"El lado oscuro del amor" Rafik Schami


«—¿Y tú crees en serio que nuestro amor tiene alguna posibilidad?

Farid no lo preguntaba para recordar a Rana la sangrienta enemistad que enfrentaba a sus familias, sino porque se sentía desdichado y no veía esperanza alguna.

Tres días atrás, la policía secreta había asaltado y secuestrado a su amigo Amín cuando éste salía de su casa. Desde la unión de Siria y Egipto en la primavera de 1958 se había iniciado una cacería de comunistas. El año 1959 había sido especialmente malo. [… ]  Tampoco al terminar el año había habido un respiro; incluso en plena noche los jeeps del Servicio Secreto circulaban por las calles de la capital con sus víctimas. Las familias quedaban atrás, entre lágrimas de miedo. […] Un susurro corría de boca en boca y suscitaba aún más miedo del Servicio Secreto, que parecía tener espías en todos los hogares.».

Aunque el libro empieza con estas palabras no es ese el comienzo de esta historia. Esta es una historia que encierra muchas otras. Está, por una parte, la historia de amor de Rana y Farid, un amor destinado a ser imposible por la enemistad de sus familias, cristiana ortodoxa la de ella, los Shahin; católica la de él, los Mushtak. Dos familias cuya enemistad, odio más bien, se remonta muchos años y varias generaciones atrás. Y están, lógicamente, las historias de ambas familias. El origen de la enemistad está en Mala, donde han vivido tradicionalmente, y, aunque a mediados del siglo XX ya están todos asentados en Damasco, aún visitan el pueblo en ocasiones señaladas.


«Farid y sus parientes visitaban Mala en verano, [...] pero también iban una semana por Pascua, para reavivar año tras año el recuerdo del fundador de la familia. [...] 
La semana de Pascua estaba enteramente en manos de esta familia. En cambio, las Navidades quedaban firmemente a cargo de la estirpe de Shahin, hostil hasta la muerte a los Mushtak. El pueblo se hallaba dividido: la mitad seguía la ortodoxia grecorromana, y con ella a la rica familia Shahin, mientras que la otra mitad se mostraba fiel a la Iglesia católica y romana, que en Mala era financiada casi exclusivamente por los Mushtak».

Y en la narración del origen de ambas familias y de su enemistad, la historia retrocederá en el tiempo. Esas historias ancestrales están recogidas en las partes llamadas Libro de la Estirpe que son tres. Uno dedicado a los Mushtak; otro, a los Sahin y un tercero dedicado a la estirpe de la madre de Farid que es el que más se remonta en el pasado, hasta 1850. 

Hay otros muchos libros en este libro que cuentan muchas más historias. Los Libros del Amor son siete y en ellos, como su nombre indica, se nos narran las historias de amor y desamor de algunos de los personajes, Rana y Farid, pero supuesto, pero no solo. Y están los tres Libros del Devenir que se dedican a la historia de Farid, al margen de Rana, si es que algo de la historia de Farid, fuera de su primera infancia, podría estar al margen de Rana. Lo vemos en el pueblo jugando con sus amigos, en el internado de los jesuitas, con sus amigos en Damasco, en la universidad, en su militancia comunista... También fuera del amor, y presididos por el horror, están los dos Libros del Infierno que narran la estancia de Farid en sendos campos de prisioneros de Gahan y Tad. Hay dos Libros de la Soledad, uno dedicado a Farid, el otro, a Rana. Dos momentos de las vidas de ambos jóvenes en los que además de la separación mutua sufren la separación del resto de su entorno habitual, exiliados cada uno en su propio interior, en un ambiente que terminan por aceptar aunque jamás lo habrían escogido. 

Es en los cinco Libros de la Risa en los que, junto a las peripecias de nuestros personajes, encontramos historias que nada tienen que ver con ellos, que ponen un toque de humor a tanto enfrentamiento y dan un toque de comedia a una narración bastante trágica por otra parte. Son como relatos independientes, pero perfectamente integrados en el conjunto, que nos cuentan anécdotas varias de personajes puntuales, tradiciones, la vida cotidiana, leyendas, mitos... 

