Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 16 de febrero de 2019

"Vida después del suicidio" Xavier Alcover

Portada para la reseña en MoonMagazine de David de la Torre.
Llenar páginas en blanco
Solo para no verlo todo negro.
Ese creo que es el objetivo de Vida después del suicidio: sacar con las palabras, negro sobre blanco, todo el dolor acumulado, toda la rabia, toda la incomprensión. Escribir un libro que redima de la culpa y permita sacar de dentro esa bola de angustia que ahoga y paraliza. Verter sobre la página en blanco toda la negrura que ensombrece el alma y aniquila la alegría.

Así empiezo mi reseña en MoonMagazine de "Vida después del suicidio", la novela, pero también compendio de poemas y de recuerdos, de Xavi Alcover.
Se la dedica a su amigo Manolo, amigo de colegio y de instituto y de parque y de correrías que se suicidó en 2012. 
La protagoniza un fantasma, Lucas Campo de Pablo, que se ha tirado al tren y vaga después de muerto por los escenarios de su vida y entre las personas amadas que formaron parte de ella. En sus paseos se debate entre la culpa, el dolor, el arrepentimiento...
La novela no es fácil ni amable, pero tampoco tan dura como podría suponerse. Xavi ha sabido aplicar un punto de vista positivo y hasta la ha dotado de un cierto sentido del humor.
Pero si quieres saber más acerca de lo que trata esta conmovedora novela y de lo que yo he sentido leyéndola, te dejo el enlace en MoonMagazine. 


Título del libro: Vida después del suicidio
Autor: Xavier Alcover
Editorial: Terra Ignota
Año de publicación: 2018
Nº de páginas: 121

30 comentarios:

  1. El tema del suicidio me atrae mucho. No por morbo sino por intentar, mas que comprender, respetar. Incluso siento cierta inclinación por los escritores que se han suicidado.
    Fíjate que mi opinión respecto a los suicidas ha ido con el tiempo un poco en sentido inverso a la tuya. Hace muchos años pensaba que era un acto egoísta, no me cabía en la cabeza cómo podían hacer algo así y no pensar en los que se quedan. Con el tiempo he aprendido a no juzgarlos tan duramente. Es indudable y debe de ser atroz el dolor y el injusto sentimiento de culpa que dejan, pero creo que en ese mundo propio en el que viven tal vez se sienten tan insignificantes que no son conscientes de lo que pueden significar para otras personas. Para mí hay dos tipos de suicidas: aquellos a los que les sucede algo terrible y son incapaces de superarlo; y aquellos otros que viven permanentemente entre dos mundos, el de la vida y la muerte, o tal vez pertenezcan al de la muerte y permanecer en el de la vida para ellos sea una condena.
    Coincido contigo en que no me convence el final que parece tiene este libro. Supongo que el autor lo cerró así porque él mismo necesitaba buscar una justificación. En cualquier caso, parece un libro interesante y muy sentido.
    Besos

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    1. Las opiniones van variando según lo que la vida te va poniendo delante. Ante un hecho que he vivido este verano, he visto tanto sufrimiento en los que quedan, tanto dolor, tanta vida destrozada que aprenderá a vivir con el horror, se acostumbrará a llevar esa losa encima, pero jamás se recuperará, que he pasado a pensar que el suicida debió pensar un poco en los demás, pero como dice Ana más abajo, no se puede culpar a una persona enferma de morir y unos mueren de cáncer y otros de depresión, como fue este caso.
      Lo que desde luego respeto y entiendo es el suicidio de gente que voluntariamente decide que no quiere seguir viviendo porque la vida solo le causa dolor. En estos casos los familiares suelen entenderlo y el dolor es diferente y se mezcla con el alivio por el propio interesado. Un tema complejo de todas formas.
      No sé muy bien a qué te refieres con que coincides conmigo en que no te convence el final. Lo digo porque no tengo nada en contra del final del libro. He releído la reseña y no sé dónde he podido dar a entender eso.
      Un beso.

