"Mátame otra vez" Víctor Navajo


«A la una en punto de la tarde, el escritor Eliseo Samaniego abandonaba la urbanización en la que vivía, conduciendo su nuevo vehículo: un imponente GLS, rojo metalizado, que le había seducido por entrar en él sin tener que agacharse, capricho que se instaló, en ese rincón del cerebro donde se guardan los deseos incumplidos, la primera vez que subió a un taxi londinense. Ninguna mano misteriosa de hombre, movida por algún dios, había escrito con letras de fuego, Mane, Tecel, Fares en su garaje; ningún gato negro se entrecruzó en su camino; ningún astro misterioso le envió señales refulgentes desde el firmamento. Ni la religión, ni la superstición, ni la astrología acudieron en su ayuda, anunciándole lo que le esperaba.  

Mala la habrás Eliseo en esa de Peraleda».


Y no sabía Eliseo la que se le venía encima. Había terminado su última novela y se dirigía a Peraleda. Era su costumbre antes de la entrega definitiva de un manuscrito al editor: retirarse unos días a un hotel del pueblo y allí, tranquilamente, terminar «de pulir y enriquecer el vocabulario de la obra, una labor artesanal a la que llamaba lijado fino». Pero esta vez, sin necesidad de gato negro o de un Mane, Tecel, Fares  que lo amenace cual rey de Babilonia, la suerte no va a estar de su parte. A veces las circunstancias se alían de una forma que no parece casual para llevarnos por un camino inesperado e indeseado.

Una tormenta que se desata cuando ya está llegando al pueblo; una mujer que busca refugio en el coche de Eliseo; un accidente con otro vehículo con el resultado de lo que Eliseo cree que son dos muertes y una mala decisión, de la que se arrepiente tarde, serán las circunstancias que alejarán a Eliseo de sus intenciones de tranquilidad y lijado fino y lo harán volver a Majadahonda, frecuentar a la policía más de lo que desearía y visitar a una paciente en un hospital muchas veces, cosa que para nada preveía. 

Estamos así ante un policíaco en el que hay alguna sorpresa adicional, porque en el coche contra el que chocó Eliseo, cuyo conductor ha muerto, aparece algo que hace sospechar a la policía que hay de por medio una trama mafiosa en la que el difunto, de alguna manera, estaba implicado. Guardia Civil y Policía Nacional se verán colaborando en el caso y Eliseo, presumiblemente, terminará por estar en el foco de los mafiosos que tal vez piensen que les ha robado lo que es suyo.

«O sea que inicio una tontería estrafalaria de las mías y el destino se dedica a castigar mi insolencia, forzándome a sufrir un rosario de acontecimientos inauditos, cuya amenaza principal, la mafia, me acojona. Vengo a mi casa, me siento en el sofá, tomo vino, unas lonchas de jamón y mi mollera se abre de par en par. ¡Joder!, ¡lo que hace un ibérico regado con un buen tinto!, si estoy viviendo una de las aventuras más estrambóticas que imaginarme pueda, ¡escríbela gilipuertas!, haz borrón y cuenta nueva, ten confianza en la policía, investiga hasta los cotilleos de las hormigas de Peraleda y ponte a trabajar porque tienes una historia cojonuda con la ventaja de que te la escribe el albur y, cuando la publiques, nadie te va a demandar acusándote de plagio».

Pero no sólo la historia de Eliseo y su indeseada relación con la mafia, la policía y los enfermos se nos cuenta en esta novela. Hay otra historia que sucede cuarenta y tres años antes, en 1976. También aquí interviene la policía, pero es un caso totalmente distinto. En esta ocasión, la historia se vuelve más negra. Un hombre ha sido asesinado en su casa de un tiro con su propia pistola. El hombre «Tenía en la mano derecha un cinturón de goma elástica cogido por el extremo contrario a la hebilla». En el suelo, su mujer, llorosa, se abraza a la cabeza inerte del marido muerto mientras su hijo trata de consolarla «—Madre, no llores, ¡no llores más!, te lo suplico. Se me rompe el corazón de verte sufrir. ¡Él merecía lo que le ha pasado! ¡Nunca te volverá a pegar!».

