"Mansfield Park" Jane Austen
Terminado el homenaje a Jane Austen al terminar el año en que se cumplía el 250 aniversario de su nacimiento, publico esta entrada fuera de dicho homenaje, aunque la lectura del libro tuvo lugar en 2025. Entre noviembre y diciembre leí las dos novelas de la autora que me faltaban, Los Watson y Lady Susan, y releí las tres primeras novelas que publicó, Orgullo y prejuicio, Juicio y sentimiento y Mansfield Park. Publicadas ya las reseñas correspondientes dentro del homenaje, publico ahora la de Mansfield Park, única novela que queda por aparecer en el blog. Espero seguir con la relectura del resto aunque con más calma.
«Hace unos treinta años, la señorita Maria Ward de Huntingdon, con sólo siete mil libras, tuvo la suerte de cautivar a sir Thomas Bertram de Mansfield Park, en el condado de Northampton, y elevarse con ello al rango de esposa de baronet [...] Tenía ella dos hermanas a las que beneficiar con su encumbramiento; y los conocidos que juzgaban a la señorita Ward y la señorita Frances tan guapas como la señorita Maria, no vacilaron en predecirles una boda casi igual de ventajosa. Pero lo cierto es que no hay tantos hombres acaudalados en el mundo como mujeres bonitas dignas de ellos. Media docena de años después, la señorita Ward se vio obligada a unirse al reverendo señor Norris, un amigo del cuñado sin apenas fortuna particular [...] En realidad, el matrimonio de la señorita Ward, llegado el momento, no resultó desdeñable, ya que por suerte sir Thomas pudo proporcionar a su amigo unos ingresos con el beneficio eclesiástico de Mansfield [...] En cambio la señorita Frances se casó, como suele decirse, para chinchar a la familia; cosa que, al escoger a un suboficial de infantería marina sin educación, fortuna ni parientes, hizo a conciencia. No podía haber hecho elección más desafortunada».
Sí, Frances hizo muy mala elección al casarse con el señor Price lo que hizo que cortara la comunicación con sus hermanas durante muchos años. Pero la situación fue empeorando y tras once años, ocho hijos y otro en camino y un marido inutilizado para el servicio activo, pero no para sus juergas y sus amigos, decidió ponerse en contacto con la hermana mejor situada y que mejor la podía ayudar. La conclusión fue que las dos hermanas de Mansfield, lady Bertram en la mansión y la señora Norris en la casa parroquial, decidieron llevarse a la niña mayor, de nueve años y aliviar a la señora Price al menos de la carga de uno de sus hijos.
Y así fue como Fanny Price empezó a vivir una vida tan alejada de lo que conocía y de lo que por nacimiento le correspondía que siempre se sentiría agradecida, a pesar de las lágrimas que derramó durante los primeros meses. No se la aceptó en igualdad de condiciones. Nunca sería una Bertram y es que las diferencias de clase estaban tan marcadas que, por mucho que fuera sobrina y que aparentemente viviera como hija y hermana, jamás sería considerada como tal. Y eso ya lo dejó claro desde el principio sir Bertram.
«—Encontraremos dificultades en nuestra empresa, señora Norris —comentó sir Thomas—, en cuanto a la oportuna distinción que habrá que establecer entre las niñas a medida que crezcan: cómo preservar en la mente de mis hijas la conciencia de lo que son, sin hacer que consideren demasiado inferior a su prima; y cómo sin rebajarla demasiado, recordarle que no es una señorita Bertram. Quisiera verlas muy buenas amigas, y bajo ningún concepto autorizaré a mis hijas el menor asomo de arrogancia en su relación; con todo, no pueden ser iguales. Su rango, fortuna, derechos y expectativas serán siempre diferentes. Es una cuestión de gran delicadeza, y usted debe ayudarnos en nuestros esfuerzos para elegir la mejor línea de conducta».
Y así fue creciendo Fanny en Mansfield Park, entre sus primos, Tom, Edmund, Maria y Julia; sirviendo de compañía y apoyo a su tía, viendo naturales el trato desigual y hasta los desprecios ocasionales, o no tan ocasionales, de algunos miembros de la familia, y siendo tratada con cariño fraternal tan solo por Edmund que pronto se convertiría en su protector y único amigo. Durante muchos años tan solo vio a William, su hermano mayor y más querido, que estuvo varias veces de visita en Mansfield.
Cuando murió el señor Norris, la señora Norris se trasladó a una casita del pueblo y siguió siendo una presencia constante y muy molesta en la casa, sobre todo para Fanny a quien siempre trataba de recordarle su situación en la casa, casi como dama de compañía de lady Bertram y no como la sobrina de ambas que era. Pero hubo cambios más importantes. La parroquia de Mansfield y la casa parroquial que quedaron libres a la muerte del reverendo Norris fueron ocupadas por el señor Grant y su esposa que enseguida resultaron los vecinos perfectos. Al menos hasta que llegaron los dos hermanos de la señora Grant, Mary y Henrry.
«Fanny acababa de cumplir los dieciocho años, cuando la sociedad del pueblo se vio aumentada con el hermano y la hermana de la señora Grant: el señor y la señorita Crawford, hijos de su madre en segundo matrimonio. Eran jóvenes con fortuna: él poseía una hermosa propiedad en Norfolk, y ella veinte mil libras».