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    2. Me refería al motivo del suicidio que se revela en el libro. Comentas que te parece un poco novelesco. Claro que ahora que releo tu reseña constato que en ninguna parte pone que eso ocurre al final del libro, así que puede ser que me haya hecho un poco de lío. En todo caso parece que aunque ese detalle no te haya convencido del todo el libro en general sí lo ha hecho. O tal vez eso también te convenció y soy yo que estoy un poquito espesa.
      Besos

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    3. Cuando decía lo de novelesco, no lo decía en sentido negativo. Sólo quería decir que es un motivo bastante literario. Como más cercano a lo que solemos encontrar en la ficción, pero no me ha parecido que le haga perder nada al libro. Al contrario, creo que es un detalle curioso.
      No es cuestión de estar espesa, es que, a veces, tampoco el lenguaje escrito, al carecer de gestos y otras pistas más allá de las palabras, deja las cosas todo lo claras que deberían estar. O que el emisor se expresa mal, en cuyo caso la espesa soy yo.
      Un beso.

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  2. ¿Quién decide morir de cáncer, de un ictus o de cualquier otra enfermedad? De esa enfermedad tan nombrada y poco conocida que es la depresión también se puede morir y a su muerte le hemos puesto un nombre especial: suicidio. Una muerte que, aunque lo parezca, tampoco se elige. ¿Culpamos al que fallece de cáncer? ¿Por qué culpamos al que fallece de depresión? ¿Hay enfermedades de 1ª y de 2ª categoría?
    Saludos.

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    1. Tienes razón Ana. Ese comentario ha sido parcial. Yo creo que hay dos tipos de suicidas y ahí hablaba solo de una o, tal vez, las mezclaba las dos. Están los que ya no le ven sentido a la vida por enfermedad, vejez, soledad o todo ello junto, y deciden voluntariamente terminar con una existencia que solo les causa dolor. A esos es a los que mayoritariamente me refería con ese comentario.
      Luego están los que tienen una enfermedad depresiva. Estos, evidentemente, mueren por la enfermedad que les lleva a ver las cosas de una forma que no se ajusta a la realidad. Por supuesto que no hay enfermedades de primera y segunda categoría, pero si que hay enfermedades ante las que el propio enfermo no responde de la misma manera. Cualquier enfermedad puramente fisiológica es tratada hasta las últimas consecuencias por doloroso que sea el tratamiento; en las enfermedades mentales, muchas veces, los enfermos se niegan a reconocer que la enfermedad existe y no la tratan, y esa falta de tratamiento es lo que les lleva, cuando la enfermedad se agrava, a tomar esas decisiones.
      Es un tema duro, complejo y que da para mucho análisis y pocas certezas.
      Un beso.

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  3. Yo lo viví con un amigo de la pandilla. Un chico muy apuesto, excelente estudiante, de familia con buena posición económica. No en vano su padre era cirujano, dedicado a salvar vidas. Cruel ironía, sí.

    No me asoló un sentimiento de culpa por su acto, sí de abatimiento y estupefacción, a algunas personas parece que se las ve venir. No era su caso.

    El suicidio es un fenómeno cuya complejidad me desborda. Yo no lo planteo en términos de tener derecho o no tener derecho a hacerlo, creo que escapa a esa lógica.

    El suicidio siempre es consecuencia de algo mucho más amplio que el propio suicida. Hay suicidios que llevan implícito el fracaso mismo de la sociedad con esa persona de forma muy evidente, una menor de edad que se suicida por el acoso escolar sufrido, es un ejemplo perfecto.

    Otros suicidios, aunque no exentos de ese componente, me parecen algo así como una selección natural de la especie… El asesino maltratador que mata a su pareja y después se tira al vacío acabando con su existencia, el maltratador suicida (recalco lo de suicida, quienes se van tan campantes merecen otro análisis) es consciente, lo es repito, de ser una maligna influencia para la sociedad, un peligro, y se se quita de en medio evitando soportar la condena social y carcelaria.

