Tres eran tres 49


Al Tres eran tres en su edición 49 vienen tres novelas españolas. Dos son policíacas y tienen a la Guardia Civil como protagonista. Ambas pertenecen a dos series. La de Lorenzo Silva de Bevilacqua y Virginia Chamorro va por su entrega 14, mientras que la de Teresa Cardona, protagonizada por la teniente Karen Blecker y el brigada José Luis Rubén Cano, es la cuarta entrega. Respecto a la tercera, (aunque primera leída y primera comentada más abajo) no es policíaca, pero se podría decir que es negra y con mucha intriga. Las tres me han gustado y las he  disfrutado mucho.



"Visibilidad cero". Fernando de Cea.
En 1993 la goleta Pitcairn se hundió en el mar cerca de Ibiza con toda su tripulación. Entre los desaparecidos estaba Álvaro Durán, biólogo y estudioso de los ecosistemas del fondo marino. Veinticuatro años después, su hijo Marcos lo sigue echando de menos. De su padre heredó el Niágara, el velero que sigue usando siempre que su trabajo de profesor de instituto se lo permite, y de su padre heredó el gusto por la navegación. 

Ahora es su madre la que acaba de morir en un hospital de Sevilla. Y la herencia que ha dejado a sus hijos es una noticia que pondrá la vida de Marcos patas arriba. 

«—Marcos…

—Dime.

—Las últimas palabras de mamá…

—¿Sí?

—Ha dicho que papá sigue vivo».


Su hermana Olga se lo tomará como una muestra de la demencia de su madre en sus últimos momentos, pero Marcos, que recientemente ha perdido a su mujer y al hijo que esperaban, ve en la posibilidad de recuperar a su padre una oportunidad para recuperar algo de la felicidad perdida por lo que se embarca en una búsqueda aparentemente imposible. 

Esa búsqueda le llevará de Sevilla a Madrid, de Madrid a Barcelona y de Barcelona a Melilla. Allí se embarcará en otro velero, el Tres forcas, y la narración tomará tintes de aventura clásica al más puro estilo Salgari o Stevenson. Todo ello vivido  junto a Nicole, una joven belga que conoció en el gimnasio en Sevilla y cuyo camino se ha cruzado con el suyo de forma casual.

Pero si la aventura de Marcos en busca de su padre es apasionante, la del Pitcairn en 1993 lo es aún más. El lector irá siguiendo también los hechos acecidos entonces. Desde el primer capítulo, narrados en primera persona y en cursiva por alguien que estuvo allí, iremos conociendo los terribles hechos que tuvieron lugar en aquella goleta que partió de puerto con un objetivo científico que se convirtió en una pesadilla. 

La novela obtuvo el Premio Nostromo que organiza con el Museu Marítim de Barcelona junto a la Asociación Amigos de Nostromo y que premia novelas cuya temática esté relacionada con el mar. Una novela que mezcla varios géneros y que he disfrutado mucho.



"A la vista de todos". Teresa Cardona.
Esta es la cuarta entrega protagonizada por la teniente de la guardia civil Karen Blecker y su compañero, el brigada José Luis Cano. Como las anteriores está ambientada en San Lorenzo de El Escorial 

Blecker y Cano se disponen a pasar un fin de semana tranquilo con sus respectivas parejas cuando la aparición del cadáver de una mujer en su casa del pueblo terminará con sus planes de forma precipitada. Maya Vargas, una dermatóloga que trabajaba en una clínica de la localidad, ha sido asesinada en su casa en lo que parece un robo con violencia. Aunque lo del robo con violencia no termina de convencer a Karen. 

«—Los cajones y los libros. Los cojines —Cano la miraba intrigado— y hasta el frutero de la mesa. No sé, me parece como si quisieran que pensásemos que ha sido un robo. Ya comprendo que la gente tiene unos escondites de lo más singulares, pero ¿te imaginas que alguien esconda dinero o joyas bajo las peras del frutero?». 

