Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 10 de abril de 2016

"Ojos azules" Toni Morison


"Aunque nadie diga nada, en el otoño de 1941 no hubo caléndulas. Creímos entonces que si las caléndulas no habían crecido era debido a que Pecola iba a tener el bebé de su padre".
Tras leer estas palabras, el libro se escapa de mis manos involuntariamente y cae sobre la cama que se encuentra justo al lado del sillón en el que, hace un instante, me he acomodado con la ilusión y la placidez, casi felina, que supone empezar un libro de una autora admirada. Es muy fuerte el impacto porque, por alguna sinopsis leída, supongo que Pecola debe rondar los once años. 
Estas son casi las primeras palabras de la novela, pero no las primeras. Antes viene un párrafo que se repite con una total corrección gramatical primero; después, sin signos de puntuación, y finalmente, sin separación entre las palabras. Como si fuera un pensamiento obsesivo, de esos que se tienen cuando la vigilia va dando paso al sueño y que cada vez se van deshilvanando más. Esa es la sensación que da la pérdida de rigor gramatical y la forma en que, recurrentemente a lo largo de la novela, las palabras soñadas (eso creo) aparecen:
"He aquí la casa. Es verde y blanca. Tiene una puerta roja. Es muy bonita. He aquí a la familia. La madre, el padre, Dick y Jane viven en la casa verde y blanca. Son muy felices. Veamos a Jane. Lleva un vestido rojo. Quiere jugar. ¿Quién jugará con Jane?..."
¿Qué significan esas palabras de paz y felicidad familiar, que vienen justo antes de la tremenda declaración que me puso los pelos de punta, y que, de manera fragmentaria y caprichosa se repiten a lo largo de toda la novela? Habrá muchas interpretaciones y agradecería a quien me aporte la suya; de momento, para mí son los sueños de una niña; los sueños de felicidad y normalidad de una niña que anhela una familia perfecta, cariñosa y acogedora, en una casa preciosa con perro, gato...
¿Los sueños de Claudia, que es la narradora perincipal? ¿Los sueños de Pecola? ¿Los sueños de toda una estirpe de personajes condenada por su color y su pertenencia a una clase social desfavorecida? Y es que Caludia y su hermana
Toni Morrison
Frieda, Pecola y casi todos los personajes de esta novela son negros y casi todos son pobres y estamos en 1941, poco antes de que Estados Unidos entre en guerra, y los negros pobres son el último eslabón de la cadena en la cadena de las clases sociales americanas.

Comparados con aquellos personajes de William Faulkner, los blancos pobres, los blancos que viven como negros, los personajes de Toni Morrison resultan en clara desventaja: en aquellos años tempranos del siglo XX, esos blancos pobres no son el escalón más bajo de la escala social americana porque por debajo de ellos tienen a los negros; ellos pueden mantener la esperanza de salir adelante y trepar por la escalera, los negros no tienen ni esa esperanza.
Claudia lo sabe a su manera y, a su manera, se rebela y muestra su resentimiento destrozando muñecas de "piel rosada, cabello amarillo y ojos azules [...] pero el desmembramiento de muñecas no era horror genuino. Lo genuinamente horrible era la transferencia de los mismos impulsos a las niñas blancas. La indiferencia con que las habría destrozado a hachazos cedía sólo ante mi deseo de hacerlo"
Claudia y Frieda pertenecen a una familia pobre, donde no se prodigan los afectos y los castigos y azotainas están a la orden del día. Una enfermedad no provoca caricias y afecto, sino recriminaciones y reproches. Pero los cuatro viven seguros en su casa, aunque entre el frío por las ventanas, y su padre tiene trabajo en alguna de las acerías de Lorain, Ohaio y es una familia que sonríe y "el dolor era productivo y fructificante. El amor, oscuro y espeso como el jarabe Alaga, introducía
Lorain, Ohio
poco a poco su alivio por aquella ventana agrietada"

