"Ahí os quedáis". Jonathan Tropper

«—Papá ha muerto —dice Wendy despreocupadamente, como si ya hubiese pasado antes, como si ocurriese todos los días. Esa capacidad suya de mostrarse tan impertérrita en todo momento, incluso ante la tragedia, puede resultar molesta—. Ha muerto hace dos horas.
—¿Cómo lo lleva mamá?
—Es mamá, ya sabes. Toda su preocupación era qué propina darle al forense.»

Judd Foxman no pasaba por su mejor momento cuando recibió la noticia de la muerte de su padre. No hacía mucho que había pillado a su mujer en la cama con su jefe, el jefe de Judd, por lo que el adulterio terminó de un plumazo con su pareja, su casa y su trabajo. Una reunión familiar triste y tensa por la muerte del padre, no es lo que más desearía  en estas circunstancias, pero la muerte se presenta sin buscar el momento oportuno y, en lugar del consuelo y el apoyo que Judd podría esperar de su familia, teme la frialdad, la ironía y hasta la burla con que su insensible (¿aparentemente?) familia se lo toma todo. Para colmo, la reunión va a durar más que el par de días necesario para el funeral. 

«—Pidió que se le guardara la Shivá.
—¿Quién?
—¿De quién estamos hablando? ¡Papá! Quiso que le guardáramos la Shivá.
—Papá está muerto.
Wendy suspira, como si le agotase literalmente atravesar la densa jungla de mi torpeza mental.
—Sí, resulta que es el momento más idóneo para hacerlo.
—Pero papá es ateo.
—Era ateo.
—¿Me estás diciendo que se encontró con Dios antes de morir?
—No, digo que está muerto y que deberías conjugar los verbos en consecuencia.»

Bromas, pullas, ingenio humorístico. Quitar hierro al asunto para poder digerirlo sin angustia. Mantener una frialdad a medio camino entre la apariencia y la realidad, pero que ayuda a pasar los malos tragos. Al menos esa ha sido la pauta de su educación determinada por el doctorado en Psicología Clínica de su madre, autora de La cuna y todo lo demás, libro de gran éxito sobre la educación en el que cuenta ejemplos de carácter escatológico de cada uno de sus cuatro hijos. Aún se siguen avergonzando y culpando a la madre. Aunque en honor a la verdad, aparte de las características de la familia, también ayuda a desdramatizar la situación el hecho de que la muerte del padre fuera algo esperado tras año y medio de avance del cáncer que finalmente terminó con su vida. 

Así es que a los cuatro hermanos Foxman les esperan siete días de Shivá que habrán de pasar juntos y con su madre en la casa familiar de Elmsbrook, Nueva York. Algo que ninguno desea porque todos tienen sus propias preocupaciones de las que no desean hacer partícipes a los demás. Cada uno vive su vida de la mejor manera que sabe o puede, y los consejos cáusticos y bienintencionados de la madre tampoco es lo que más desean.

A Wendy el matrimonio no le va bien. Su marido se preocupa más del trabajo que de la familia. Tienen tres hijos, una recién nacida, y encima viven en Los Ángeles «lo cual no tiene sentido, ya que viaja constantemente [el marido] y Wendy prefiere vivir en la Costa Este, donde los tobillos y los vértigos posparto suponen un menor quebradero de cabeza.» Al menos económicamente les va muy bien.

Paul sigue viviendo en Elmsbrook y se encarga del negocio familiar. Su mujer desea con toda su alma tener un hijo, pero por más que lo intentan, no lo consiguen. Ahora ella está en tratamiento hormonal y se encuentra en sus días fértiles por lo que convivir en la casa con toda la familia no es lo más apropiado para la intimidad que precisan. A eso hay que sumar la enemistad, y hasta la inquina, que Paul le profesa a Judd por un episodio de juventud que iremos descubriendo.

