"Abril o nunca" Juan Gómez Bárcena

  
«¿Y si en un mundo en el que no sabemos lo que es el tiempo, el tiempo se convirtiera en lo que queremos que sea? Con todo eso acabaron las máquinas. Un tipo inventa un reloj, una cosa por lo demás curiosa, bien bonita, esas agujas tan pequeñitas que dan vueltas y vueltas. Pero luego, con ese reloj en la mano, con ese juguete que para nada sirve, se le ocurre pensar que dos minutos distintos de una misma vida son dos minutos iguales, solo porque es lo que parece en su relojito de mierda. ¿No estaba loco aquel tipo? Creer que un minuto de agonía dura lo mismo que un minuto de placer en la cama. No, para nada. El tiempo no es igual al tiempo. Un minuto solo se parece a sí mismo. No puede medirse, sino experimentarse. La próxima vez que soñéis, folks, preguntaos cuántos MINUTOS reales transcurrieron durante ese sueño en que sentisteis transcurrir DÍAS . Preguntaos qué es más real, si los minutos que soñasteis o los días que vivisteis. Eso es el tiempo. Una jodida experiencia, y nada más».

Nuestro protagonista, Daniel, tiene una imperiosa necesidad de jugar con el tiempo. Necesita volver al pasado, retornar a un momento de su vida en el que una decisión diferente pudo cambiarlo todo. El momento al que Daniel quiere volver es al 13 de abril, el día en que su hija cumplió años por segunda vez, porque su hija Teresa cumple años dos veces cada año. Con su madre, en Madrid, el día 3 de abril, su verdadero cumpleaños; con su padre, en Benidorm, el primer fin de semana que le toca después del 3. Este año ha sido el 13. 

Daniel y su mujer están separados y Daniel ha abandonado su puesto en el bufete en el que trabajaba para trasladarse a la villa mediterránea y hacerse instructor de buceo. En Benidorm pasaba sus veranos de niño y allí tiene un piso heredado de su madre. Allí pasa seis meses al año, durante la temporada alta del turismo. Los otros seis los vive en Madrid. 

Abril es temporada alta por lo que Teresa cumple allí su segundo cumpleaños anual y este año Daniel le tenía una sorpresa: aletas, esnórquel, bikini amarillo, «¿Seguirá siendo el amarillo su color favorito?», y un viaje en coche a la Cala de los Amarillos donde piensa enseñarle a bucear. 

«Su segundo cumpleaños no se celebrará hasta algunas horas más tarde, cuando la sorpresa acabe y estén de vuelta en el apartamento de Daniel. No será gran cosa, esa celebración: una botella de Coca-Cola de dos litros, una bolsa de Pelotazos, una tarta congelada de marca Comtessa, dos velas rosas que Daniel se ha acordado de comprar a última hora en un chino».

Pero esa celebración nunca tendrá lugar porque ese día Teresa se ahogará en la Cala de los Amarillos. Y es ese terrible hecho el que Daniel no podrá asumir. A partir de ese momento, negará de palabra y de obra cualquier gesto que signifique el final de su hija. Dejará su cama sin hacer, su maleta abierta en medio de la habitación, la tarta Comtessa durmiendo su sueño helado en el congelador... Dejará el trabajo temporalmente, se alejará de toda la gente que sabe de la muerte de Teresa, con la excepción de su amigo Mario que nunca le menciona el hecho, y cuando encuentre una mujer con la que establecer una relación aparentará que su hija sigue viva en Madrid. 

Y para matar el mucho tiempo que le sobra, bebe más de la cuenta, vuelve a su antiguo vicio de fumar y consulta en el ordenador foros que hablan de la posibilidad de retornar a momentos anteriores. Es allí donde descubre a John 1419 que desapareció tras dejar 1174 mensajes en el foro y que daba instrucciones para volver al pasado. Sus seguidores están convencidos de que más que desaparecer «ascendió a los cielos, es decir, regresó al pasado»

Daniel se obsesiona con el asunto. Para él el mundo terminó el 13 de abril (creo que de 2024, aunque no estoy muy segura), para él, ese día vivió sus últimos momentos de felicidad o, al menos, de ausencia de un dolor que lo paraliza.

«La memoria nos prepara esa clase de trampas. Quiere convencernos de que hubo un tiempo en que fuimos felices, pero también lo bastante idiotas como para no darnos cuenta. No es así, claro. Si en efecto no nos dábamos cuenta es por la sencilla razón de que no éramos felices en absoluto: solo lo creemos para explicarnos por qué no somos felices ahora».