Y así, en capítulos alternos, los impares para 2019 y los pares para 1976, ambas historias se irán alternando. Al inicio de cada capítulo se nos pone la fecha y el lugar en el que acontece por lo que en ningún momento corremos el peligro de perdernos, aunque eso sería imposible porque estamos ante dos historias muy diferentes, no solo en la trama, sino también en la forma. Más desenfadada, con toques de humor, con una acción más activa por parte de la policía la ambientada en 2019; más seria, sin sitio para el humor, mucho más negra, como decía, la que sucede en 1976. Sabemos que algo terminará por unirlas, por relacionarlas, pero no sabemos qué es y, permítaseme decir que tampoco me ha importado. El salto de una historia a otra se hace siempre en un punto crucial, uno de esos cliffhanger que nos dejan literalmente colgando del acantilado, deseando seguir adelante. Y, como digo, se nos corta y se nos lleva a otra historia, pero no importa porque ésta nos engancha rápidamente. De hecho, cuando llega la relación entre ambas tramas, creo que me había olvidado de que tal cosa tenía que suceder y me he llevado una sorpresa. 

Víctor Navajo

Conocí a Víctor Navajo hace varios años con su novela anterior, La hija del fotógrafo. Era 2018 y la novela me gustó mucho. Hace un año publicó esta su segunda novela que lleva escribiendo seis años y que nada tiene que ver con la anterior. Se ve que en su actividad literaria es un hombre tan versátil y con tanta variedad de ideas como en sus actividades profesionales o vocacionales. Aunque no, sus actividades son lo más variado que nuca he visto en una vida humana. Cuando publicó La hija del fotógrafo, en mi reseña tengo una cita de la web penguinlibros en la que dice: «Víctor Navajo ha sido por orden cronológico: agricultor, granjero, dependiente de una tienda de ultramarinos, camarero, operador de tricotosas, recortador de repuestos de goma, cabo escribiente del Ejército del Aire, cadete de la Academia General de Aviación, teniente profesor de vuelo en la Base Aérea de Matacán, miembro del equipo español de acrobacia aérea en los campeonatos del mundo de Moscú, capitán del Ejército del Aire, director de una fábrica de muebles, piloto de líneas aéreas, director y propietario de un colegio, ejecutivo de una compañía de video promocional, instructor de DC-8, instructor de DC-10, instructor y Jefe de Flota de DC-9, titulado en Gestión Empresarial, inventor (dos patentes), promotor de viviendas, propietario de una librería, cogerente de una empresa de vinos y fotógrafo digital diplomado».

A todo eso hay que añadir que es escritor de dos novelas publicadas y de alguna destruida pues como también se nos dice en esa web que cito, «La hija del fotógrafo es su primera novela no destruida». Pero os remito a la web del propio Víctor Navajo, donde nos cuenta más cosas y donde podremos ver sus libros que ahora publica de forma independiente. 

Víctor Navajo con esta su segunda novela me confirma que es un autor al que seguir de cerca. Tarda años en terminar de pulir sus novelas, no sé si lo hace en Peraleda, pero se toma su tiempo. Un tiempo que merece la pena esperar porque el resultado es siempre muy satisfactorio.

Comentarios

  1. Otro libro que apunto ahora que estoy en época de novela policiaca y negra.
    Gracias por la presentación, Rosa.
    Mi abrazo

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    1. Seguro que lo disfrutas. Yo siempre estoy en época de negro y policial. Es o que leo en la cama. Así me pasa a veces que tardo horas en dormirme, ja, ja.
      Un beso.

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  2. Un policiaco muy bien armado, parece, sí, y muy cuidado en cuanto a escritura, por lo que dices. Estupenda tu reseña, Rosa. No conocía al autor y, desde luego, parece un hombre de lo más versátil. Besos y buen fin de semana.