Philip es el más pequeño de la familia. Una sorpresa de última hora o un intento de los padres por recuperar la juventud de su matrimonio. Si los tres primeros hijos nacieron todos en el intervalo de cuatro años, Phillip nació nueve años después de Judd, «como el verso libre de una extraña canción.» Ha sido por tanto un hijo pequeño mimado, aunque también se le ha tomado poco en serio. Algo así como el juguete que nos entretiene, pero al que tampoco damos demasiada importancia. Tal vez eso haya hecho de él un eterno inmaduro un tanto resentido hacia la indiferencia que cree recibir por parte de su familia. «Actualmente vive en Manhattan, donde habría que madrugar de lo lindo para encontrar una droga que no se haya metido o una modelo a la que no se haya follado. A veces, desaparece del mapa durante varios meses seguidos para luego presentarse sin previo aviso en tu casa para cenar, momento en el que quizá mencione de pasada que ha estado en la cárcel, en el Tíbet o que ha roto con una actriz casi famosa.» A la Shivá de su padre se presenta con su antigua terapeuta, una mujer que casi le dobla los años y que ahora es su pareja.

A lo largo de los siete días de la Shivá, veremos a los cuatro hermanos y a la madre recibir la visita de los que vienen a presentarles sus respetos y a acompañarlos en su duelo, pero también irán saliendo a la luz, rencillas antiguas, rencores ocultos, secretos inesperados, cariños inconfesados. Se irán reencontrando unos con otros, habrá peleas y reconciliaciones, escenas incómodas de las que saldrán airosos, o no. Y todo ello con un humor ácido, soez a veces, pero siempre acertado, ingenioso y muy inteligente. 

También merece destacarse el retrato, crítico hasta la crueldad, que el autor hace en boca de Judd de los vecinos, familiares y amigos que acuden a presentar sus respetos a la Shivá: «El desfile de carne pasada prosigue. [...]  Algunos hombres llevan pantalones largos, por lo cual sentimos un eterno agradecimiento. Pero, como estamos a finales de agosto, no son pocos los hombres que vienen en pantalón corto, exhibiendo sus pálidas piernas lampiñas con envejecidas pantorrillas y densas venas protuberantes, como gusanos de tierra, atrapados bajo la piel, que murieron intentando escapar. Los más dotados genéticamente aún muestran alguna musculatura en muslos y pantorrillas, pero es habitual que presenten también las marcas de múltiples operaciones de rodilla o baipases que se han apoderado de las venas de una pierna. Y, en el infierno de la Shivá, hay un lugar especial reservado para los hombres con sandalias y sus agrietadas uñas de los pies, ennegrecidas por los hongos, orgullosamente exhibidas. Las mujeres componen un grupo más heterogéneo. Algunas han conseguido pasar airosas por los años, pero otras tienen la piel colgada de los huesos, están arrugadas como pasas, sus tobillos han desaparecido bajo pliegues de carne y las varices se les estiran como cardenales bajo la piel. Debería haber un código de vestimenta, la verdad.» 

Ni siquiera la madre se libra de las aceradas palabras de sus hijos «Mi madre es una escritora de éxito de sesenta y tres años, con un doctorado en Psicología clínica y las tetas de Pamela Anderson, que habla de follar con su marido fallecido como quien habla del tiempo.» Poco se imagina Judd las sorpresas que aún puede darle su madre.

Jonathan Tropper

Hace muchos años, desde 2015, que tenía esta novela entre mis pendientes. Ya sabéis que los líos familiares me resultan irresistibles y en una ceremonia de duelo judía más si cabe. El libro había quedado camuflado tras los que fueron llegando a ocupar su espacio en mi estantería de libros por leer, pero ahora, indagando y buscando completar el abecedario para el reto Autores de la A a la Z, apareció este libro que me venía muy bien para rellenar la letra «T». No leo cualquier cosa con tal de cumplir el reto, pero entre mis pendientes aparecen libros olvidados que se adaptan a lo que necesito y que resultan sumamente interesantes. 

Hay también una película, que he visto estos días con agrado, acerca de esta historia. Tiene el mismo título y resulta divertida, aunque le falta mucho de la chispa y del encanto de la novela. 

Dejo para terminar un párrafo que me ha parecido ingenioso, divertido y muy representativo de la prosa del autor: «No hay nada más patéticamente optimista que una erección matutina. Estoy deprimido, sin empleo, sin amor, vivo en un sótano, he perdido a mi padre, pero ahí está, todas las mañanas como un reloj, erigiéndose para dar la bienvenida al nuevo día, asomando por la bragueta y llamativamente inútil. Y, cada mañana, me enfrento al mismo dilema: masturbarme o mear. Es el único momento del día que siento que tengo opciones reales.» 