Pecola pertenece a una familia que está en la parte más baja de la más baja escala social; una familia que es como el compendio de todos los desastres que se pueden acumular en una vida y Pecola, a sus once año,s los ha acumulado todos. El padre es un ser borracho y violento que golpea y maltrata a la madre y no se ocupa de los niños. La madre ha escapado de la miseria familiar sirviendo en una casa de blancos que la aprecian (o la necesitan) y a cuya hija de dorados rizos y ojos azules dedica todo el cariño que les escatima a sus propios hijos. El hijo mayor, Sammy ha escapado, sin más. 
Ante la falta de preocupación de su padre, la falta de afecto de su madre y la ausencia de su hermano, Pecola recibe todo el cariño de las tres putas que viven encima de su casa y que "eran putas en hábito de puta, putas que nunca habían sido jóvenes y que de la palabra inocencia no sabían ni que existiese. Con Pecola se comportaban tan libremente como entre ellas. [...] Si Pecola hubiese anunciado su intención de adoptar la misma vida que ellas llevaban, no habrían intentado disuadirla ni expresado ninguna alarma".
La familia de Pecola, la familia Breedlove, es pobre y además fea. Viven en la parte delantera de un almacén, pero no "porque tuvieran dificultades temporales debidas a los reajustes que se producían en la industria. Vivían allí porque eran pobres y negros, y se quedaron allí porque se creían feos" y es que hay algo peor que ser pobre, y es creer que no puedes salir de pobre, estar conforme, casi, con el hecho de ser pobre; creer, de alguna manera, que mereces ser pobre. La familia de Pecola ha asumido su destino y se siente fea y escupe su fealdad al mundo, y cada miembro lo hace a su manera.
A los Breedlove le sucede lo peor que le puede
suceder a una familia: terminan en la calle y "estar en la calle, lo sabíamos, era la cosa más horrible del mundo [...] Existe una diferencia entre estar en la calle y salir a la calle. Si sales a la calle, te marchas a otro sitio; si estás en la calle, no tienes
Situación de la ciudad, a orillas del
lago Erie, en la frontera con Canadá.
sitio adonde ir"
.

El otoño en que los Breedlove están en la calle, Pecola es reubicada en casa de Claudia y Frieda. Allí descubre a Shirley Temple y, a sus once años, decide que quiere tener los ojos azules. Ella no lo sabe conscientemente, pero de alguna manera intuye que para salir de tanta mugre y mezquindad necesita tener los ojos azules.
La novela se distribuye en cuatro capítulos con los nombres de las estaciones. La historia comienza en 1941, pero va dando saltos hacia atrás para contarnos las vidas de los personajes que aparecen y que son los previos que conducen al desenlace final, porque en esta historia, nadie es inocente (salvo Pecola), pero tampoco nadie es culpable del todo (y menos que nadie, Pecola). Claudia es la narradora de esas partes más recientes de las que ha sido testigo. No es la protagonista, papel que de corresponder a alguien sería a Pecolala, pero es un personaje clave porque nos da la visión subjetiva, lo que siente su clase y su raza, sus resentimientos y deseos sus esperanzas y sus derrotas. Las partes antiguas, aquellas de las que Claudia no puede dar cuenta por no haberlas vivido,  están narradas por un narrador omnisciente que cuenta los acontecimientos de forma muy objetiva. Ni juzga, ni valora; deja los hechos para que los juzguemos nosotros. O no. 
"Ojos azules" es la primera  novela de su autora, Toni Morrison, y está escrita en 1970. Se inspira en una anécdota de su niñez que ella misma nos cuenta en el epílogo que hizo para la edición de este libro muchos años después, en 1993, me imagino que motivada por la concesión del Premio Nobel que recibió ese año (fue la primera mujer negra en recibirlo):
"Acabábamos de ingresar en la escuela elemental. Ella dijo que quería unos ojos azules. Yo desvié la mirada para imaginarla con aquellos ojos y me repelió violentamente lo que imaginé que sería su aspecto si el deseo se cumplía".
En Pecola el deseo se cumple. Finalmente, conseguiría sus ojos azules, pero para entonces, la cordura habría desertado de su conciencia y el desastre más absoluto se habría adueñado de su mente a la vez que la tragedia y las circunstancias habrían atropellado para siempre su insignificante y temprana vida.