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    1. Todo ello es cierto. Bien armado, bien resuelto, bien escrito y sumamente entretenido.
      Besos y buen fin de semana también para ti.

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  3. ¡Hola! me gustan mucho las historias que tienen como dos tramas con sucesos ocurridos en tiempos distintos y que en algún momento se juntan y relacionan, como esta. La verdad que no conocía a este escritor ni a sus dos novelas publicadas. Siempre me descubres autores muy buenos, sobre todo del género negro y policiaco. Curioso eso de sus novelas destruidas..., imagino que aquellas que no le convencen les dará boleto, espero que al menos no las lleve muy avanzadas o terminadas, destruyendo ese trabajo y tiempo gastado.
    ¿En serio realizó todo ese tipo de trabajos y tan distintos?? Fascinante...
    Un beso

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    1. Desde que leí La hija del fotógrafo hace ya más de siete años, había olvidado al autor, pero esta novela, que es totalmente distinta, me ha gustado mucho. No sé si en estos años habrá escrito y destruido algún libro, pero por lo que dice en esa web antes de La hija... sí que lo debió de hacer y es una lástima porque seguro que no eran tan malos.
      Sí, su vida es alucinante y da idea de un hombre al que no se le pone nada por delante y se enfrenta a lo que haga falta.
      Un beso.

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  4. Pues me tientas con esta novela, que no conocía. Tampoco conocía a su autor. Tomo buena nota, aunque tengo tanto de este género pendiente que no sé cuándo caerá...
    Besotes!!!

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    1. De tentaciones y de pendientes, mejor no hablar, ja, ja. Si te animas, ya nos contarás. Creo que te gustará.
      Un beso.

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  5. Tu admiración por la versatilidad de Navajo, tanto en su escritura como en su increíble trayectoria vital, es un broche perfecto para la reseña. Qué personaje tan fascinante debe ser este autor, con una vida que parece sacada de una novela. Gracias por presentárnoslo con tanto cariño y detalle, y por hacernos sentir que este libro es una joya que merece ser leída. Ya estoy anotando Mátame otra vez para perderme en sus intrigas y descubrir cómo se conectan esas dos historias. Un beso, Rosa.

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    1. El autor siempre dice que lo que él pretende es tan solo entretener al lector y conseguir que olvide sus problemas. Creo que consigue eso a la perfección, pero mucho más porque sus novelas nos hablan de problemas cotidianos y no tan cotidianos de la gente, por lo que mientras nos entretiene hace también una semblanza del mundo en el que vivimos. Nos distrae de nuestros problemas sin olvidar que los problemas existen.
      Un beso.

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  6. Caramba con Víctor Navajo, solo le faltaba el oficio de escritor (y de los buenos) para completar un CV de lo más largo y sorprendente. No sé qué edad tiene, pero le ha dado tiempo de sobra para ejercer muchas profesiones, a cual más curiosa, je, je.
    En cuanto a esta novela, me resulta también sorprendente y muy interesante, digna de ser leída. Otro libro para la saca, ja, ja, ja.
    Un beso.

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    1. Jovencito no es, pero sí que le ha dado tiempo a hacer lo que otros no haríamos en tres o cuatro vidas.
      De la saca mejor no hablar. Tengo la mía que parece el saco de Santa Claus cuando se dirige a las casas de los niños ricos, pero muy ricos.
      Un beso.

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  7. Hola, Rosaaaaa. Feliz de volver a tu casa. Mira, yo tengo en casa La hija del fotógrafo. Creo que me la mandó el mismo autor y la verdad, me resultaba muy interesante la historia, pero, tú sabes, se me fue quedando atrás. Lo curioso es que, cada vez que me siento en el sofá del salón, la veo, porque la tengo justo enfrente y casi a la altura de mis ojos, en una estantería. Y siempre pienso lo mismo, esta novela me está llamando. Ojalá encuentre el momento. En cuanto a esta, también resulta muy interesante pero digo yo que, de ponerme con el autor, mejor empezar con la que ya tengo. Besos

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    1. Bienvenida de nuevo a Cuéntame una historia. Te animo a ponerte con La hija del fotógrafo. Sé que recibes muchísimos libros de autores y editoriales y no tienes tiempo material de atender a todos, pero si sacas unos ratitos para esa novela creo que la disfrutarás.
      Un beso.

