"Madres e hijos" Theodor Kallifatides

Madres e hijos o padres e hijos, o padres y madres. Es esta la historia de Theodor Kallifatides, la historia de su familia más bien. No sé si habrá algo de ficticio en esta novela o todo será real y la única ficción se deba a la traición del recuerdo. No lo sé y tampoco me importa más allá de por esa curiosidad cotilla que todos llevamos dentro. Pero ni la mayor o menor realidad ni la mayor o menor ficción le restan un ápice a la belleza y el interés de este libro. 

«Este año cumplí los sesenta y ocho, y mi madre los noventa y dos.
"No fui la causa principal de la Primera Guerra Mundial, pero nací el año en que comenzó", dice alguna vez con la distancia irónica que impide que sus sentimientos se apoderen de ella.
Los dos hemos envejecido y ha llegado el momento de hacer lo que siempre quise: escribir sobre ella.
No quería hacerlo mientras ella viviera. Pero ahora, creo, no tengo otra opción. La muerte se nos está acercando a ambos. La muerte de quién da los pasos más largos es algo que no puedo saber.» Estamos pues en 2006 y Theodor Kallifatides se dispone a escribir la historia de su familia. No solo de su madre a la que visita en Atenas para beber de sus recuerdos de anciana, sino también la de su padre, aunque esta historia la cuenta más bien el propio padre, muerto ya hace muchos años, quien a los ochenta y dos años escribió la historia de su propia familia «no para ser publicado, sino para mí. La primera frase lo dice claramente: "Mi adorado Thodorís quiere que escriba sobre el origen de nuestra familia, es decir, de la familia Kallifatides" [...] Gracias a ese texto sé lo que sé de él y de su encuentro con mi madre.» 

Encuentro este de los padres del autor curioso cuando menos porque «¿Cuántas posibilidades tenía un muchacho nacido en 1890 en Trebisonda, a orillas del Mar Negro, en un barrio pobre situado afuera de la muralla, de casarse con una muchacha nacida en 1914, veinticuatro años después, en un poblado insignificante al sur del Peloponeso? Basta ver el mapa para entender de qué estoy hablando. Y, sin embargo, se casaron y vivieron juntos casi cincuenta y cinco años.»

Pero se conocieron y se casaron. Un hombre nacido en una comunidad griega del Ponto, a orillas del Mar Negro, y una mujer veinticuatro años más joven del Peloponeso. Todo ello después de que el padre saliera de Trebisonda y se instalara en Constantinopla en 1914; después de que tuviera que refugiarse en Grecia en 1924 por obra del Tratado de Lausana  que establecía que todos los griegos de Turquía y todos los turcos de Grecia deberían volver a sus respectivos lugares de origen aunque jamás hubieran estado en ellos. «... para los griegos que habían nacido en Constantinopla, esta ley no era válida. Pero como yo nací en el Pontos, no tenía el derecho de quedarme en Constantinopla.» Después, también, de que el padre enviudara con un niño pequeño y no le quedara más remedio que buscar otra esposa para poder seguir con el niño y su profesión de maestro.

Y así fue como Dimitrios Kallifatides, de cuarenta y siete años, viudo y con un hijo, se casó con Antonía Kyriazakos, de tan solo catorce. Y vivieron juntos más de medio siglo, tuvieron dos hijos que se sumaron al que aportaba el viudo al matrimonio. Y los tres se criaron como hermanos y fueron queridos por igual por sus padres. 

Si la historia del padre nos viene de la mano del cuaderno que escribió a petición de Theodor, la de la madre nos la cuenta ella misma; se la cuenta a Theodor cuando este la visita en Atenas. Porque la novela consta del relato de los siete días que dura ese viaje de 2006 en el que el autor se traslada desde Estocolmo, donde vive hace más de cuarenta años, hasta su Grecia natal con la intención de arrancarle a su madre los recuerdos que, junto al cuaderno de su padre, le permitan reconstruir la historia de su familia. Recuerdos muy distintos porque el padre y la madre eran muy distintos. Distintos en edad, procedencia geográfica, clase social, sentimientos... «Mi padre hizo de mí un ser humano, y mi madre, un escritor. En el mundo de mi padre existía el trabajo, el deber, la perseverancia, el contener las lágrimas hasta que se hubieran terminado todas las sonrisas.
El mundo de mi madre era distinto. En él existían los lazos sentimentales y la preocupación, que es la consecuencia de estos. Existía lo inesperado, la vulnerabilidad y la necesidad de que finalmente todo fuera bien. Las lágrimas no eran lo contrario de las sonrisas, las unas presuponían las otras.»