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36 comentarios:

  1. Qué agradable encontrar esta reseña de una de las novelistas que más admiro. Esta novela a la que no se le dio mucha importancia en los años de su publicación y que a medida que se descubre más a la autora se revela como una narradora tan grande como W. Faulkner o Hemingway, ha contado la realidad de la identidad afroamericana y a pesar de ubicarse en los años 40 sigue siendo tan actual en un mundo racista y segregacionista. La manera como la has reseñado, las citas y aclaraciones han hecho una excelente presentación de la novela. Felicidades y saludos

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    1. Es que al ser la primera novela pasa mas inadvertida. Está escrita en 1970 (por cierto que en la reseña he puesto 1960 porque me he confundido con un detalle del libro que leo ahora. Ya lo he corregido) y a la autora casi no la conocía nadie hasta el Premio Pulitzer en 1988 por "Beloved" y luego el Nobel en 1993. La autora, incluso reniega de esta su primera novela en el epílogo de 1993 que cito en la entrada. Sin motivo porque es una gran novela.
      Un abrazo.

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  2. Magnífica reseña que refleja la historia de una familia negra del último eslabón de la sociedad clasista norteamericana casi a mitad del siglo XX.
    Me ha encantado, quiero leer el libro, de momento, lo incluyo en mi lista de libros pendientes. Es estupendo leerte y te reconozco el magisterio para hacer que nos interesemos por libros cuyos autores no conocemos, como en mi caso y con la autora Toni Morison. A mí me has despertado mucho interés.
    Besos ;-)

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    1. Gracias, Marisa, pero es mérito del libro. Es realmente una novela notable. Yo sólo he leído tres libros de la autora, pero los tres me han gustado mucho. Ahora yo también tengo ganas de leer más.
      Un abrazo.

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  3. Qué prolífica! Cundió el viaje. Nunca leí a Morrison. Estas últimamente muy dura, no? Vaya vidas, aunque ahora que lo pienso, mira quien fue a hablar. Un saludo.

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    1. Yo siempre leo mucho en los viajes. Como se anda mucho, uno se cansa y se retira pronto y como no hay tele, pues el tiempo cunde. De todas formas, más que leer mucho, lo que pasa es que se me ha acumulado todo lo que no he escrito en estas semanas.
      Cierto lo de "mira quién fue a hablar". De dureza no andamos escasos ninguno. Y lo que viene, en otro estipo, pero por ahí le anda.
      Un beso.

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  4. Hola!!!!
    Siempre consigues que me interese por los libros que reseñas.
    La verdad es que no lo he leído y es una pena porque admiro muchísimo ala autora así que se suma a mi lista de pendientes.
    Un besito y como siempre una reseña estupenda.

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    1. Es una gran autora, y éste, a pesar de ser su primer libro, con el que no estaba muy conforme, es un gran comienzo. Una novela muy humana y muy recomendable.
      Un abrazo.

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  5. No conozco a la autora pero se anticipa por tu reseña un libro duro, que igual se acentúa por ese narrador que, como nos dices cuenta de forma objetiva los hechos, que no pueden menos que indignarnos, quizás hasta más que si tomara partido.
    Me ha producido tristeza ese negar el cariño a los hijos propios para darlo a los de la casa en la que trabaja.
    Buena reseña como siempre.
    Un saludo

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    1. Es de una dureza enorme porque cada uno intenta escapar de la realidad como puede y la madre de Pecola lo hace refugiándose en una casa normal limpia y bonita. Cada uno sufre dicha realidad a su manera y a algunos los destruye.
      Muy buena, en serio.
      Un beso.

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  6. Me ha impactado lo que nos has contado en esta reseña, y sobre todo las citas que has transcrito, en especial lo de que "hay algo peor que ser pobre, y es estar conforme".
    Y me crea mucha curiosidad que Pecola, al irse a vivir a aquella casa y descubrir a Shirley Temple, quisiera tener los ojos azules y, sobre todo, me intriga saber adónde la llevará este deseo.
    Tu reseña, fenomenal como es habitual en ti, Rosa.
    ¡Un beso!

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    1. A mí también me intriga cómo consigue Pecola esos ojos azules, miedo me da....