Y están, por supuesto, los dos Libros de la Muerte. Son el segundo y el penúltimo. En el segundo se narra el hallazgo de un cadáver y conoceremos al comisario Barudi encargado de investigar el caso hasta que el Servicio de Seguridad del Estado le retira las competencias y se apropia del asesinato. El muerto era comandante de dicho Servicio. Muchas páginas después, el libro tiene más de ochocientas, cuando una ya se ha olvidado de tal muerte y de tal investigación, al menos una con una memoria como la mía, nos volvemos a encontrar con ese comisario y ese muerto.

Pero si es interesante la historia, también lo es el escenario, el entorno social, la Historia en la que se asienta. El escenario es mayoritariamente la ciudad de Damasco. Dejo a modo de muestra una cita que lo resume todo.

Damasco no es una ciudad, un punto en un atlas, sino una leyenda que se disfraza de casas y callejones, historias, olores y rumores.
A lo largo de sus ocho mil años de historia, la ciudad vieja ha sido víctima infinidad de veces de plagas, guerras e incendios, y a falta de un sitio mejor siempre fue reconstruida en el mismo lugar. La mano que ha marcado Damasco hasta hoy es la de un planificador urbanístico griego llamado Hipodamo de Mileto. El dividió la ciudad en barrios cuadrangulares rigurosamente geométricos, con grandes avenidas. Los griegos amaban las líneas rectas; los árabes, en cambio, prefieren el arco, la curvatura. Algunos afirman que eso guarda relación con sus agotadores viajes por el desierto. La curvatura acorta la distancia, al menos para la vista. Otros dicen que es la vida misma la que determina el arco [...] Si se quiere hablar de Damasco, hay que tener cuidado para no hundirse, porque Damasco es un mar de historias».

La Historia reciente Siria también sirve de escenario a la novela. Después de la Gran Guerra Siria le correspondió a Francia en el reparto que del mundo árabe hizo este país con Inglaterra. «Las tropas francesas entraron en Damasco un polvoriento día de julio de 1920 y se quedaron hasta 1946... un cuarto de siglo de revueltas, de bandidos y luchas entre los poderosos clanes». Después de la independencia, tras la Segunda Guerra Mundial, los golpes de estado fueron tan seguidos que no daba tiempo a saber quién gobernaba antes de que otro lo defenestrase y, casi siempre, lo ejecutase. 

El entorno social es tal vez lo que más me ha interesado. Una ciudad de un país árabe en la que conviven, mal que bien, judíos, cristianos y musulmanes, pero todos ellos árabes. Como nos cuenta el autor al final del libro «Aunque la mayoría de mis personajes son cristianos como yo, nuestra cultura es árabe islámica». Y así veremos que muchas de las características que asociamos a la cultura musulmana son más bien herencia árabe y las comparten todos los personajes,  sea cual  sea su religión. Las muertes de mujeres a manos de sus familiares para salvaguardar el honor, no son patrimonio de musulmanes en este libro, sino de los árabes sea cual sea su religión. No obstante, hacia el final de la historia, a finales de los sesenta, «
El ascenso de los fundamentalistas y la violencia diaria había reducido drásticamente el número de cristianos en Oriente».

El último libro es el Libro del Color y más que parte de la novela es la nota final del autor en la que nos explica cómo se gestó el libro y nos da datos de su propia biografía en la que vemos que hay bastante de la propia biografía de Farid. Rafik Schami pertenece a los cristianos arameos de Damasco y en 1970 huyó de Siria al Líbano para terminar en Alemania Occidental. Actualmente tiene doble nacionalidad siria y alemana.

Como el autor nos cuenta en ese libro final, su historia es como un mosaico construido tesela a tesela «"Ésa es la única forma posible para una historia como ésta, compuesta por mil y una teselas y que haga justicia a nuestra vida llena de rupturas en Arabia", pensé. Y al ser como un mosaico, la imagen aparece tanto más armoniosa y lisa cuanto más lejos esté del espectador»

El lado oscuro del amor es mucho más que una historia de amor, aunque lo he visto en algún sitio calificado como novela romántica y hasta novela rosa. No hay que dejarse engañar. Puede ser calificada de novela histórica y costumbrista. Tiene su porción de drama y hasta de tragedia, pero también tiene humor y esperanza. Para quien no  se asuste con sus más de ochocientas páginas y sienta cierto interés por la historia y las costumbres de Oriente Próximo esta es una novela sumamente recomendable con la que he disfrutado y con la que he aprendido algunas cosas. 

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