Pero volver al pasado, según las instrucciones de John 1419 es mucho más difícil (o más fácil tal vez, quién sabe) de lo que podría parecer. No hay máquinas especiales ni agujeros de gusano porque retroceder en el tiempo es  imposible. Lo que sí es posible es volver a ser uno mismo el que era en el Momento. Daniel se pondrá a la tarea, aunque para ello tenga que renunciar a todo lo vivido, aprendido, pensado, visto y oído desde el 13 de abril. Y es que qué no haría para poder volver a revivir aquel momento último que recuerda como feliz, aquella mañana enseñando a bucear a Teresa, el bocadillo de mortadela para el almuerzo... Puede que en aquel momento no se sintiera feliz en absoluto, pero es lo último que recuerda, si no feliz, al menos sin ausencia del terrible dolor que le tiene atenazado de angustia. 

De manera que se empeña en conseguirlo haciendo lo que John 1419 aconseja, «Matadlo todo: lo que os gusta y lo que no os gusta. Lo más querido y lo menos querido. Olvidad todo lo que ha sucedido después del Momento, sin distinción, y si lo conseguís, si de verdad sois capaces, entonces regresaréis al Momento. Así de sencillo». ¿Así de sencillo? ¿No es más sencillo lo que Patricia, la madre de Teresa ha hecho y que tanto le duele a Daniel cunado lo descubre en Instagram? Patricia ha optado por cambiar de vida: alimentación saludable, ejercicio físico, rutina, agradecimiento diario a las cosas buenas, saber que el pasado no se puede cambiar y por eso no hay que olvidarlo, tan sólo hay que aceptar el hecho de que no se puede cambiar. Y seguir adelante con ello.

Daniel no puede aceptar lo que él considera un flagrante olvido; no soporta ver las fotos de su hija, que al principio del duelo ocupaban toda la lista de fotos de Instagram de Patricia, muy abajo ahora en esa lista, tanto como el tiempo que hace que Patricia decidió superar ese pasado al que Daniel quiere regresar, aunque sea un ratito cada día.

«Puede que Teresa no viva de nuevo, pero para él sería como si nunca hubiera muerto. Solo un minuto al día o cinco minutos, puede que una hora entera: qué importa. Será un minuto, cinco minutos, una hora de prolongación de la vida de su hija muerta, aunque sea solo en su cabeza. Tan diferente de viajar al pasado, y al mismo tiempo ninguna diferencia».

Abril o nunca es una novela que me ha gustado mucho. El tema es duro, pero está narrado de tal manera que, sin dejar de serlo, sin buscar atajos para suavizar dicha dureza, se consigue que se lea sin excesiva angustia, incluso tiene sus puntitos de ironía. Más allá de narrar cómo se supera el duelo, la novela nos cuenta cómo se vive cuando se es incapaz de superar ese horror y uno se queda colgado del momento en que todo pasó. No conocía al autor y siendo el mismo de Santander es algo imperdonable, pero después de este primer contacto espero que pronto vengan otros.

Comentarios

  1. Hola, Rosa.
    Qué triste y qué humano eso de querer darle para atrás al reloj para volver al momento antes de. Me gustan estos libros que ahondan en sentimientos aunque sea duro. Además veo que el autor tampoco lo convierte en un valle de lágrimas intransitable.
    Me apunto. Y no pasa nada por no conocer a todos los escritores de la tierra aunque vivamos en Comunidades más manejables que Madrid o Andalucía.
    Besos

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    Respuestas
    1. Me gusta seguir a los escritores de mis tierras, y no ha sido fácil porque León, no sé por qué, da muchos y buenos escritores; Cantabria, menos, pero también. El asunto es que siempre hay alguno nuevo por conocer y en este caso ha sido un gran acierto. me ha gustado mucho la novela y creo que a ti también te puede gustar.
      Un beso.

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  2. Hola Rosa, todos querríamos volver a ese momento en que nuestra vida cambió, para mal, en un intento de enmendarlo, pero a parte de que no se puede, tal vez sí lo hiciéramos no serviría de nada, porque lo que tiene que ser, será, yo en eso soy bastante fatalista. Muy buena pinta tiene esta novela, aunque sea dura, no conocía al autor y me lo llevo apuntado. Yo tampoco llego a todos los autores asturianos y gallegos ( comunidades entre las que paso mi tiempo), pero con tanto como quiero leer es imposible abarcarlo todo. Besos.

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