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    2. Chelo las palabras que citas (hay algo peor que se pobre...) no son una cita del libro. Son mías propias (mías, mías, mías). Es muy tierno ver que la pobre niña, que debía de ser muy fea, quiere unos ojos azules. El deseo la lleva... pues realmente a ninguna parte. Y sí Kirke es muy espeluznante cómo los consigue, pero tendréis que leer el libro, je, je.
      Besos.

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    3. Sí sí, correcto. Ahora me doy cuenta, Rosa. Me quedé con la frase y luego...
      Un besooo, ¡gracias por la aclaración!

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    4. No pasa nada Chelo. Me halaga que confundas mis frases con la de Toni Morrison.
      Besos.

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  7. La historia no parece ni mucho menos alegre, y sin embargo me llama la atención. Quizás se deba a que tu reseña es estupenda, o a que tiene muchos personajes femeninos y está escrita por una mujer (he observado que los libros que más me gustan tienen autoras y no autores). El caso es que me ha parecido tremendamente humana y, aunque a ratos lo pase mal con las desgracias que caen sobre los protagonistas, creo que lo leeré.

    Muchas gracias por la recomendación, Rosa. No sé cómo lo haces para leer tanto, pero me das una envidia terrible.

    Un beso enorme y feliz noche de domingo!!

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    1. Espero que te animes con esta novela y con esta autora pues es realmente interesante. Muy merecido su premio Nobel.
      Tengo tiempo para leer, aunque menos desde que tengo el blog, porque para mí es una prioridad sobre cualquier otra. No hago gimnasio, ni salgo demasiado. En fin, una vida física y socialmente poco adecuada, pero no se puede hacer todo.
      Un beso.

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  8. Me ha angustiado mucho ese inicio que tan bien plasmas, se me han puesto los pelos de punta.
    Tu reseña deja muy claro que este es un libro duro, de personas que deben arrostrar una vida dura, por la miseria y por el color de su piel. No sé si yo tengo el ánimo para sumergirme en tanta dureza, me lo apunto como posible lectura pero te avanzo que me da algo de temor (ando yo algo alicaída y necesito lecturas que actúen de revulsivo y no creo que esta lo sea).
    Al igual que Julia envidio tu capacidad lectora, mira que yo presumo de tener un buen ritmo de lectura pero el tuyo es alucinante. Enhorabuena.
    Gracias por traerme una autora desconocida para mí y gracias por hacerlo de una manera tan exquisita.
    Un besote.

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    1. Si no estás de buen ánimo puede que este libro te deprima, aunque a veces, las desgracias ajenas nos ayudan a relativizar las propias.
      Además de las razones que le he dado a Julia para el ritmo lector, están también las noches en que leo hasta las tres de la mañana o en que me despierto a las cinco y me pongo a leer.
      Vamos que cada cosa tiene su contrapartida.
      Me alegro de haberte descubierto a esta autora y espero que la causa que te tiene alicaída pase pronto.
      Un beso.

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    2. Los motivos de mi estado de ánimo, que no voy a desgranar aquí, no son graves pero para ese desaliento tengo un remedio que he descubierto hace relativamente poco: ¡escribir!
      Un beso.

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    3. Escribir es el mejor remedio para casi todo. Así que escribe y además nosotros lo disfrutaremos.
      Un beso fuerte.

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  9. Qué historia más terrible y qué bien lo has contado, Rosa. Me ha evocado a la vida de Billie Holiday, esa sordidez donde se impone la supervivencia o se naufraga sin remisión. No conocía a esta autora, y por tanto no sabía que era la primera premio Nobel negra, pero tomo buena nota. Me estoy poniendo bien al día en lo que a narrativa norteamericana se refiere y es gracias a tu blog.
    Saludos!

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    1. Estoy tan loca por la literatura norteamericana que últimamente es casi lo único que leo. Creo que me voy a dedicar a ella y a la española en exclusiva. Y alguna cosilla que salga por ahí.
      También me alegro de haberte descubierto a ti a esta autora.
      Un beso.