Este libro participa en el Reto Escritores de la A a la Z que organiza el blog Lecturápolis. Con él relleno la letra T.

Título del libro: Ahí os quedáis
Autor: Jonathan Tropper
Nacionalidad: Estados Unidos
Título original: This is where I leave you
Traducción: Omar El Kashef Calabor
Editorial: Debolsillo
Año de publicación: 2014
Año de publicación original: 2009
Nº de páginas: 432

Comentarios

  1. Me o apunto. Tiene una pinta estupenda. Me gustan también las historias familiares. Esta, además, parece divertida. Me ha encantado la reseña.Besos.

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    1. Seguro que te gusta. Su humor es muy irónico e ingenioso y las relaciones familiares muy curiosas e interesantes.
      Un beso.

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  2. ¡Menuda familia! Te iba leyendo y pensando que era una historia muy cinematográfica y resulta que ya tiene película, claro. Estas historias familiares a mí también me gustan mucho así que me la apunto. Estupenda reseña, Rosa.

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    1. Y creo que la película es más famosa que el libro. No está mal, pero el libro tiene una chispa que le falta a la peli y es que el autor escribe de maravilla, como se ve por las citas que pongo.
      Nunca me canso de las historias familiares con sus relaciones de amor/odio. Dan tanto juego y tan interesante...
      Un beso.

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  3. Jaja, que bueno el último párrafo. Me encanta ese toque humorístico-irónico que parece impregnar esta novela, por lo que cuentas. A mi también me atraen los líos familiares, los líos que sacan secretos a la luz, aunque también es verdad que es como muy típico lo de que muere uno de los padres y el resto de la familia sacan sus trapos sucios en el funeral, sobre todo si no se llevan demasiado bien. Pero en este caso es original lo de los días de Shivá.
    El reto, al final consigue que descubras libros interesantes. ¿Cuántos libros querríamos leer, pero que al final, por falta de tiempo o prioridades nunca leemos? Muchos...
    Besos

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    1. Al principio del año, todos los libros se suman al reto. cada uno es una letra a rellenar, pero enseguida empiezan a faltar algunas leras más complicadas y es ahí donde empiezan los descubrimientos como este libro de Jonathan Tropper que tenía tan olvidado.
      Los siete días de Shivá tienen mucha miga porque el padre no era religioso sino más bien ateo y de pronto pide que le guarden la Shivá, pero es que... En fin, hay que leer el libro que guarda más secretos de lo que parece.
      Un beso.

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  4. También iba pensando al leerte, como Marta Navarro, que se podría hacer una película a partir de esta novela, como finalmente informas que se ha hecho. Sí que se ve un tono irónico, incluso sarcástico, en todas las citas que dejas, ya desde la primera. La última, realmente ingeniosa, incluso deja un cierto tono de tristeza y patetismo. El humor, por supuesto, es una medio estupendo para reflejar esas situaciones. Creo que esta Shivá puede dar para mucho.
    Besos

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    1. Me gusta en los libros ese humor despiadado que pone de manifiesto una realidad nada humorística. El humor por el humor no me atrae. Los libros "de humor" me disuaden, pero emplearlo como recurso para mostrar el patetismo de las vidas me parece algo genial y en eso este libro es de lo mejor. Esa cita final me pareció el colmo de la tristeza. Que las únicas opciones reales de alguien sean masturbarse o mear es algo realmente trágico... y que provoca la risa o, cuando menos, la sonrisa.
      Tanto novela como película son muy recomendables.
      Un beso.

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  5. Hola. A mí también me encantan los tejemanejes familiares y este tiene pinta de ser de los gordos. Con el humor no me suelo llevar bien pero parece que este es del que me gusta, inteligente, sarcástico, negro. Qué presión para el pequeño , que te carguen con esa "responsabilidad" de ser la salvación. Tengo que echarle un vistazo a la peli aunque le falte la chispa.
    Besos

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    1. Como le digo a Lorena, me gusta el humor cuando se usa como contraste a situaciones tétricas y complicadas; cuando se emplea, como en este caso, para reírse de uno mismo y de sus desgracias. Los libros clasificados como "de humor" tampoco me gustan nada, pero esta novela no se clasifica en ese grupo, aunque alguien pudiera hacerlo.
      La peli no está mal tampoco. Si no te apetece o no tienes tiempo para el libro, es una buena opción.
      Un beso.