Theodor Kallifatides, confiesa haber sido educado en el amor a Grecia y a sus dos instituciones más representativas: el rey y la Iglesia, pero también confiesa haberse rebelado contra ambas. Esa fue la causa por la que tuvo que exiliarse con poco más de veinte años. Si el padre se exilió huyendo del alistamiento primero y de las matanzas después, el hijo lo hizo por razones políticas. Si el padre volvió a Grecia, el lugar de sus remotos antepasados como griego del Ponto, el hijo abandona esa patria para terminar en un país extranjero y frío, pero en el que después de tantos años ya ha hecho su vida, sus apegos, sus amores y sus costumbres. «También Estocolmo era mi casa, aun cuando la vida cotidiana no tenía la ligereza casi onírica de Atenas. La verdad era que ya extrañaba yo a mi familia, a mis contados amigos, la Plaza Popular a las ocho de la mañana, cuando el florista kurdo pone en su puesto los claveles baratos de Polonia. Extrañaba yo mi escritorio y mi trabajo, aquellas horas apacibles frente a una página en blanco»

Theodor Kallifatides

Madres e hijos, es una novela que atrapa desde el principio. La comunidad griega establecida en el Mar Negro y sus peripecias a lo largo de los primeros años del siglo XX pertenecen a un periodo y una ubicación que me resultan muy atractivos y que me han recordado un libro leído no hace mucho, Loxandra, de María Iordanidu. Pero no solo la historia del padre me trae a la cabeza el entrañable personaje de Loxandra. También la madre, aunque nada tenga que ver con Turquía, me la recuerda. Siempre positiva, siempre con la sonrisa presta, preocupada de su familia y de alimentarles el espíritu, a la vez que el cuerpo, con los mejores manjares salidos de sus manos. 

Y también nos cuenta el autor sus propias andanzas por Atenas en los siete días de este viaje: las visitas de su hermano con su familia, sus paseos por los barrios que le vieron crecer, sus reflexiones acerca de su exilio y lo que este ha podido influir en su vida. «Me preguntaba cómo habría sido mi vida si no me hubiera ido de Grecia. Si me hubiera quedado en esa plaza y hubiera envejecido junto con ella. Pero entonces no habría tenido la vida que he tenido. De pronto, haberlo pensado me pareció ingrato y deshonesto por mi parte hacia todas aquellas personas con las que me había topado en la vida y, sobre todo, con mi esposa y mis hijos.
Me di cuenta de que había perdido incluso el derecho a preguntarme cómo habría sido otra vida.
Estaba, por fin, libre del mayor miedo del emigrante. Haber perdido su vida.
Mamá tenía razón. No hay que pensar en las espinas, sino en las rosas.»

Theodor Kallifatides, a quien conocía de nombre aunque no sé muy bien de qué o por qué, tiene más libros autobiográficos. Tengo apuntados otros dos que espero leer sin demasiada demora. Lo pasado no es un sueño, de 2010, y Otra vida por vivir, de 2017. Se ve que los recuerdos son importantes para el autor, no solo los suyos personales sino los recuerdos familiares, los de sus antepasados, esos recuerdos que, desde el pasado, se van conjurando para terminar por formar las personas en las que nos convertimos. Hay que tener recuerdos concretos y lo más fiables que se pueda porque «Cuando lo concreto se pierde, es reemplazado por los clichés. Por eso debemos dar nuestros testimonios. Por cada recuerdo que se pierde llega un tópico en su lugar. El mundo del cliché es un mundo con amnesia.»

Título del libro: Madres e hijos
Autor: Theodor Kallifatides
Nacionalidad: Grecia
Título original: Μητέρες και γιοι
Traducción: Selma Ancira Berny
Editorial: Galaxia Gutenberg
Año de publicación: 2020
Año de publicación original: 2007
Nº de páginas: 176

Comentarios

  1. Pues creo que podría disfrutar con esta lectura así que tomo buena nota.
    Besotes!!!

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    1. Seguro que te gusta. Es una historia muy interesante con una crítica más interesante aún.
      Un beso.

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  2. Es maravilloso. Yo lo leí el año pasado, Otra vida por vivir y me conmovió muchísimo su manera de contar sus vivencias. En este caso es un libro crepuscular, echa la vista atrás a su vida en Suecia al tiempo que narra un viaje también a Grecia. He visto algún punto en común en ese sentido con este libro. Hasta ahora no me animaba con él porque me daba la sensación de que iba a ser un relato duro, por el tema del exilio y eso. Pero me parece que a pesar de las adversidades volvería a disfrutar de este autor. Me apunto.
    Besos

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    1. Pues ahora que me lo recomiendas, más ganas me quedan de leer Otra vida por vivir. Por lo que cuentas, sí que va en la línea de Madres e hijos. Se ve que tiene el corazón partido entre la Suecia en la que ha estado casi toda su vida y formado una familia y la Grecia en la que nació y de la que procede. A pesar del exilio y de las penalidades que cuenta, siempre lo hace con un tomo positivo y sin ningún regodeo en la adversidad. Me ha gustado mucho.
      Un beso.

