Ristretto 4


Como ha venido pasando en esta sección de Ristretto, las dos novelas que traigo hoy son sumamente diferentes, aunque podrían haber estado en la sección Dos de... Espero a que leáis la entrada para que descubráis de qué son estas dos novelas (tampoco os costará mucho). Espero que disfrutéis.



"Harriet". Elizabeth Jenkins.

«Muchos habrían dicho que la señora Ogilvy, a pesar de su marido y su excelente organización doméstica, era una mujer muy desdichada, y ella misma se entregaba a esta idea por momentos, pero siempre prevalecía su carácter alegre. Harriet, su única hija, era lo que los vecinos del pueblo de donde venía la señora Ogilvy llamaban «tontita», aun cuando no tuviera una inteligencia tan escasa que le impidiera relacionarse con las personas corrientes. Su deficiencia se manifestaba más bien en una brusquedad muy desagradable [...] Lo cierto es que su presencia continuada podía llegar a resultar agotadora; de ahí que, cuando su madre se casó en segundas nupcias, se llegó al acuerdo de que Harriet pasaría temporadas de un mes con distintos familiares. El difunto señor Woodhouse había dejado a su mujer bien situada, y también Harriet contaba con su propio dinero: tres mil libras anuales, de momento, y una renta futura de otras dos mil».

No se sabe muy bien que fue lo que marcó el destino de Harriet Woodhouse, si sus deficiencias mentales con la dificultad para la convivencia que suponían o su buena posición económica. Fue su difícil trato lo que hizo que su madre se comprometiera a enviarla a pasar temporadas con distintos familiares cuando, ante su segundo matrimonio, temió perder a su nuevo marido, el señor Ogilvy. Pero fue su buena posición económica la que le permitió pagar las estancias de Harriet con sus parientes que, difícilmente se hubieran hecho cargo de ella sin ese aliciente. 

Es así como Harriet se vio en casa de la señora Hoppner y conoció a Lewis. La señora Hoppner tenía dos hijas, Alice, la pequeña, con la que convivía, y Elizabeth, casada con Patrick Oman y madre de dos niños. Con el matrimonio vivía Lewis, el hermano de Patrick. La visita de Harriet coincidió con la visita de la familia de Elizabeth. Alice estaba enamorada (o encaprichada) de Lewis y él parecía estar también por la labor de emparejarse con la cuñada de su hermano. 

«Los Oman, sin ser de distinta clase social que la familia de la señora Hoppner, eran hombres interesantes, mundanos y originales, bien es verdad que era la primera cualidad la que predominaba en el caso de Lewis y la segunda en el de Patrick». 

A pesar de esas características tan atractivas, ninguno de los dos hermanos tenía una vida muy desahogada. Patrick era un «artista sin peculio» y su familia vivía con muchas estrecheces. Lewis trabajaba en una casa de subastas y ganaba lo justo para sobrevivir. La señora Hoppner veía difícil que Alice se acostumbrara a vivir con estrecheces dado su carácter caprichoso. 

«—Creo que Alice está celosa —les dijo Lewis a los otros dos—. Sé que la señorita Harriet es una mujer despampanante y tengo intención de ser muy atento con ella».
El mundano Lewis no podía perder la ocasión de divertirse a costa de la poco agraciada Harriet, pero lo que empezó como una burla a una mujer deseosa de gustar a un hombre y de tener novio como todas terminó convirtiéndose en una pretensión cierta por parte de Lewis ante la idea de las tres mil libras de renta actuales y las dos mil que se añadirían a la muerte de una tía de la joven, por lo que no tardó en pedirle matrimonio

A pesar de la oposición de la señora Ogilvy, Harriet se encaprichó con una boda que nadie veía y que terminó por llevar a cabo a pesar de que la separó de su madre y de su mundo. Pero Harriet, empeñada en hacer su voluntad y en casarse con un hombre del que estaba (o creía estar) enamorada, no hizo caso a consejos de nadie. 

En un principio, Lewis, rodeado de comodidades que nunca había conocido, se mostraba amable con su mujer a la que trataba con un cariño un tanto condescendiente y, como a una niña, la iba llevando por donde quería. Pero la situación va cambiando y sin que el lector casi se dé cuenta, desemboca en una penosa situación que va evolucionando a peor ante sus perplejos ojos.

