Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

miércoles, 15 de enero de 2020

"De otro lugar" Óscar Montoya

"En el Levante, el agua del grifo es intragable, no se puede beber. Menos mal que casi nunca bebo agua.Hace un calor insoportable. Me miro al espejo del recibidor. Todo el mundo me dice que me parezco a un policía. Será porque mi padre fue guardia civil dos veces, primero en el bando republicano, luego en el franquista; las dos en Carballiño, provincia de Ourense[...] También dicen que soy igualito al doctor Jiménez del Oso pero en joven". Y sin embargo, a pesar del calor y del agua imbebible, Antonio Tojeira, perteneciente en efecto al Cuerpo Superior de Policía, ha encontrado en Alicante la tranquilidad que buscaba cuando salió huyendo del exceso de animación de Madrid. Además ha conocido a Cruz, con la que mantiene una relación y con la que consulta los movimientos del vaso en una ouija y el destino que le deparan las cartas. Intenta contactar con muertos recientes como Félix Rodríguez de la Fuente o Sartre, aunque lo que de verdad le gustaría es contactar con los ummitas. También ha conocido a Sempere que comparte con él su afición a todo lo esotérico porque lo que de verdad le gustaría a Antonio Tojeira sería participar en el debate entre J. J. Benítez, Rafael Farriols, José Luis Jordán Peña o José Luis Marhuenda acerca de Ummo, el exoplaneta del que se supone que proceden los ummitas. "Siento que estoy en el lugar equivocado. Yo debería estar ahí, con ellos, hablando de lo que me interesa, pensando en lo que me gusta".

Pero la tranquilidad un poco aburrida de que goza Tojeira está a punto de terminar. Desde la Dirección General de Seguridad se ha decidido que cada comisaría aporte uno o dos inspectores al País Vasco. Irían voluntarios en Comisión de Servicios. Lo malo es que no hay voluntarios para acercarse a la carnicería que está teniendo lugar en el Norte y que ya lleva cincuenta asesinatos en lo que va del año 1980, uno cada cincuenta horas. Ante la falta de voluntarios se hará un sorteo. Y como nadie quiere ser señalado por la (mala) fortuna empiezan a presionar a Antonio, por ser el último en llegar, para que se ofrezca a viajar al Norte donde ya murió asesinada una inspectora de la comisaría hace unos meses. Antonio no tiene la menor intención de moverse de Alicante porque aunque piensa que "España no tiene un problema con ETA y los militares, sino con la gestión del agua", de momento prefiere seguir tomando agua embotellada en Alicante antes que enfrentarse al lobo en su propia madriguera.

Tampoco quiere prescindir de las turistas y los gin-tonics y los helados que toma en las terrazas a la orilla del mar. Y, por supuesto, no piensa dejar a Cruz. "La chica me gusta mucho, no lo puedo negar. Es una mezcla de todo. Cruz. Alicante. Los gin-tonics. Cruz. El cielo azul. El agua no (lo único). Cruz. Las copas de helado. Cruz. Cruz". Así es que no. Por nada del mundo se piensa marchar de Alicante y sin embargo... Porque no todo es relax y hedonismo en la vida de Antonio. Tiene una madre y un hermano, amén de algún que otro tío. Con la familia hemos topado. La madre en una residencia en Galicia. El hermano, profesor de instituto allá por La Mancha y casado con una facha, lo que Antonio no ha podido digerir. Recientemente se ha enterado de que su madre le ha prestado dinero al hermano para construir un bungaló sin decirle nada a él. No son celos (aunque puede que sí lo sean), es más bien la sensación de estar de sobra, de que nadie le consulte ni le cuente y eso que su madre ya lo rescató de varios malos rollos cuando le dio por recorrer mundo; "me envió dinero cuando me largué a París a trabajar en el taller de reparación de vehículos que un familiar había montado en el barrio de Saint Denis. Por supuesto no me pasé ni un día por el taller". Ahora la familia está a punto de inmiscuirse en su vida hasta el punto de hacer tambalear todo lo que creía tener demasiado claro.