La llegada de los dos hermanos va a trastornar la vida de todos en Mansfield Park y a demostrar que, a veces, las sobrinas acogidas que no tienen la aristocrática sangre familiar se saben comportar con más nobleza que las hijas de noble cuna. Fanny será testigo privilegiado de las intrigas y manejos, de los afectos y los resentimientos, de los comportamientos indignos de unos y de la ingenuidad de otros. Desde su óptica y desde la óptica más objetiva y menos ingenua del narrador omnisciente, se hace una crítica feroz de una sociedad en la que mayoritariamente priman los intereses sobre cualquier otra circunstancia.
Todos los personajes, excepto Fanny y Edmund, tienen lo suyo. Lady Bertram solo peca de una apatía perezosa que le hace ser cómplice, por omisión, de lo que sucede a su alrededor; la señora Norris es tan tolerante con sus caprichosas y volubles sobrinas Bertram como agresiva y antipática con Fanny; Sir Thomas no empieza a apreciar los valores de su sobrina hasta que vuelve de un viaje de un par de años por sus posesiones de ultramar y se sorprende al verla tan diferente de sus caprichosas e inútiles hijas. Los primos se mueven entre la indiferencia de Tom y el velado desprecio de Maria y Julia, siendo Edmund el único que la trata con verdadero cariño. Aunque incluso él se dejará tentar por maniobras tan intencionadas como interesadas.
También visitaremos el hogar original de Fanny, aquel del que sus tíos la sacaron cuando aún era una niña. Volverá a pasar unos meses. Volverá ilusionada por encontrarse de nuevo con sus padres y sus muchos hermanos a los que no ve desde hace diez años, tan sólo para darse cuenta de que aquel ya no es su mundo. Su madre, la persona a la que con más ganas había ido a visitar tras tanto tiempo «era parcial y arbitraria, holgazana y desaliñada, que ni enseñaba ni reprendía a sus hijos, y cuya casa era de principio a fin escenario de la desorganización y la incomodidad, que carecía de talento, de conversación y de afecto por ella, y no tenía curiosidad por conocerla mejor, ni deseo de intimar, ni inclinación por su compañía que mitigasen dichas impresiones». Tan solo la hermana que la seguía a ella, Susan, de catorce años, tenía una sensibilidad más afín a la suya y notaba las carencias materiales y morales de la familia.
Fanny comprende, si no lo había comprendido ya, que su verdadero hogar está en Mansfield Park a donde no ve el momento de regresar.
«[...] no pensaba más que en Mansfield, en sus amados habitantes y sus modales felices. Donde estaba ahora todo contrastaba enormemente con aquella vida. [...]
Vivir en el ruido incesante era, para un cuerpo y un temperamento delicados y nerviosos como los de Fanny, un mal que ninguna elegancia o armonía sobreañadida habría podido compensar enteramente. Ése era su sufrimiento más grande. En Mansfield no se oían disputas, ni voces, ni explosiones repentinas de malhumor, ni sonaban jamás pasos precipitados o violentos; todo discurría con un orden alegre y regular; todo el mundo tenía su debida importancia; a todo el mundo se le consultaba su sentir. Si alguna vez se presumía que faltaba el afecto, el buen sentido y la buena crianza venían a suplirlo».
Y volverá a Mansfield aunque no en el mejor momento porque para entonces, el escándalo y la enfermedad han hecho acto de presencia en esa vida que ella recordaba tan armoniosa. Pero volverá la calma y la novela terminará bien. Como suelen terminar las novelas de Jane Austen que, tras toda una serie de dificultades que parecen imposibles de superar, acaba por poner todo en su sitio y permitir que sus personajes consigan sus anhelos y sean felices en el momento en que suspende la acción. Lo que pase después con ellos es algo a lo que no tenemos acceso.
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| Jane Austen |
Leí Mansfield Park en 1998 y he de decir que me gustó, pero en esta segunda lectura me ha gustado más aún. He sido más consciente de la perspicacia de la autora para mostrar situaciones y sentimientos, y para analizarlos con la minuciosidad digna de una autopsia, levantando capas y dejando al descubierto nuevas intenciones ocultas a medida que los personajes se van manifestando. Y todo ello a pesar de no haber empatizado demasiado con la protagonista, muy complaciente, excesivamente resignada con su suerte, sumisa hasta ponerme de los nervios, agradecida hasta cuando la vapulean.
Tendré que seguir con las relecturas porque puede que mis preferencias respecto a libros de Jane Austen puedan sufrir cambios.
Novelas de Jane Austen leídas con año de lectura entre paréntesis:
"Emma" (1997 y 2014)
"Mansfield Park" (1998, 2025)
"Orgullo y prejuicio" (1998, 2025)
"Juicio y sentimiento" (2000, 2025)
"Sanditon" (2016)
"Persuasión" (2017)
"La abadía de Northanger" (2020)
"Lady Susan" (2025)
"Los Watson" (2025)


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Hola, Rosa.
ResponderEliminarSiempre he sido muy fan de Fanny, me gustaba mucho su personaje y el único pero que le ponía a esta novela es una parte en la que montan una obra de teatro en Mansfield que se me hizo bastante pesada. Pero merecía la pena pasar ese "bache".
La verdad es que como Sentido y sensibilidad ya la he releído, quizás sería buena idea releer esta.
Aunque también quería leer las que me faltan, Lady Susan y Los Watson. A ver qué pasa.
Besos
Es un buen libro , pero es el que menos me gusta de al autora. Te mando un beso.
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