Estamos ante una terrible historia que se nos va narrando poco a poco. Poco a poco nos vamos sumergiendo en el terror, un terror silente. No hay violencia explícita, pero es violencia lo que se nos mete en la piel hasta que todo termina por explotar. 

Harriet es una novela que me ha parecido muy buena y sorprendente y que podría estar entre mis favoritas de 2026. 



"Comerás flores". Lucía Solla Sobral.

«Antes de morir, papá me dijo: piojita, el amor es lo más importante que hay en la vida. Y yo le creí tanto que casi me quedo sin aire. Tanto le creí que no le pregunté el amor de quién, qué amor, papá, ¿el de Diana vale o tiene que ser otro? ¿Un amor como el de mamá y tú, que nunca discutís, o un amor como el de Alberto y Bea, que se odian pero se defienden? ¿Un amor como el de la tía Loli hacia la abuela, aunque le tenga que recordar cada tarde que es su hija, o como el de mis tíos los que no quisieron tener hijos y viajan todo el rato y mamá tuerce el morro no sé si porque vosotros tenéis tres hijos o porque tú solo quisiste viajar a Portugal?».

¡Cuánto daño ha hecho esa idea de que el amor es lo más importante que hay en la vida! Porque seguramente no era al amor de Diana, la mejor amiga de Marina, al que se refería su padre. Tanto pensar que el amor es lo más importante ha hecho que muchas personas, mujeres sobre todo, lo hayan buscado cuando para nada lo necesitaban. Cuentos infantiles, novelas, películas... Siempre los finales felices consistían en una boda. El afán de las protagonistas era encontrar al príncipe azul que muchas veces resultó morado.

«Quería casarme, por supuesto que quería casarme, porque apoyada en los muslos de mamá, con sus dedos recorriendo mi oreja, Elizabeth Bennet se casó con Mr. Darcy y Jane Eyre con el señor Rochester y Harry con Sally y Anna Scott con William Thacker. Y todos, por fin, eran felices y, sobre todo, mamá y yo éramos muy felices».

Seguramente fue eso lo que le pasó a Marina cuando conoció a Jaime. Pensó que por fin había encontrado al príncipe azul, mejor aún, azul celeste. Jaime es mayor que ella, divorciado y con una hija de la edad de Marina. Jaime es creador de ambientes o, como él mismo dice, compositor de atmósferas. Un trabajo, en todo caso, sofisticado, con aire artístico, mundano, que le permite alternar con gente muy interesante y distinta a lo que Marina está acostumbrada. Un hombre capaz de reservar un restaurante entero y cerrarlo para celebrar en privado el cumpleaños de la joven. Un hombre con una casa preciosa a la que no tarda en mudarse Marina. Hasta entonces había compartido piso con Diana, su amiga de siempre. Una amiga a la que Jaime no termina de convencer

«—Me da mal rollo. [...]
—¿Qué?
—Jaime. No sé. —Se le cayó media galleta en el café y bajó la vista a la taza para recuperarla—. Desde que estás con él, estás apagada y ayer te pasaste la noche pendiente del móvil.
—Creo que chocáis porque os parecéis.
—¡Una mierda! No me gusta, no me gusta cómo te habla ni cómo te trata».

He de confesar que cuando leí esto, me chocó un poco la opinión de Diana. Marina nos va contando su creciente incomodidad, su incomprensión acerca de ciertos comportamientos de Jaime, su sensación de estar siendo espiada, maltratada, dominada hasta tener la necesidad de huir. El lector ve alguna de esas actitudes por parte de Jaime.  Hay alguna escena puntual en que se manifiesta de manera excesiva el mal carácter que puede desarrollar, pero creo que no se ha sabido transmitir realmente la situación de acoso y maltrato emocional y eso hace que en algún momento me haya sorprendido pensando que tampoco era para tanto. Y no es que no lo fuera, es que creo que no se estaba transmitiendo con toda su intensidad. Incluso esos enfados puntuales de Jaime daba la sensación de que no venían muy a cuento en el transcurrir de los hechos.

También el final me ha chirriado un poco al no adaptarse el hecho narrado al carácter que ha venido manifestando el personaje. 