    Escribir es una manera de asumirlo cuando te ha tocado de cerca, de tantear esas tinieblas.
    Y que Xavier Alcover lo escriba sin escatimar ciertas dosis de humor es muy legítimo, y seguro que necesario, siempre viene bien para ampliar la perspectiva de algo que vemos tan impenetrable, y el humor llega a muchos sitios recónditos.

    Un tema apasionante y polémico.
    Buen finde, Rosa.

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    1. Da para tanto el tema... Yo creo que en aras de la libertad más completa, siguiendo mi lema de vive (o muere) y deja vivir (o morir), sí que es una cuestión de derecho. ¿Qué derecho más fundamental puede tener el ser humano que el de decidir cuándo terminar con su vida? Así en principio me convence. Luego te topas con un caso cercano y las certezas se te derrumban. Porque es mucho dolor, son muchas vidas destrozadas y maldices el momento en que la idea se le ocurrió a la persona en cuestión. Luego piensas en lo que tenía que estar sufriendo para tomar una decisión así y te embarga el dolor por él y la comprensión, y te debates entre el dolor por los que quedan sufriendo y el dolor por el que se fue de tanto sufrimiento.
      Yo creo que introducir el humor en estos temas demuestra sensibilidad, inteligencia (el humor siempre lo es) y necesidad de romper con la seriedad encorsetada que se impone y es inherente a los propios temas.
      Un beso.

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  4. Buenos días, escribí el libro más por casualidad que por causalidad. Mi amigo llevaria unos meses fallecido. Le escribí un escrito que leí el dia de su funeral a petición expresa de su madre, pero jamás se me pasó por la cabeza la idea de escribir un libro sobre el suicidio. Fue una propuesta del escritor Jordi Matamoros:"te interesa hacer un libro de relatos sobre el suicidio?". "Pues sí". Y enseguida empecé a conectar neuronas hasta en un plano inconsciente. Manolo fue un amigo muy especial. Ya nos juntaron nuestras madres, siendo unos bebés, en el sofá de mi casa. Éramos un par de iguales y, sin embargo, su vida ya quedó marcada por la separación de sus padres, luego por la desaparición de su padre en extrañas circunstancias. Yo fui un sobreprotegido, pero él no. Manolo tenía un humor muy especial. Siempre reía con él, apenas sin esfuerzo. Pero las cosas que le ocurrieron acabaron anulando su instinto de supervivencia. A una desdichada cadena de sucesos (robo de su moto, separación con su novia...) se sumó una enfermedad terrible e incurable. Entonces dijo basta. Y este libro es lo mínimo que siento que puedo hacer por él, pero también por su madre y su hermana, pero también por mi.
    Gracias por vuestros comentarios y os animo a leer el libro. Contiene unas exquisitas ilustraciones de Diana Quintans y es de fácil y rápida lectura. Rosa es testigo. Abrazos!

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    1. Xavi, no sabes cómo te agradezco que te pases por aquí. Primero porque sois pocos los autores que lo hacéis y yo creo que a los lectores del blog y a los que comentan les viene muy bien ver la opinión del autor de primera mano.
      Segundo, por mi enorme fallo al o mencionar las ilustraciones y a su autora. Eso me pasa por no apuntar todo aquello de lo que quiero hablar (sigo siendo un poco desastre). Como en MoonMagazine no pongo imágenes, me olvidé. Ya sabes que se habla de unas cosas en una reseña y se omiten otras para no hacerla interminable. Si hubiera sido la reseña para mi blog, al meter imágenes, siempre pongo alguna del libro si las tiene y al pie pongo al autor.
      La vida a veces golpea sin piedad a ciertas personas y a otras las deja ir viviendo sin aspavientos, cosa que empiezo a creer que es el secreto de la felicidad.
      Lo de la enfermedad incurable da otra dimensión al asunto. No obstante es algo de lo que nadie se recupera totalmente.
      En fin, como verás en los comentarios hay para mucho debate con el tema, pero una cosa es debatir desde fuera, u otra, como en tu caso, cuando ha pillado tan cerca. Entonces al debate y al análisis se suman los sentimientos y muchas cosas se nos derrumban.
      Yo también recomiendo tu libro. Me ha encantado.
      Un beso enorme.