Como es habitual en las novelas de Teresa Cardona el presente se irá alternando con el pasado y asistiremos a la vida de Maya desde niña. Veremos sus carencias con unos padres más dedicados a la ciencia que a la vida familiar y con unas pretensiones para su hija que llegado el momento no coincidieron con lo que ella deseaba. Y de esas carencias vino su empeño por dar a su hijo toda la atención que a ella le había faltado, máxime cuando se fue viendo que era un niño con una salud complicada. 

La investigación de la Guardia Civil y la narración  del pasado irán descubriendo una realidad que se va abriendo a los ojos del lector y aunque puede que se vea venir más o menos pronto, no por ello pierde interés. Y es que, como en las novelas anteriores de la serie, se nos pone ante dilemas que nos hacen reflexionar, que ponen en entredicho nuestras convicciones, que nos provocan preguntas cuya respuesta creíamos conocer. Y además, las tramas son impecables, la mezcla de pasado y presente funciona de maravilla y realmente no importaría saber desde el principio quién es el asesino porque los temas que se tratan y la forma de tratarlos superan en interés al mero whodunit



"Las fuerzas contrarias". Lorenzo Silva.
Y si hay guardias civiles famosos éstos son Bevilacqua y Chamorro. Esta es la décimo cuarta entrega y está ambientada en pleno confinamiento por la pandemia de COVID. Dos casos van a tener a nuestra pareja ocupada durante esos días de calles desiertas y ambiente onírico.

Arnau está en un pueblo de Badajoz infiltrado y haciéndose amigo de un más que probable asesino que ha sabido sortear muy bien la investigación policial.

«No es Leonardo da Vinci, pero recuerda que tiene lo que hay que tener para llevar seis meses haciendo su vida como si nada, sin dar un paso en falso y sin dejar ningún hilo suelto. A lo peor, si se nos escapa ahora, resulta que con todo el tiempo que tiene para pensar termina de armarse su búnker mental y ya no se lo derribamos nunca. No será el primer mendrugo capaz de ocultar un cadáver sin que una legión de sabuesos tan listos como nosotros acierte a averiguar dónde está».

Por otra parte, Rubén recibe una petición de ayuda por parte del brigada López, un amigo destinado en la Policía Judicial en Illescas, Toledo. Una anciana ha muerto en su casa, presumiblemente de COVID. No sería nada sospechoso si no fuera porque es la tercera víctima en el mismo edificio en diez días. Si ese hacho ya resultaría sospechoso, ciertos indicios en este tercer cadáver hacen sospechar que la muerte no ha sido causada por enfermedad alguna.  

Los dos casos policiales se mezclan con la situación fantasmal que vivimos todos en aquellos días de marzo y abril de 2020, con las reflexiones siempre profundas y muy acertadas de Bevilacqua y las conversaciones, igual de interesantes, con Chamorro. Y todo ello con esa relación tan especial que los une tras treinta años de trabajo en común y respeto mutuo en la que se mezclan, más allá de la jerarquía, la camaradería, el compañerismo, la complicidad y la amistad. 

La vasta cultura del narrador da, como siempre, para la mención de libros, en especial de filósofos e historiadores, canciones y películas. Y es aquí donde ha encontrado un gran desacuerdo, no sé si con el brigada López que es el que lo menciona o con Lorenzo Silva que hablaría por medio de su personaje. 

«—¿Has visto Muerte entre las flores, Vila? —me espetó.
—Eh, sí. ¿Por?
—¿Hace mucho?
—Uf —traté de recordar—. Treinta años, por lo menos.
—No vuelvas a verla, ha envejecido fatal».

¿Que Muerte entre las flores ha envejecido fatal? Desde luego no era así la última vez que la vi hace un par de años y sigue siendo una de mis películas favoritas de todos los tiempos.


Comentarios

  1. De las tres conozco dos: la primera que has comentado -me alegro mucho de que te haya gustado- y la tercera, la de Lorenzo Silva, también disfrutada. Estoy de acuerdo contigo: "Muerte entre las flores" es una película estupenda, que no creo que haya envejecido mal.
    Abrazos!

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