Pero que nadie deseche la lectura de esta novela por estos comentarios. La novela, que es opera prima, se lee con mucho gusto. Si bien no como a mí más me hubiera gustado, trata el tema del maltrato psicológico, el que no practica la violencia física y se disfraza de amabilidad y entrega; esa cortesía que, con la disculpa del regalo, de hacerlo todo por ti y por tu bien, te deja inerme ante el rechazo, la protesta, el desafío. Cualquier reproche termina por parecer falta de consideración, la menor queja se achaca a ingratitud, y no por parte del otro, que también, sino por parte de una misma. «¿Cómo puedo ser tan desagradecida con lo bueno que es conmigo?». Y así, va reduciendo tu espacio, te va arrinconando hasta dejarte sin aire ni espacio. 

Por otra parte, está muy bien escrita, con una prosa que cautiva porque es bella y original, porque se nota entusiasta al transmitir sentimientos, tanto positivos como negativos, aunque tal vez no se transmitan igual los hechos. Sea como sea, es una opera prima que recomiendo, como recomiendo seguir de cerca a la autora porque creo que nos puede dar muchas alegrías literarias. 

La novela ha sido galardonada con el Premio Ojo Crítico de narrativa 2025 que otorga RNE y con el Premio Cálamo 2025, que otorga la librería Cálamo de Zaragoza por votación de lectores. 

Comentarios

  1. Desde luego, ambas novelas resultan de lo más interesante. Solo me pregunto si de la primera, Harriet, no hiciste ya una reseña, pues el argumento me resulta muy familiar, o quizá es que lo leí en otro blog, pero me extrañaría porque el 99,9% de las reseñas que leo son de tu autoría. Pero quién sabe, a lo mejor estoy equivocado y lo he soñado, je, je.
    Veo que en ambas se representan las relaciones de pareja, la búsqueda del amor y el engaño, o desilusión, tras haber conseguido un marido que parecía perfecto. Son, en definitiva dos novelas que podrían clasificarse como románticas y a pesar de ello (lo digo así porque no es el género que más me gusta), si, como dices, están muy bien escritas, con un estilo sencillo y natural, tendrían su cabida en mi lista de deseos.
    Un beso.

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    1. Pues no, querido Josep Mª. No sé si habré hecho alguna reseña con alguna situación similar. Mi memoria da para poco, pero si he hecho reseña de Harriet y lo he olvidado estoy para que me encierren.
      Ambas novelas se puede decir que retratan el maltrato psicológico, pero de formas muy diferentes. Harriet es una magnífica novela que podría catalogarse como de terror, porque los hechos y cómo se van sucediendo transmiten una violencia contenida que termina poniendo los pelos de punta. Comerás flores es una buena opera prima, pero con algún fallo debido a esa circunstancia, imagino. Aun así, muy recomendable.
      Un beso.

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  2. Muchas gracias por las reseñas. Comerás flores lo leí hace poco y me gustó muchísimo y desde entonces no hago más que recomendarlo. El otro no lo conocía. Un abrazo.

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    1. A mí me ha gustado Harriet mucho más, pero tampoco es que se puedan comparar, uno es un clásico escrito en los años treinta del siglo XX y el otro, una opera prima recién escrita. Creo que ambos son muy recomendables.
      Un abrazo.

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  3. Ayy Rosa, respecto al segundo libro que sabes leí, en algunas cosas estoy de acuerdo y en otras no tanto. Lo primero que quería preguntarte, ¿Por qué te chocó esa opinión de Diana? ¿el que no le gustara nada Jaime? A mí no me extrañó que el tipo no le gustara porque creo que a pesar de ir de amante maravilloso, se le veía demasiado el plumero, jeje. No sé..., a mí sí me pareció que retrataba a las mil maravillas la figura del perfecto torturador psicológico, yo lo vi venir desde el comienzo, como el que no quiere la cosa, con ese tipo de comportamientos de alguien que sabe como manipular perfectamente a las personas, sobre todo a las mujeres. Y ella, Marina, me pareció demasiado tonta e ingenua eso sí, pero claro, es habitual que algunas mujeres no sean conscientes de lo que se cuece en ese aspecto cuando creen estar perdidamente enganchadas a una relación de pareja, muchas veces me daban ganas de zarandear a Marina para que espabilara. Y el final..., pues tampoco lo vi mal, dices que no te concordó con el carácter de ella, sé lo que quieres decir, pero sinceramente, no lo vi así, porque cualquiera puede darse cuenta de las cosas en un momento dado y reaccionar de cualquier manera. Y la prosa..., preciosa, me encantó como a ti.
    La primera novela de tu Ristretto me llama mucho la atención y creo que en algún momento probaré
    Un beso.

