"El legado de Circe" Paloma Celada

  
«-¿Cómo llegó este talismán a tu familia? ¿Por qué eran las mujeres las que debían tenerlo?
-Mi familia decidió que pasara de mujer a mujer porque mujer fue su primera propietaria. El origen es algo más extraño y hasta difícil de creer -contestó sonriendo, y encogiéndose de hombros añadió-: Según la leyenda perteneció a una guerrera de una etnia a la que llamaban "las amazonas". Al parecer formaba parte de un grupo de exiliados que huía de la guerra de un país muy lejano llamado Troya, [...] Cuentan que quien posee ese talismán -señaló con la barbilla el medallón que Aloia toqueteaba- consigue poderes especiales, pero solo si es una mujer quien lo lleva. Cuentos de viejas comadres añadió meneando la cabeza».

Así le cuentan a Aloia, cuando ya es mayor y hace mucho tiempo que es poseedora del talismán, la historia del origen de éste. El lector ya lo sabe, porque aunque la historia transcurre entre los siglos III y II antes de nuestra era, el prólogo se remonta al siglo XIV ante de la misma y en él asistimos a la llegada de un grupo de hombres y mujeres a lo que hoy es el Cerro del Viso en Alcalá de Henares y entonces era un altiplano en la meseta central de la península. 

«El grupo llegó a un altiplano desde donde se divisaban tres ríos que serpenteaban por una llanura fértil. [...] Después de muchos meses vagando tras la derrota en Troya, ya era hora de dejar de escapar.
[...]
Quizás allí lograran cicatrizar todas sus heridas.
Pero Asteria no lo logró. No pudo sobrevivir».

Asteria era la poseedora del talismán que tantos siglos después llegaría a las manos de Aloia en un castro de Gallaecia muy alejado de aquel cerro en el que Asteria murió. Era una medalla de bronce en la que aparecía la diosa Circe, la que tenía el poder de comunicarse con los animales y de curar cualquier mal susceptible de ser curado con pócimas extraídas de las plantas. De curar o de matar, según lo que al enfermo (o a la diosa) le interesara.

Cuando empieza la novela tras este prólogo, Aloia está rota de dolor por la muerte de su abuela, Nala. Ya solo le quedan su gata, Lika, y el amigo de su abuela, Gael, un extranjero que llegó hace muchos años huyendo de su tierra en el norte. Una tierra que bien podría ser Irlanda. Y sabremos, por los recuerdos de Gael las causas por las que huyó de su tierra y la terrible maldición que lo acompañó en su huida.

Gael ha estado presente en la vida de Aloia desde que nació y ahora la protegerá y la acompañará en su empreño por encontrar a su padre, del que Gael, que llegó a tener con él cierta amistad, considera que ya es hora de hablar a la joven. Y así, tanto ella como el lector, sabrán cómo llegó Hilerno de Carpetania a Gallaecia para convertirse en el padre de Aloia. 

La novela narra la peripecia de Gael y Aloia en su viaje al sur para encontrar al padre de la joven. Y se dilatará en el tiempo hasta muchos años después. Todo ello enmarcado en el escenario histórico que comprende las luchas que desencadenó la ocupación de la península por los cartagineses,  la posterior ocupación por Roma y las guerras Púnicas entre ambas potencias que tuvieron a Hispania como parte de su escenario. 

En ese marco histórico seguiremos a Aloia hasta el final. Su matrimonio, sus hijos y nietos, sus pérdidas, sus alegrías. Todo ello en una novela llena de referencias a los dioses, las fiestas, los métodos de sanación, la labor de los buenos curanderos y la de los hechiceros charlatanes. Una novela con una magnífica y minuciosa documentación y con un lenguaje sencillo, hermoso y muy preciso  que nos transporta a la época que describe. Una novela con la que he disfrutado muchísimo. 