"De otro lugar" es una especie de parodia de la Transición si es que algo como la Transición admite la parodia. Es una novela en clave cómica acerca de unos tiempos que nada tuvieron de graciosos, pero que solo a través de la ironía se pueden digerir a no ser que se empiecen a corregir los detalles que entonces se dejaron pasar por la gracia del momento y de la necesidad de paz y de correr un tupido velo. Los velos tupidos se corren puntualmente, de manera provisional, pero antes o después hay que apartarlos y empezar a limpiar el polvo, antes o después hay que abrir las heridas y dejar que supuren y cerrarlas, por fin y para siempre, de verdad. Mientras eso no se haga, la ironía y la comicidad nos ayudan a enfrentarnos al momento sin que se nos atragante. Pero que nadie piense que solo hay sonrisas y comicidad en esta novela. Antonio Tojeira (¿por qué será que este nombre se me parece mucho a Antonio Tejero?) es capaz de darnos una visión muy crítica con la sociedad de la época y con el franquismo. "Franco ha hecho un daño terrible en el aspecto lingüístico, ha acomplejado innecesariamente a mucha gente".

En "De otro lugar" vemos policías corruptos en connivencia con grupos de jóvenes de extrema derecha. Hay policías que prefieren abrir la puerta al nuevo país que se vislumbra para no quedarse fuera del reparto de lo que puede venir. Y hay policías que no se sabe si van o vienen (y no, no son gallegos), esperando a ver por dónde se termina decantando la situación. Vemos acercarse el golpe de estado del 23 F. Vemos una sociedad en la que todo está empezando a cambiar a pesar de aquellos que están empeñados en que nada cambie. Y me recuerdo formando parte de aquella sociedad expectante ante lo que se le venía encima sin terminar de saber si sería una involución o un paso hacia adelante. Y voy recordando por qué renunciamos a algunas cosas.

Antonio Tojeira es capaz de analizar la realidad con un ojo certero como un escalpelo y, a la vez, es capaz de estar enamorado de Alien o de pensar que Juan José Benítez "dice sin complejos lo que muchos llevamos años pensando: que Cristo fue uno de ellos, un astronauta llegado de otro planeta, un misionero". Aunque las aficiones ufológicas le sirven a Tojeira no solo para distender la situación sino para usar la ironía más afilada con el país que le ha tocado en suerte. "Felipe González, Santiago Carrillo, los ummitas, todos ellos entraron de incógnito en España por la misma época. ¿No es un signo de que nuestro país goza de una enorme importancia estratégica, no ya en el mundo, sino en el Cosmos?".

Pero a pesar de que parece que Antonio vive en un plano de irrealidad lleno de ummitas, aliens y jesucristos extraterrestres tiene muy clara su visión de la realidad, sabe perfectamente por qué no quiere ir al País Vasco un porqué que trasciende la posibilidad de volver en una caja de pino con una condecoración póstuma. "Sinceramente, no quiero ir a un sitio habitado por gente que desprecia de ese modo la vida, ni tratar con cerebros carcomidos por abstracciones tribales. No hay nada que me aterrorice más que la tribu". No se le escapa lo que significa esa Transición que cuarenta años después nos siguen pretendiendo vender como modélica aunque ya solo esté dispuesto a comprar la idea alguien muy ignorante o muy interesado. "Cuando un bruto de estos apalea a un comunista, lo que está haciendo es confirmarle a la opinión pública de izquierdas que la Transición es el único camino posible [...] si todo fuese como la seda en nuestro país, la gente no entendería la necesidad de un pacto, ni por qué renunciamos a ciertas cosas". Y yo añado que tampoco lo hubiéramos entendido si nos hubieran dicho que cuarenta años después íbamos a seguir renunciando a ciertas cosas y tratando de poner en práctica una Ley de Memoria Histórica a la que no se le hace más que poner palos en las ruedas.

Óscar Montoya
Hace exactamente un mes que terminé de leer la novela (llevo bastante retraso en mis reseñas) y si entonces me pareció buena, ahora creo que no tiene desperdicio. Es de esos libros que ganan en el recuerdo. Conocía al autor de su novela "Últimos días de maternidad" que firmaba como Montoya Jackson. Me sorprendió ya en ella su sentido del humor, lo bien escrita que estaba, su frescura y originalidad tanto en la forma como en el contenido, su capacidad de hacer crítica, y crítica profunda, de la época (2016) en la que estaba escrita sin dejar de provocar la risa e incluso la carcajada. 