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    1. La opinión de Diana me chocó porque no entiendo de dónde saca ella esas conclusiones. A ver, no sé si me explico bien. Yo sé lo que quiere contar la autora y sé que es terrible porque he sido testigo de situaciones similares y porque he leído y visto cine sobre el tema, pero en el libro no terminan de estar claros esos comportamientos de Jaime. Se pilla unos rebotes de lo más gordos que no cuadran con la tónica general del relato. Entre cabreo y cabreo no veo muy claro ese afán manipulador y dominante. No sé si la novela es autobiográfica y si lo es, estoy segura de que pasó y de que fue horrible, pero creo que no se transmite bien por eso me queda a veces la sensación de que "tampoco es para tanto". Yo sabía de lo que iba la novela porque había leído reseñas (la tuya, la de Juan Carlos y alguna más) y porque me había hablado mi hermana del libro. Sabía que iba de maltrato psicológico, pero me ha costado verlo mostrado en la narración. Hay episodios de enfado que rayan la violencia (sin llegar a tocarla) metidos entre situaciones en las que no acabo de ver clara esa manipulación sibilina que se supone en estos personajes.
      Respecto al final, no me refiero a ella, sino a él. No quiero destripar nada, pero acuérdate de ese final, de lo que él hace ante los amigos de Marina. No me cuadra con el personaje y me resulta una escena un tanto inverosímil además de infantil.
      Pero dicho todo esto, la novela me ha gustado, no dudo en recomendarla y, sobre todo, no dudo en aconsejar seguir la trayectoria de la autora porque promete.
      Un beso.

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  4. Hola Rosa, tengo las dos novelas apuntadas por otras reseñas, por lo que veo las dos tratan la violencia psicológica contra la mujer por parte de sus parejas y ambas Harriet y Marina se enfrentan al mismo problema aunque las separe casi un siglo; porque a las mujeres nos vendieron que la felicidad se encuentra en el amor " parejil" y cuando creemos haberlo encontrado nos volvemos ciegas y sordas y no hacemos caso a los buenos consejos que nos vienen de fuera, porque creemos que ellos no entienden porque no sienten lo que nosotras sentimos, y es que nadie escarmienta en cabeza ajena y la realidad tiene que golpearnos para que caigamos en ello. Supongo que Marina tiene más posibilidades de salir de allí que Harriet, más que nada por la época que les ha tocado vivir. Besos.

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    1. Efectivamente, son dos novelas que tratan el maltrato psicológico. Y lo tratan de manera muy distinta. Las dos merecen mucho la pena y leerlas seguidas es interesante por ver esas diferencias que marcan el paso de un siglo. Marina, por supuesto, en pleno siglo XXI tiene la oportunidad de escapar, aunque escape herida y vulnerable. Lo de Harriet es más complicado.
      Un beso.

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  5. Hola, Rosa.
    Rescato Harriet de las profundidades de la lista porque ese tipo de terror psicológico me encanta. Y la historia se ve diferente.
    El de las flores lo empecé hace tiempo, no me convencía ni lo que estaba contando ni cómo, y lo abandoné. Pero a Marian le pasó igual, le dio una segunda oportunidad y le pilló el punto. Así que pensaba intentarlo pero esas pegas que le pones me pesan. Sobre todo cuando parece que la reacción no está en consonancia con los hechos y el final. No sé, me lo pensaré mientras lo lee todo el mundo porque ahora tiene mogollón de reservas.
    Besos

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    1. Harriet es una novela maravillosa desde mi punto de vista. A Comerás flores le he visto esos fallos que le achaco y, no obstante, las he leído las dos con mucho gusto. En ningún momento se me habría ocurrido abandonar este último que me ha resultado muy entretenido desde el principio. te recomiendo ambos.
      Un beso.