Las fiestas que se celebran, las ceremonias que se llevan a cabo, las creencias y los mitos, resuenan en nuestras cabezas con reminiscencias de ese pasado remoto. Pero también los nombres de los lugares, de los personajes, la descripción de los paisajes... Dejo unas citas para dar idea más certera de lo que digo:

«Con Samhain llegó el invierno en toda su crudeza, la lluvia era más intensa y frecuente. El agua se enseñoreó de todo el bosque, [...] 
Pero, poco a poco, luna tras luna, los rayos de Belenus se prodigaban más, los días se alargaban restando poder a la noche y anunciando que Beltane llegaría para regenerar el mundo de nuevo con los ritos de fertilidad.
El bosque se despertaba del letargo».

(no asustarse porque al final hay un apéndice acerca de la mitología en el que se nos explica todo lo que haya podido quedar en las sombras).

«Sabían que un contingente enemigo venía de someter Helmantiké y Arbucala y que su movilidad era reducida por causa del botín obtenido. Cuando los extranjeros cruzaron el río se encontraron con un gran ejército de muchas tribus que obstaculizaba el paso. Entonces, el comandante en jefe decidió acampar en la ribera del Taio».

(también hay un apéndice dedicado a los topónimos).

«A pesar de llevarla desde muy niña consigo al bosque, no había logrado que memorizara todas las propiedades de las plantas y de los hongos que en él se encontraban. Confundía el cantueso con la verbena, o el llantén con la hierba estrella. Tan solo se fijaba en las plantas con flores de colores llamativos y para utilizarlas como adorno de su persona».

(pués sí, también hay un apéndice dedicado a las plantas y sus propiedades).

Es ésta la segunda vez que leo El legado de Circe. Como indica Paloma en sus agradecimientos, yo fui una de las lectoras cero, hace ya un tiempo, cuando ella estaba dando los últimos retoques a la novela y antes de empezar a luchar por su publicación. «
Gracias también a Rosa, por sus detalladas apreciaciones y sus recomendaciones. Ella, Chelo y Cris, han sido las lectoras cero. Muchísimas gracias a las tres por formar parte también de mi particular club de fans». Esas son las palabras que Paloma nos dedica a las lectoras cero de su novela, palabras que yo le agradezco de vuelta, como le agradezco muchísimo que me eligiera como tal lectora porque la verdad es que disfruté mucho leyendo la historia. Para mi desgracia, o para mi suerte, mi memoria no es gran cosa por lo que la relectura suele resultarme una novedad de la que disfruto casi tanto  como la primera vez (y a veces más). 

Para los que no la conozcáis, Paloma es la autora de dos blogs muy interesantes: Leer, el remedio del alma, donde publica sus relatos, y Demencia, la madre de la Ciencia, donde comparte todo tipo de curiosidades sobre los científicos y la ciencia. Además participa en el Colectivo Literario Bremen y ha participado en la obra publicada por el mismo El Decamerón del siglo XXI.

Recomiendo y mucho, esta lectura con la que tanto he disfrutado porque, además, la edición es preciosa, muy cuidada y muy acorde con la época que describe y la historia que cuenta, y que hace que el placer de la lectura sea aún mayor.


Con esta imagen del libro termino. Y con la recomendación de leer esta historia que creo que os atrapará sin remedio.

Comentarios

  1. Muchísimas gracias, Rosa, por tu generosidad. Primero por leer el manuscrito y ahora por volver a leer esta historia y dedicar tu tiempo a reseñarla.
    Me ha costado sudor y lágrimas que esta novela viera la luz, pero he contado con apoyos estupendos como el que tú me has dado y así el camino ha sido más llevadero.
    Gracias de nuevo. Un beso.

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    Respuestas
    1. Gracias a ti, Paloma, por confiar en mí para esas primeras lecturas. Fue un placer y un honor colaborar ese poquito al nacimiento de esta novela. Imagino lo que tiene que costar dar a conocer un libro, ponerlo en las librerías... Espero que con el segundo cueste menos. Sabes que en mí tienes una lectora segura.
      Un beso.

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