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  5. El suicidio es un campo minado, un tema que duele siempre, una carga pesada que de tanto que se ha arrastrado ya no se sabe si se puede levantar y simplemente se sigue arrastrando. Mi abuela paterna perdió a sus hijos y luego se perdió ella...

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    1. Como le digo a Xavi más arriba, se puede hablar mucho del tema, pero cuando se ha vivido de cerca, me imagino que nada tienen que ver las palabras emitidas desde lejos con ese campo minado del que hablas. Me sigo imaginando (porque creo que mi visión al no ser tan cercana, no es mas que un juego de la imaginación) que, efectivamente, uno arrastra esa losa y la sigue arrastrando permanentemente por no poder levantarla.
      Un beso.

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  6. He conocido dos casos cercanos de suicidio y cuando te roza no puedes opinar de manera objetiva ni solapada. ¿Es de cobardes?¿De desesperados? ¿Enfermedad o locura? Lo que está claro que el que se quita de en medio sus razones tendrá y lo triste, es que a veces esas razones son impuestas por las circunstancias que vienen implícitas en la misma forma de vivir a la que estamos condenados en esta sociedad que ya por si misma está llena de proyectos suicidas. Creo que bastantes angustias soportamos como para animarnos más con este libro. Creo que lo dejaré pasar.
    Un beso

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    1. Yo nunca lo he puesto en términos de cobardía porque pienso que hay que tener valor para quitarse de en medio, pero a veces hay que tener más valor para seguir viviendo. Por lo tanto en ese tema soy poco concreta.
      Lo que sí me parece es que es un tema del que se puede hablar mucho porque cada persona lo ve de diferente manera y los que lo han vivido de cerca, lo ven de distinta manera a como lo vemos los demás. Creo que se puede hablar, analizar, debatir, pero nunca erigirse en jueces de quien lo hace o tan solo lo piensa.
      ya sabes que a mí, me gustan los libros de los que no se sale ileso.
      Un beso.

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    2. No erigirse en jueces.
      Exacto.

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  7. Y bueno, Rosa. Gracias a ti por considerar tan positivamente esta obra. El suicidio supongo que puede ser muchas cosas: acto de cobardía, de valentía, un autoasesinato, una liberación,un derecho... lo que es cierto es que existe, existe y es un problema de salud pública silenciado, invisible. Lo peor de todo es que es un mal que puede afectarnos a todos. Claro que, de algo tendremos que morir. Si, se ve muy diferente cuando te toca de cerca. Pero es quizá una muerte más, muerte por suicidio.

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    1. Gracias a ti por ser capaz de compartir con todos los lectores de tu libro, unos sentimientos y un dolor tan íntimos.
      Es un problema que existe y se va haciendo más frecuente, o tal vez es que se conoce más. Por supuesto que nos puede pasar a todos. El que piense que a él no puede afectarle es como el que piensa que nunca le va a dar un infarto o a padecer un tumor. Nadie está libre.

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  8. Es un libro que puede repeler a priori con solo leer el título. Lo asumo. El suicidio no es un tema de masas, no en vano es tabu, pero quizá sí interese por ejemplo a los amantes de lo sobrenatural.Un saludo.

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    1. Entristecer, resultar duro, pero repeler nunca. Los temas dolorosos son los que más se deben tratar en literatura porque para eso está, para servir de revulsivo y para analizar y diseccionar y tratar (nunca se consigue, pero se va avanzando) de dar soluciones.