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  6. Hola, Rosa. Pues en esta ocasión he leído las dos novelas que comentas. La primera una maravilla, una historia que encoge el alma por ser real y que impresiona muchísimo. El tono también muy logrado, ¿verdad?, el modo en que se va oscureciendo poco a poco desde esa amabilidad inicial del comienzo. También a mí es de lo que más me ha gustado últimamente. Y respecto a Comerás flores no sé si iba con las expectativas demasiado altas pero no me gustó tanto como pensaba. Tiene buen ritmo y metáforas muy logradas pero no me llegó a emocionar, vi demasiado cliché quizá en los personajes y falta de profundidad. En cualquier caso, está bien escrita y es una buena primera novela.

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    1. Yo creo que Comerás flores no emociona porque no transmite bien lo que pretende transmitir y te quedas un poco fría. Harriet es otra cosa. Lo tiene todo. Y ahora que te leo, caigo en la cuenta de que no menciono en la reseña que está basada en hechos reales, cosa que no añade nada a la maravilla que es la novela, pero sí le pone más crueldad si cabe a la historia.
      Un beso.

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  7. Buenas tardes, Rosa.
    Hoy vengo con la mitad de las tareas hechas, ya que Harriet sí la he leído. Por cierto, me pareció un true crime magníficamente escrito. Sobre Comerás flores, me habían hablado muy bien de esta novela, pero leyéndote me surgen dudas. Ya te contaré si finalmente la leo.

    Un abrazo, y buen comienzo de semana!!

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    1. De Harriet no tengo nada que añadir a todo lo dicho. Una maravilla que ya figura entre mis favoritos de 2026. Comerás flores es una opera prima que hace que vaya a seguir la trayectoria de la autora porque escribe muy bien y creo que nos sorprenderá en el futuro. Esta novela tiene sus fallos, pero creo que merece la pena leerse.
      Un beso.

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  8. La primera la leí hace ya unos cuantos años y me gustó mucho, sobre todo, por la capacidad de la autora de ir creando una atmósfera cada vez más opresiva, más agobiante... La segunda la tengo en la estantería pendiente y como últimamente estoy leyendo reseñas más tibias, me está sirviendo para bajar expectativas con esta novela.
    Besotes!!!

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    1. Creo que lo que más me gustó de Harriet es cómo ese ambiente se va volviendo agobiante casi sin que nos demos cuenta. Comerás flores... entiendo que vayas leyendo reseñas tibias porque tiene sus fallos, pero aun así creo que merece la pena. Para ser opera prima está muy bien y, sobre todo, muy bien escrita.
      Un beso.

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  9. Hola Rosa, el primero ya lo leí y me gustó muchísimo, ya lo sabes. El segundo lo tengo pendiente y es que este tema me toca muy de cerca. Lo leeré seguro, la cuestión es cuándo.
    Me alegra que te hay gustado tanto. Lo merece, porque es muy buena. A mí me quedaron ganas de repetir con la autora.
    Un beso.

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    1. Yo también creo que repetiré con la autora. De hecho tengo un par de libros más en mi lista. Me sorprendió mucho como va avanzando la historia, poco a poco, casi sin que te des cuenta, pero de manera contundente. Comerás flores puede ser una novela dura cuando de alguna manera, por ti misma o por gente cercana, te afecta personalmente.
      Un beso.

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  10. ¡Hola, Rosa!
    Un ristretto bien aprovechado :) No he leído a Elizabeth Jenkins, anoto tu sugerencia para próximas lecturas, Harriet tiene muy buena pinta y me apetece mucho leerla. Por todo lo que nos relatas, buen suspense psicológico y una historia brutalmente absorbente.
    En cuanto a "Comerás flores" estoy con ella ahora, una novela que no ha pasado desapercibida en las redes. Pronto te contaré qué tal me ha parecido ;)
    Besos.

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    1. Harriet es una novela magnífica que me sigue martilleando en el recuerdo y sigue ganando puntos en mi memoria. Es tan dura como recomendable, y es muy dura. Ojalá te animes y la disfrutes tanto como yo. En cuanto a Comerás flores, me ha gustado y creo que la autora ha de hacer grandes cosas en literatura, pero le he encontrado esos fallos, que tampoco son tan graves, y que no restan nada a la prosa tan certera y bonita que destila. A ver qué nos cuentas cuando termines.
      Un beso.

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