto particular sea al ritmo que sea. Lo importante es disfrutarlo.
    Besos

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    1. Es toda una experiencia ir leyendo las novelas en orden. Se ve como España avanza (en edad, al menos). Estoy disfrutando mucho, por supuesto, a mi ritmo que pienso mantener. me gustaría acabar este año, pero si tiene que ser el próximo, tampoco pasa nada.
      Un beso.

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  3. Magnífica reseña, tomo nota del autor. Un saludo!

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    1. Un gran y, desgraciadamente, desconocido autor. Te lo recomiendo.
      Un beso.

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  4. Qué buena reseña, pero buena buena, Chirbes da para mucho pero además tú sabes sacar lo mejor.
    Besos.

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    1. Gracias, Marigem. Me alegro de que te guste. Como le digo a Txaro, Chirmes me inspira y creo que saca lo mejor de mí misma.
      Un beso.

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  5. Con tu reseña entran ganas de leer a este autor.
    Besos

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    1. Pues déjate llevar por ellas. Creo que te alegrarás.
      Un beso.

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  6. Qué buena pinta tiene. La larga marcha me gustó mucho, ya te lo comenté. Por lo demás, todo muy Chirbes, me parece que este libro ya enfila el camino de Crematorio porque La larga marcha me recordó más a La buena letra. Lo acabaré leyendo, sin duda.
    Por cierto, al ritmo que sea, admiro tu tesón y buen criterio. Yo voy como un pollo sin cabeza, fíjate, hoy salto de Benjamín Prado a Mary Shelley. Buenas lecturas, pero así estoy algunos días, tipo montaña rusa.
    Un abrazo.

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    1. Yo siempre he sido muy errática leyendo y doy saltos mortales porque además me gusta alternar época, género y país. ¿Qué has leído de Benjamín Prado? No acabo de pillarle el punto.
      La historia de España avanza y "Crematorio" nos lleva, si no recuerdo mal, a la época del pelotazo. En medio están "Los viejos amigos"que será lo próximo que leeré (por tercera vez, por cierto y no por entusiasmo, que también, sino por despiste; lo contaré en la reseña).
      Un beso.

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    2. Hola Rosa, he leído el primero, que fue reeditado (y remozado, al parecer) en 2012: "Raro". Es difícil clasificarlo como novela, no hay trama y todo transcurre a ritmo de frases lapidarias. Pero tiene un punto romántico y aventurero que atrapa.

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    3. No conocía ese libro. Benjamín Prado es muy de frases lapidarias. Llegué a pensar que las sacaba de algún libro o página web de citas famosas.
      Yo he leído la trilogía de Juan Urbano, un profesor de instituto que es un personaje peculiar. La primera novela, "Mala gente que camina", trata de los niños robados durante el franquismo en las cárceles de mujeres. Me gustó, aunque tanta frase "notable" me llegó a poner de los nervios. Las otras dos novelas de la trilogía, "Operación Gladio" y "Ajuste de cuentas", no me gustaron nada. Incluso se lía con los tiempos y tiene gordas meteduras de pata que llegué a apuntar y luego olvidé. Sin embargo, tiene una biografía de Carmen Laforet que me gustó mucho.
      Buscaré ese que mencionas.

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  7. Qué bien Rosa que con este reto tuyo nos acerques a este gran autor, cada vez que leo una reseña tuya sobre él pienso el tiempo que estoy perdiendo en no leerle ya, tengo que poner remedio en breve.

    Abrazos.

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    1. Pues espero que, cuando te decidas, lo disfrutes, porque si no, menuda responsabilidad. 😜
      Un beso.

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  8. Magnífico comentario que incitas a la lectura de la obra de Rafael Chirbes.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Francisco. Me alegro de que te guste. Déjate incitar y no creo que te arrepientas.
      Un beso y bienvenido a mi blog.

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  9. La época en que está ambientada me causa tanto temor como curiosidad, muchas veces descarto pelis y libros por miedo a pasarlo mal pero luego siento esa curiosidad.

    Besos =)

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    1. No creo que con este libro lo pases mal. Salvo un par de episodios, no es que pasen cosas muy terribles, son más bien los hechos de un día cualquiera de un grupo de personas, aderezados con ciertos recuerdos y sucesos del pasado.
      Creo que merece la pena.
      Un beso.

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  10. ¡Qué buena reseña! Me quedo por este blog. Yo tengo un amigo que siempre me insiste para que lea a Chirbes y después de leerte voy directa a decirle que me preste alguno. ¡Besotes!

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    1. Pues hazle caso a tu amigo porque es un buen consejo. Un gran escritor con mucho que contar. estaré feliz si te he decidido e emprender su lectura.
      Un beso y bienvenida al blog.

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  11. Desde luego Chirbes da para mucho, en fin una vez mas una muy buena reseña de la cual me invita a ir pensando en coger a Chirbes en cualquier momento, será cuestión de no tardar mucho porque cada reseña que leo tuya dan ganas, pero ahora me apetece leer algo animoso, que me saque una sonrisa o unas risas, y precisamente ahora he escogido una que pensé que iba a provocarme ese efecto y lo que me esta produciendo es estres de modo que me parece que como yo ya tengo bastante estres conmigo misma, me voy a buscar otra cosa jeje un beso Rosa y magnifica reseña como siempre, y prometo buscar a Chirbes y leerle palabra. TERE.

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    1. No siempre los libros son lo que una imagina. A veces buscamos relax y que nos levanten el ánimo y casi se lo tenemos que levantar nosotros al libro. De todas formas, Chirbes no es especialmente deprimente, sí muy realista, pero tiene una forma de narrar que evita el desánimo y la depresión.
      Un beso.

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  12. Respuestas
    1. Muchas gracias. me alegro de que te guste.
      Un beso.

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  13. Me ha gustado mucho esta reseña y en el año que murió Franco, el año que me casé. Ocurrieron muchas cosas que me imagino por tu reseña este escritor lo cuenta de Maravilla. Estos libros le encanta leerlos a mi marido. Un abrazo

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    1. Fue un año muy especial, aunque solo fuera por el hecho de la muerte de Franco. El autor nos cuenta lo que le pasa al entorno de la familia Ricart en esa víspera que es además la del cumpleaños del patriarca y, ya de paso, cosas del pasado. Es muy interesante.
      Un beso.

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