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  9. Me parece un libro, una reseña, y una temática no solo interesante, sino necesaria. Si la muerte es un tema de debate del que en general procuramos huir consciente o inconscientemente; el suicidio creo que es un tema tabú incluso para familiares o amigos de la persona que nos dejó. Por eso me parece muy valiente la apuesta de Xavi Alcover. Bajo mi punto de vista no se puede juzgar al suicida en términos de valentía / cobardía, sino como una necesidad del individuo que ve su muerte como la única salida para vencer un dolor del alma insufrible o para acabar con una agonía que le pueda producir una enfermedad incurable.
    Saludos Rosa, y mi admiración para el autor.

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    1. Estoy de acuerdo contigo. El suicida es alguien que sufre mucho. Puede que sus razones, vistas desde fuera, no sean para tanto, pero es que él las ve desde dentro. Cuando la única salida que z¡ves es la muerte, es porque no ves ninguna y te tiras al vacío.
      No seré yo quien se atreva a juzgar ni a los suicidas, ni a sus actos, ni sus motivos. Como dice Xavi, le puede tocar a cualquiera.
      Yo también creo que Xavi ha sido valiente y digno de admiración por romper con tabúes y compartir este libro con nosotros.
      Un beso.

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  10. Gracias por vuestras palabras.

    Bueno abordar un tema así no es agradable. Es duro. Y por definición uno quiere huir
    paradójicamente de lo que sabe que no podrá huir pero que estamos condenados a encontrar.

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  11. Rosa, de veras gracias por la reseña.

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  12. Es preciosa y me hizo llorar.
    Y te aseguro que me cuesta mucho llorar y que lo hago poco, por gracia o por desgracia. Y por ello, gracias

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    1. Gracias a ti, Xavi, por el libro. Me ha hecho pensar mucho porque además me pilló en un momento propicio por desgracia.
      Yo también tengo muy difícil lo de llorar, pero yo sé que es por desgracia, porque llorar descongestiona la pena y el ahogo. Cuando no se llora, parece que se queda todo dentro como una bola que te impide respirar.
      Que mi reseña ta haya emocionado hasta hacerte llorar es más de lo que nunca hubiera podido imaginar. Va a ser cierto que es buena, ja,ja.

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  13. Sí, la reseña es muy buena, no solo está muy bien escrita, es que contiene tu alma entera en cada letra.

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    1. Es que, dadas las circunstancia, la novela me llegó al alma y creo que eso se ha notado y ha hecho que me saliera una reseña muy personal y sentida.

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    2. Te entiendo. Suelo actuar así cuando me toca a mí reseñar libros emotivos.:)

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  14. Creo que escribir sobre el suicidio con credibilidad solo pueden hacerlo quienes, de un modo u otro, han tenido la experiencia cercana. Este autor sin duda puede aportar mucho a un tema tan complejo. A mí, antes de toparme en primera persona con esta realidad tan dura, ya me daba mucho que pensar (causas, estado de ánimo de los suicidas, capacidad de superación de los golpes de la vida, predisposición personal, desencadenantes, etc). Ahora lo veo menos desapasionadamente, es natural, y creo que igual que cada vida, cada muerte es personal e intransferible...

    Me ha encantado la reseña, Rosa, y lamento muchísimo que te hayas cruzado tan de cerca con el tema. También en tus letras, como en las del autor, hay alma :)

    Mil gracias por la recomendación, me la apunto si dudar.

    ¡Un beso grande!

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    1. Aunque puede decirse que lo he vivido un poco tangencialmente, algunas de las personas más próximas a la persona que decidió poner fin a su vida, me son muy cercanas por parentesco y, sobre todo, por amistad (una cosa no quita la otra). Aun así todo, como dices, el asunto ya no se puede juzgar con la frialdad y/o la mirada cartesiana con que se podía hacer antes. La teoría es una cosa y el verse delante de los acontecimientos, el dolor y todo lo que conlleva, hace que surjan matices reñidos con la teoría previa.
      Es muy cierto que más que hablar de suicidio, tal vez habría que hablar de suicidas porque las causas, la predisposición, la forma de enfrentarlo, lo que se deja detrás, es todo tan distinto en cada caso que habría muchas aristas a la hora de hablar del tema.
      Un beso.

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