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  3. Fantástica recomendación, Rosa. Los libros de memorias a mí me gustan mucho y este tiene una pinta estupenda. Tu reseña deja con ganas de más. El momento histórico y esa historia familiar son muy interesantes así que tomo nota. Un beso y gracias por el descubrimiento.

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    1. La época y el lugar en que se desarrolla la vida de la familia paterna del autor son de lo más interesante. La historia de la familia materna lo es por otras cuestiones. Y creo que al final, lo mejor es la forma de contar del autor que atrae y hace que sea difícil soltar el libro. Muy recomendable.
      Un beso.

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  4. ¡Hola Rosa!
    sé que es un libro interesante y si no lo he leído hasta ahora es únicamente por cuestiones de preferencias y tiempo, ya sabes, pero también sé que acabará cayendo, no sé cuando, pero caerá. Además recuerdo haber leído la reseña de otro libro del autor en el blog de Norah y que me llamo la atención por lo que decía
    Es una novela de la que todo el mundo habla bien en la biblio y si encima a ti te ha gustado tanto..., pues sobreanotado me lo llevo (por cierto, yo también tengo ese lado cotilla del que hablas, de saber cuando leo una novela cuanto puede haber de autobiográfico del autor que lo escribe, son detalles que aportan valor a la lectura, aunque en algunos casos da igual si lo es o no lo es)
    Un beso

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    1. En cuanto termine de contestar a los comentarios voy a leer la reseña de Norah porque es uno de los libros que tengo en mente leer en breve.
      Puede que el saber que los hechos han sido ciertos añada algo al valor de lo que se cuenta, pero a veces pienso que tendría aún más valor si fuera inventado. Sería una habilidad del autor crear una historia tan adictiva. No sé. me sigo debatiendo entre una y otra cosa. La curiosidad hace que queramos saber qué es cierto y qué, inventado, pero sea como sea, la obra es magnífica y lo que se disfruta leyéndola, más aún.
      Un beso.

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  5. Todavía no he leído nada de este autor y eso que lo tengo apuntadísimo. A ver si lo remedio pronto. Un abrazo

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    1. Pues no lo dejes pasar porque es de los que atrapan sin remedio. Entretiene y enseña cosas muy interesantes.
      Un beso.

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  6. Hola Rosa.
    Me acabas de crear otra necesidad. Tengo muchos pendientes, pero en cuanto empecé a leer tu reseña me ha apetecido ponerme con esta obra.
    Muchas gracias y muy feliz miércoles.

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    1. Estoy segura de que la disfrutarás. es un libro de memorias, pero también es una novela apasionante sobre unos tiempos convulsos en zonas muy calientes del planeta. Y en esas circunstancias la gente vivía y amaba y tenía hijos y creaba familias. La vida en una palabra.
      Un beso.

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  7. Me fijé ya en él cuando lo reseñó Juan Carlos. Esa mezcla de historia familiar, de recuerdos, de exilio y de contexto histórico es irresistible. Qué maravilla también eso del padre escribiendo su historia para su hijo. Veo además que el autor sabe condensar mucho en muy pocas páginas. Lo re-apunto, como no.
    Besos

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    1. A Juan Carlos se lo "copié" yo para leerlo. Me dio muy buena impresión todo lo que contaba h he de decir que el libro ha estado incluso por encima de lo que me esperaba.
      No lo dejes pasar. Ha sido todo un hallazgo y toda una experiencia.
      Un beso.

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  8. Hola, Rosa. Me has tentado con tu reseña y buscaré este libro pronto. Mil gracias.

    Besos y felices lecturas.

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    1. Es un libro que te gustará porque está escrito con sencillez, pero cuenta cosas interesantes de una zona y una época de lo más atractivas.
      Un beso.

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  9. Yo he leído 'Otra vida por vivir', del mismo autor, y me ha gustado mucho. El que lo vincules a 'Loxandra', de Iordanidu, no es menor: ambos tienen algo en común.
    Mi única reticencia es que temo que el autor se repita en tópicos ya desarrollados. No obstante lo tengo a mano por si me decido nuevamente a incursionar en sus letras.
    Un beso.

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    1. No he leído nada más del autor, pero lo que cuenta me ha parecido tan interesante que saber qué fue de su vida después de lo narrado en Madres e hijos, que creo que es lo que se cuenta en Lo pasado no es un sueño, me apetece mucho. Es decir, un libro más centrado en su propia vida y los motivos para exiliarse. Otra vida por vivir, me atrae mucho también. Si Lo pasado no es un sueño me gusta lo suficiente, la compraré también.
      Madres e hijos es sobre todo la vida del pasado, la de su padre y su madre y sus familias y lugares de procedencia, cosas que resultan muy interesantes. Creo que estas otras dos novelas se basan más en su propia vida.

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