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  8. Hola, Rosa..
    Qué curiosa la historia del escritor también. Aunque el hecho de que se dedique a otros trabajos para vivir puede que le haga escribir con menos presión y más libertad.
    Debe tener millones de historias que le inspiren.
    Yo hubiera preferido que aunque girara a novela negra, se hubiera quedado en el entorno rural. Es que me encanta esa mezcla.
    La historia del 76 pinta muy inquietante también. Qué bien que las dos estén al mismo nivel.
    Me ha llamado la atención. Me la guardo para cuando haga visita al género.
    Besos

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    1. Espero que te guste si te animas finalmente. La parte actual tiene un punto de desenfado y humor importante aunque haya también su parte dramática. No hay mucho de rural en ninguna de las dos partes porque aunque parte de la trama transcurre en Peraleda y su entorno, la mayoría tiene lugar en Madrid. Son dos historias muy equilibradas. cada una te engancha y no estás deseando volver a la otra para saber qué ha pasado, como sí me ha sucedido con algunos otros libros. En éste, las dos son muy interesantes.
      Desde luego el autor tiene un buen bagaje para inspirarse. De hecho en esta novela hay un personaje que es piloto de aviones de pasajeros.
      Un beso.

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  9. Buenas tardes, Rosa.
    No sé qué es más interesante si el argumento de la novela que reseñas o el currículum del autor. Apunto ambas cosas en mi listado de investigación. Gracias por compartirlo!!

    Un abrazo, y feliz comienzo de semana!!

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    1. Hola Undine.
      La trayectoria profesional del autor es algo muy sorprendente por la cantidad y variedad de cosas que ha hecho. Y las dos novelas que ha publicado (no sé qué serían las que supuestamente ha destruido) completan a la perfección esa apasionante vida de Víctor Navajo.
      Un beso.

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  10. Hola Rosa, otro autor que no conocía y con una novela con una trama interesante; me encantan las historias contadas en dos tiempos y que terminan relacionadas aunque el porqué no importe mucho. Además por lo que comentas el autor lo hace muy bien.
    Me gusta lo que cuentas de que el autor se toma su tiempo para publicar y no lo hace hasta que está totalmente convencido, hay escritores que se apresuran tanto que en algunas novelas que he leído se nota esa prisa.Que bien que este autor pueda ir a su ritmo!. Me pasaré por su web. Besos.

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    1. Se toma su tiempo para publicar y parece ser que cuando el resultado no le convence destruye la obra. Siempre he dicho que en literatura, tan importante como saber escribir es saber borrar. Y parece que el autor domina también ese arte.
      Un beso.

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  11. ¡Hola, Rosa!
    Por todo lo que nos cuentas, un autor muy peculiar y que, tanto para variar, no conocía.
    La lectura pinta atractiva e intrigante con estas dos historias que después de tantos años terminan entrelazándose, una enfocada en un escritor involucrado en un accidente y persecuciones, y otra sobre una madre y su hijo acusados de matar a un maltratador. Suelo disfrutar de ese tipo de estructuras temporales y de las reflexiones que siempre se derivan, así que también apunto este título.
    Has conseguido despertar mi interés y mi deseo de saber más sobre Víctor Navajo, me voy a curiosear la web del autor ;)
    Un beso.

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    1. Solo tiene dos novelas (publicadas) y he de decir que las dos me han gustado mucho. Son totalmente diferentes en cuanto a tema, y momento histórico lo que me hace pensar que estamos ante un autor muy versátil, no de esos que parece que escriben siempre lo mismo (cosa que tampoco me desagrada siempre que se haga bien y haya un propósito detrás de la, a veces aparente, repetición. Creo que es un autor que consigue lo que se propone, entretener al lector, y bastante más.
      Un beso.

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