Pues bien, en "De otro lugar" el autor vuelve a utilizar la ironía para analizar otra época, la Transición, y lo vuelve a hacer con una novela muy bien escrita, con un personaje que como no sabe nadar ni chapotear prefiere hacerse el muerto para atravesar las aguas procelosas de la España que le ha tocado vivir, un personaje al que la vida traiciona. "Me lavo las manos y meto la coronilla debajo del grifo. Todo son traiciones, pienso una y otra vez. La familia, la policía, Cruz, el sorteo esquivo de la ONCE... Me miro al espejo. Ese tipo gris y acabado tiene toda la pinta de ser yo".

Y termino ya. pero no me puedo resistir a dejar dos citas, como dos joyas pequeñitas y brillantes. Una acerca de la policía y Alien: "Como la Santísima Trinidad, Alien se componía de tres elementos esenciales: el bicho, la heroína y el tripulante que paría al bicho. Pues bien. En la policía me he sentido a menudo como la protagonista de la nave de Nostromo, tratando de huir de un enemigo implacable que aparentemente es externo aunque en realidad surge de dentro, de los miedos interiores de cada uno, de las tripas del tripulante que lo gesta, de mis intestinos. Así, me siento a la vez heroína y el hombre que tiene algo en su interior, en su estómago. Pero para completar esta especie de hipóstasis de la ciencia ficción debo convertirme en Alien, en monstruo despiadado, en criatura que se nutre de nuestros miedos íntimos para salir a la superficie y hacer lo que se espera de ella. Esto no lo he pensado yo solo. O yo sobrio. Me han ayudado el alcohol y el tabaco, y el paso de las horas".

Otra, muy adelantada a su época, sobre los avances de los tiempos y la democracia y la desilusión: "Todo el mundo se congratula de que las mujeres puedan enseñar las tetas, y a mí me parece bien siempre que Suárez, Fraga y Felipe muestren sus respectivos penes en el Interviú. No sé. Todo va tan rápido que es difícil asimilarlo. Lo bueno, que sin duda viene, arrastra lo malo. Lo de siempre. A veces pienso que la democracia es como el anzuelo de un pescador que lleva horas pescando y finalmente se decide a sacarlo del agua. El sabroso y colorido pescado que esperaba se parece demasiado al gusano que le sirvió de cebo".

Una novela para no perderse y una autor al que seguir muy de cerca.

Título del libro: De otro lugar 
Autor: Óscar Montoya 
Nacionalidad: España 
Editorial: AdN (Alianza de Novelas)
Año de publicación: 2019
Año de publicación original: 2019
Nº de páginas: 344

28 comentarios:

  1. ¡Ostrás! me has dejado descolocado con esta reseña, empezando por ese cruce de nombres que transitan por la novela, formando un cóctel de lo más estrambótico… Jiménez del Oso, Sartre, Alien, Félix Rodríguez de La Fuente (me fascina), etc, etc.

    No sé como habrá mezclado Óscar Montoya esta baraja, pero pinta una partida de lo más expectante, o imprevisible.

    Me sonaba de los ummitas, del planeta Ummo y, mira por donde, resulta que fue uno de los casos de ufología más famosos y controvertidos de la historia en España, con escándalo sexual incluido, cuando ocurrió allá por los años 60 en suelo madrileño, con el avistamiento de un supuesto objeto volante no identificado que llegó a tomar tierra en algún lugar, y cuya repercusión traspasó nuestras fronteras, etc. El Caso se hizo eco del suceso, la verdad es que es flipante lo que leo acerca del asunto. La verdad es que una historia así, real como la vida misma deja pequeñas las novelas de Bradbury o Stanislaw Lem, jeje. Si pones ummitas en google y pinchas el primer enlace (uno de elpais.com ), sabrás por qué lo digo.

    Sí además tenemos el marco temporal de la Transición, considero a Montoya un prestidigitador de cartas (argumentos) al nivel de Juan Tamariz; para poner todo eso sobre el tapete. Ambición no le falta al tío, desde luego.

    La ironía y el humor es un recurso literario que requiere mucho talento narrativo, muchos registros, gran originalidad, y el escritor que sale bien parado demuestra tener tablas en el oficio.