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  10. Por lo que cuenta tú magnifica reseña es un libro interesante pero a la vez duro por lo que narra su autora, de modo que cuando pase un tiempo lo leeré ahora mismo no tengo yo el ánimo para este tipo de lectura, de modo que lo anoto pero lo dejo para cuando mis ánimos vuelvan a su cauce. un abrazo y enhorabuena por como siempre hacernos llegar tus buenas recomendaciones. TERE.

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    1. Teresa, te digo como a Kirke, espero que las causas de tu desánimo desaparezcan pronto y puedas enfrentarte a cualquier tipo de lectura, pero sobre todo, para que estés feliz.
      Un beso.

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    2. Teresa, te digo como a Kirke, espero que las causas de tu desánimo desaparezcan pronto y puedas enfrentarte a cualquier tipo de lectura, pero sobre todo, para que estés feliz.
      Un beso.

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  11. Dime una cosa, ¿este libro te hizo llorar? Porque a mì me dejo con dos lagrimones. ¡Què tristeza que desde tan pequeños estèn tan desprotegidos, que incluso las personas llamadas a amarlos con el amor natural de la familia, les nieguen ese derecho.

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    1. No soy yo de mucho llorar con libros: el comienzo me espeluznó, pero fue más tipo susto que pena (que también). Lo terrible de la novela, además de la desprotección de la infancia, es la desprotección de toda una raza y una clase social. Los niños están desprotegidos porque lo están los padres y... bueno, es terrible todo. No me extraña que te hiciera llorar.
      Un beso.

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  12. Rosa veo que durante el viaje y de momento, no leíste nada que no fuera negro o gris oscuro sin el sentido metafórico subyacente.
    vidas condenadas de antemano a la pobreza, a la precaria subsistencia y al desarraigo de lo humano, al no creer obtener nada de los prójimos de ojos azules que miran con altanería y superioridad, mientras desde la ingenuidad se ve ese color de ojos como la solución para salir de la miserable condición.
    La imagen descrita que me causa más impresión no es la primera que describes: Unas niña embarazada por su padre. Eso tristemente se da en países donde las niñas son carne de cañón, para viejos verdes podridos de dinero y moral. Padres rijosos que abusan de sus hijos, pederastas y proxenetas.
    La imagen dura, es la de una madre que vuelca su amor en las personas a las que sirve, más que en los hijos que engendró. algo que carece de esa lógica aplastante que parece obviarse.
    Estás que te sales con tus reseñas. Pero por favor algo menos triste...
    Besos.

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    1. Es que aquí, el padre es otro pobre diablo a quien su madre abandonó de bebé en las vías del tren (no lo dejó a la puerta de un convento con las monjitas). Eso es lo terrible que le comentaba a Arethusa, hijos mal y padres igual de mal.
      Pues lo que viene no es tan terrible, pero alegre tampoco.
      Un beso.

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  13. hola! no es lo que pones sino como lo pones. llegas al alma, al centro de la cabez y corazon donde a veces da miedo mirar. saludos.

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    1. Gracias, buhíto. Vuestras palabra sí que me llegan al alma y al corazón.
      Un bdeso.

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  14. Y yo sin leer nada de esta autora. Me ha encantado tu reseña, especialmente el principio, la cita con la que arrancas que ya es un jaque mate y esa otra que se repite en el libro y que me intriga.
    Me lo apunto a ver si me estreno con la autora.
    Besos

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    1. Buena manera de estrenarte con su primera novela. La verdad es que la leí justo después de la de Faulkner y fue como seguir en el mismo sitio. Aunque en esta los personajes son negros y transcurre en el norte de Estados Unidos, la desesperanza en que viven, las situaciones grotescas y la miseria, están igual de presentes.
      Un beso.

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  15. Acabo de leer la novela, he conocido a la autora recientemente. Gracias por la reseña, estupenda. La obra es tan perturbadora como desgarradora, una experiencia literaria única que recomiendo sinceramente.

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    1. He leído varios libros de la autora y todos son muy buenos. Terrible historia, como dices, contada con todos los matices para conmovernos hasta la médula.
      Gracias a ti por tus palabras. Me alegro de que te haya gustado la reseña.
      Un beso.

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