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  6. Hola Rosa, me gustan mucho las historias familiares y esta además parece no sólo estar bien escrita sino con el humor negro negro que a mi me encanta. Y es que la familia hay que tomarla con humor, sino hay momentos en que es difícil sobrellevar la, aunque en esta novela que traes se percibe (al menos así lo he visto yo), un cierto fondo de tristeza. Me la llevo apuntada. Besos.

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    1. Sí, las familias son fuente de amor y alegría, pero también de frustraciones y resentimientos. Hay que tomarlas con humor y dosis no muy altas. Seguro que este libro te gusta.
      Un beso.

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  7. Esta la tengo reseñada, la leí hace algunos años y después vi la película, como tú. Ambas, novela y película, me parecieron muy divertidas, aunque coincido contigo en señalar que la peli tiene un toque más gamberro y superficial, y la novela abarca emociones más profundas y caracteres más entrañables. Me parece una lectura muy entetenida y recomendable, qué ilusión encontrarla por aquí. Besos.

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    1. A pesar de que ambos, libro y película, tienen humor, el libro es más serio y su humor más irónico. La película sí que puede encuadrarse en el género de comedia, cosa que jamás se me ocurriría para la novela., mucho más profunda, como dices, y con mucha más... vida diría yo. En todo caso dos obras muy recomendables.
      Un beso.

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  8. Cuando he empezado a leer tu reseña no recordaba pero según he ido leyendo he recordado que la leí y me gusto, sobre todo ese sentido del humor ironico.
    Es una novela entretenida.
    Buen domingo.
    Un beso.

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    1. Es una novela muy dramática y con situaciones muy duras. En esa tesitura el sentido del humor se agradece porque quita hierro y a la vez, por comparación, las tristezas destacan más.
      La película también te gustará.
      Un beso.

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  9. ¡Hoooola!

    Pues de primeras no me llamaba la atención pero GUAU, he leído los fragmentos que has puesto y son buenísimos, me encanta que el libro tenga tanto humor en una situación así. Desde luego, los diálogos son muy ingeniosos y me he quedado con curiosidad por saber más de esta familia tan peculiar y las dinámicas entre ellos. Vamos que si, que me lo llevo anotadísimo ^^

    ¡muchos besos!

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    1. El mejor humor es el que se emplea para describir situaciones que nada tienen de humorísticas. Y en esta novela se consiguen cotas de ironía y humor muy críticas y hasta crueles. Tiene mucho ingenio y cantidad de ejemplos que se podrían poner y que me he tenido que reprimir para que no hubiera más citas que texto mío.
      Ojalá te guste.
      Un beso.

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  10. Habitualmente la ironía y el sarcasmo son la tapadera de dramas e incomodidades. Los americanos son especialistas en hacer un chiste de una situación complicada. Me recuerda cualquier película de Woody Allen, salvando las distancias claro, pues parece ser que la película se quedó un poco corta, vista el libro.
    Gracias por la reseña. Estupenda. Besos

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    1. La película no está a la altura de las de Woody Allen, desde luego, pero se ve bien, aunque yo recomendaría el libro sobre todo.
      Es una familia que lleva toda su vida escondiendo frustraciones y resentimientos tras la máscara del humor y la desinhibición, esta propiciada por la madre psicóloga. Muy recomendable.
      Un beso.

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  11. Hola Rosa!! No sabía nada de este título, tomo buena nota de tus impresiones lectoras. Mi lista de pendientes no para de crecer, a ver si hago hueco. ¡Estupenda reseña y gracias por tu recomendación! Besos!!

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    1. Esta semana he metido como media docena en mi lista y te aseguro que no leo media docena en una semana ni con la pierna rota y sentenciada al sofá. vamos, que mis deseos lectores no son sostenibles, pero es algo ya asumido. Muchos se quedarán eternamente en esa lista.
      Un beso.

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