    Tú reseña me ha parecido otra perla en sí misma, por la visión que das de la novela, de la época que la ambienta,Transición incluida, y de la huella que todo esto ha dejado en la sociedad, en ti, en nosotros... una huella que aún no se ha borrado y que explica muchas cosas presentes. Excelente trabajo, Rosa, chapeau!
    Beso.

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    1. Leyendo la novela había mirado alguna cosa sobre Ummo y los ummitas, pero no había dado con ese artículo de El País. la verdad es que mientras leo una novela tampoco me gusta informarme demasiado.
      Es alucinante todo lo que cuenta. Sí que me suena algo más lo del caso Edelweis, pero como algo relacionado con sectas y abusos sexuales más que con los ummitas.
      La novela es genial. Lo es el personaje, lo es la época que recrea y cómo lo hace, lo es la crítica que se hace de la Transición y de los tiempos inmediatamente anteriores e incluso de los tiempos de la Guerra. El tono irónico, el talante de Antonio Tojeira, una antihéroe que por momentos se nos convierte en héroe; lo bien escrita que está... En fin, que me ha gustado mucho.
      Un beso.

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  2. Alicante, Tejeira,que si ciertamente se parece a Tejero, la época en la cual transcurre, la ironía, tiene muy buena pinta, la añado a la lista.
    Un beso.

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    1. Pues seguro que te gusta y echas unas risas un tanto amargas ante el recuerdo de aquellos años. Te la recomiendo.
      Un beso.

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  3. Una reseña que contagia pasión, Rosa. Una lectura original y diferente, por lo que dices, mucho más profunda de lo que parece. Me ha encantado como lo cuentas. Me la apunto ;)

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    1. Entre risas, extraterrestres, ironías, etc, hay mucha profundidad en esta novela, como bien dices. Hay una crítica y un análisis acerca de la Transición muy interesantes.
      Un beso.

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  4. Estoy muy de acuerdo con tus impresiones sobre la nueva novela de Óscar Montoya. Es un autor que entra en el mundo literario sin hacer ruido, pero estoy seguro que nos va a dar muchas alegrías, porque tiene buen oficio para ello.
    No es fácil escribir sobre la Transición como lo hace Óscar, pero tiene muy claro cuándo puede usar el humor, la ironía y la retranca en la trama.
    Guardo un grato recuerdo de Últimos días de maternidad, y sobre todo de el Fenómeno. Besos.

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    1. Ja ja. Sí, el Fenómeno es genial. Parece mentira cómo Óscar Montoya (Montoya Jackson en aquella ocasión) se mete en la piel de una mujer y es capaz de juzgar a los hombres desde el punto de vista femenino. Si "Últimos días de maternidad" es muy buena, "De otro lugar" es aún mejor.
      Yo también creo que habrá que seguirlo muy de cerca porque promete y mucho. Sus novelas tienen humor, ternura, mucha crítica u un certero análisis de las épocas que trata y además están muy bien escritas.
      Un beso.

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  5. La ironía, el humor, la comicidad en un contexto básicamente serio o formal me gusta mucho. De ahí que me gusten (aunque sus últimas obras no tanto) las novelas de Eduardo Mendoza. En la que aquí describes, sin embargo, domina la seriedad y la gravedad de unos tiempos bastante convulsos políticamente. Aun así, como dices, no está de más el toque irónico que le da este autor. Me ha gustado el tema y me gusta ese estilo narrativo. ¿Qué más se puede pedir? Solo me queda por saber si finalmente se fue al País Vasco, aunque diría que no, je,je.
    Un beso.

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    1. Tendrás que leer la novela para saber si se fue al País Vasco. Creo que te gustará y que disfrutarás con ella mucho. El humor y la ironía están perfectamente encajados en la seriedad de los temas y ayudan a meterse en la época sin dramas, pero con el recuerdo intacto para los que vivimos aquellos años.
      A mí me gustó mucho Eduardo Mendoza en sus tiempos, pero sus novelas de humor, excepto "Sin noticias de Gurb" que creo que es genial, tampoco son de lo que más me gusta y hace tiempo que le debo varias novelas. Es una de mis asignaturas pendientes.
      Un beso.

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  6. Un desconocido autor para mí, pero que a medida que he ido leyendo tu atractiva reseña, me he ido interesando por conocer su narrativa. Tengo claro que la trama me atrae tanto por el decorado en el que se inspira, es decir, los tiempos de la llamada "transición" política, de lo cual sigo teniendo mis dudas y que lógicamente me tocó vivir precisamente residiendo en Alicante, de donde es el autor.
    Aparte de lo ya mencionado me atrae muchísimo más su forma de narrar la historia con cierto cinismo y ese humor que suaviza los hechos, pero que no pierde la perspectiva la realidad.
    Un beso.

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    1. Pues si viviste esos años en Alicante te sentirás muy en tu salsa leyendo la novela porque allí está nuestro buen Antonio Tojeira cuando vienen a importunarlo y a presionarlo para que se vaya voluntario al Norte.
      Desde luego, Óscar Montoya ve la Transición de la misma forma que la veo yo y que creo que es muy cercana a cómo la ves tú. Pero aquí seguimos cuarenta años después, chupándonos las heridas que siguen supurando y sin cerrar, mientras algunos quieren pasar las páginas de la Historia sin haberlas leído.
      Te recomiendo este libro.
      Un beso.

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  7. Es un enfoque interesante y muy loco. Me gusta, porque a través del humor se puede poner el dedo en la llaga (bastante). De niño leía una revista "Año Cero", donde hablaban de todos esos delirios y yo me lo creía, jaja. Lo que más miedo daba era el tema de las abduciones. También soy un gran fan de Aliena, así que me lo anoto. Otro más.
    Un abrazo.

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    1. Mi padre era un fan de todos esos autores que hablaban de extraterrestres e invasiones y de que las Pirámides y las cabezas de Pascua eran obras de alienígenas. Durante una época me contagió y yo también leía esos libros. No es que nos los creyéramos, pero disfrutábamos leyendo y pensando que tal vez...
      Antonio Tojeira es un personaje curioso porque sí se lo cree. Hasta cree que Jesucristo era un extraterrestre, al igual que lo cree J. J. Benítez del que es un gran seguidor.
      Si la lees, espero que te guste.
      Un beso.

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  8. La parodia y la ironía me parecen dos elementos perfectos para desarrollar casi cualquier temática. Incluso en los ensayos si está bien utilizadas son un gusto para el lector. La portada del libro me ha parecido muy llamativa dentro de su sencillez. Y desde luego darle una vueltecita a la Transición no está mal y más si es en un sentido crítico.
    Me gustó leer esta reseña Rosa.
    Un beso.

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    1. Manejar la ironía y el humor denota además inteligencia. Siempre he pensado que un sentido del humor bien desarrollado es propio de personas inteligentes y mo observación de los alumnos que lo tenían, me lo ha corroborado todas las veces.
      La portada es sencilla, como dices, pero transmite todo lo que quiere. El paseo de Alicante cuyas ondas recuerdo que ya me llamaron la atención cuando conocí la ciudad de niña, y luego el retrato del personaje que es bastante similar al del autor. Sentido del humor hasta para parodiar su propia apariencia física y dársela a Antonio Tojeira.
      Un beso.

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  9. Parece muy interesante esta novela de Oscar Montoya. Me la apunto. Al ver cómo la Transición ha entrado ya definitivamente a formar parte de lo histórico tomo conciencia de los años que han pasado. por eso entiendo que los jóvenes escritores la afronten separándose de ella, con el alejamiento necesario para poder enjuiciar. Y la parodía es un instrumento magnífico para ver con mayor objetividad el fenómeno.
    De todo lo que dices -¡y todo muy bien dicho!- me llama la atención esa frase de Tojeira sobre que Franco hizo un daño grandísimo lingüísticamente y la relación de este daño con el acomplejamiento de mucha gente. Cosas como ésta me incitan a leer al escritor.
    Un beso, amiga

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    1. Pues, amigo Juan Carlos, han pasado cuarenta años y aquí seguimos los de entonces, recordando por qué renunciamos a ciertas cosas como dice Tojeira. Y pensando si mereció la pena visto lo visto.
      Las críticas al régimen franquista, a una gran parte de la policía que pasó por la Transición con el desconcierto de dónde debía situarse para que su estabilidad fuera máxima, a todo lo que supuso la Transición y lo que estaba pasando para desestabilizarla por una parte y para afianzarla por otra, todo ello hace que leer esta novela sea una experiencia que por nada habría querido perderme. Te la recomiendo.
      Un beso.

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  10. Pues me la apunto, ese tono irónico me atrae mucho. Yo creo que se puede ironizar con casi todo, y la transición no es precisamente un tema imposible. Además, la ironía, a pesar de lo que dicen de ella algunos sesudos (y, para mí, aburridos) escritores, es un arma muy buena para la denuncia y para resaltar más las injusticias o aquello que no funciona como debiera.
    Un besote.

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    1. Como escritora tendente al humor y a la ironía que tú eres este libro seguro que te gusta.
      Yo creo que la gente que no aprecia la ironía es porque no tiene cabeza suficiente para entenderla. Y sí, es el medio ideal para hacer crítica de manera profunda y divertida.
      Un beso.

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  11. Desde luego que ese personaje ha conseguido abducirme como cualquier platillo de Ummo. El humor nunca es algo que sobre en Narrativa, y siempre es un valor añadido a cualquier historia, es desengrasante y atrapante, dándole a cualquier trama un aroma a ficción que siempre se agradace. En cuanto al contexto histórico, todas las referencias me han llevado totalmente a mi infancia y preadolescencia, donde, por cierto, solía seguir esos programas como Más Allá o al propio JJ Benítez, cuyo Caballo de Troya en sus distintas secuelas creo que es el libro más vendido en España, por cierto.
    Una lectura policíaca, con referencias a una etapa que viví, con un personaje raruno... ¡qué más se puede pedir! Un fuerte abrazo, Rosa!!

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    1. No soy mucho de novela cómica, pero creo que la ironía y el humor son algo distinto y que, como dices, añaden valor a cualquier historia.
      A mí el contexto histórico me lleva a mis veinte años o sea que te llevo varios lustros.
      Mi padre si leía a J. J. Benítez y lo disfrutaba mucho. Yo nunca lo leí. Si leí a otros que me prestó él, pero lo de un Jesucristo extraterrestre era mucho para mí.
      La verdad es que la novela de Oscar es de las que abduce. A mí, totalmente.

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  12. Hola Rosa, había leído varias reseñas de esta novela y me había llamado mucho la atención y ahora con tu reseña tengo claro que voy a leerla, me parece interesante el contexto histórico el tono de la narración y el protagonista. Besinos

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    1. Pues me alegro mucho de que sea mi reseña la que te anima a leer la novela. Seguro que te gusta porque es divertida a la vez que profunda y muy crítica.
      Un beso.

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  13. Mi interés respecto a esta novela ha ido in crescendo según te iba leyendo. Al principio me parecía simplemente una historia curiosa. Me gustó el saber que en realidad era una parodia pues creo que el humor es una magnífica arma crítica a pesar de que no siempre consigo conectar con la literatura humorística. También tengo la sensación de que esta novela es de esas que te deja la sonrisa congelada en mueca, vamos, una sensación agridulce. Suma mucho el hecho de que una vez reposada valores aún más esta lectura y la última cita que nos dejas me ha parecido sencillamente soberbia.
    No conocía autor ni título, así que gracias por la información.
    Besos

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    1. Las dos últimas citos que pongo no están muy encajadas en el texto como me suele gustar, pero me parecieron muy buenas y quería dejar testimonio de cómo escribe el autor.
      Es real eso de que la sonrisa se te congela en mueca, sobre todo a los que vivimos aquellos años con la edad suficiente como para recordar más de lo que nos gustaría en muchos casos. Me ha resultado una novela sorprendente por la profundidad con la que se acometen algunos temas a la vez que con humor e ironía.
      Me encantaría que la leyeras y saber tu opinión como perteneciente a una generación posterior que sabe de los hechos por lo que le han contado o por lo que ha leído.
      Un beso.

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  14. Vaya personaje tan peculiar este Antonio, me llama mucho la atención y que decir de la ambientación, esa época turbulenta en nuestra historia. Siempre está bien leer sobre estos años desde diferentes puntos de vista, y por lo que dices en tu reseña, además con un trasfondo humorístico. Convencida quedo pues para leerla.
    Abrazos Rosa.

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    1. Una novela genial, muy bien escrita, con la que sonríes, recuerdas, te indignas y, siempre, siempre, te enterneces con Antonio Tojeira.
      Una época muy interesante a la que siempre gusta, aunque duela, volver.
      Un beso.

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