"El paseo de los canadienses" Amelia Noguera



«Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a cerca de doscientos kilómetros. […] Lo que quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la más terrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos.» (sacado de las memorias de Norman Bethune y citado en la novela, presuntamente, por Hazen Seize).

En febrero de 1937 la carretera hacia Almería estaba llena de personas procedentes de Málaga. Mujeres y niños huían ante la más que segura entrada en la ciudad de las tropas golpistas para refugiarse en Almería. Era población desarmada, asustada, temiendo las represalias que habían tenido lugar en otras poblaciones tomadas por los rebeldes. Era población civil, madres, hermanas, esposas de milicianos fieles a la República, militantes ellas mismas, en ocasiones, de partidos de izquierdas. Socialistas, anarquistas, comunistas o simples republicanas, ciudadanas leales al gobierno democrático salido de unas elecciones democráticas. El 7 de febrero comenzó un ataque sin precedentes, que se repitió durante los días siguientes, contra esa gente que se vio sometida a sucesivos bombardeos y ametrallamientos desde el aire y desde el mar. Se calcula que pudieron morir entre 3000 y 15000 personas, dependiendo de las estimaciones. Tampoco estas se ponen de acuerdo en la cantidad de personas que recorrieron esos días la carretera, quedando entre 150000 y 300000.

Hasta aquí los hechos históricos, porque hay novelas que requieren ser puestas en contexto antes de hablar de ellas. No eran unos hechos desconocidos para mí. Me topé con ellos por primera vez en La madre de Frankenstein de Almudena Grandes. Puede que ya los hubiera encontrado antes en algún otro libro pero de ser así no reparé en ellos hasta esa novela. A Norman Bethune también lo conocía de otro libro de Almudena Grandes, Los pacientes del doctor García

«Mi madre mató a Jacinto una mañana clara. Era febrero. Hace mucho tiempo que todos los años, a esa misma hora y esté donde esté, veo sus ojos. Es mi memoria, no quiere olvidar; aunque lo contrario del olvido no es el recuerdo, sino la verdad, decía Gelman, el poeta del dolor, y puede que también Aristóteles, el filósofo de la vida.» Así empieza El paseo de los canadienses, cuando Azucena nos cuenta el hecho que las obligó a ella y a su madre a abandonar Málaga y ponerse en camino en aquella carretera que sería llamada de la muerte. No 
tenían necesidad de huir ni miedo a la entrada de las tropas franquistas. Más bien deseaban esa entrada que pondría fin al poder republicano en la ciudad desde el 18 de julio de 1936. Isabel se resistía a ponerse en camino embarazada de casi ocho meses y con una niña de corta edad. Ellas no hubieran tenido necesidad de salir huyendo de no haber sido por aquel crimen que la abuela se encargó de ocultar. 

En la carretera Isabel se encontró con su pasado y dejó predestinado su futuro para bien y para mal. Y su pasado era Fernanda. Y Fernanda llevaba de la mano a su hija, Martina y las cuatro quedarían unidas por mucho tiempo. Pero no inmediatamente. Ante los ataques inesperados por mar y aire, las cuatro mujeres se vieron separadas, reencontradas dos a dos, heridas y, finalmente, lograron juntarse definitivamente en Almería. 

Miles de hombres mujeres y niños habían sido aniquilados en el primer ataque a población civil que se recuerda. «Algo así jamás había sucedido antes, aunque por desgracia no fue más que la primera vez que ocurriría. Los alemanes y los italianos se entrenaron bien a gusto en la guerra de los españoles en los modos y maneras de matar a seres humanos indefensos». «[...] aunque durante muchas décadas se ha creído que la de Guernica fue la primera masacre de miles de civiles a manos de un ejército en Europa, no fue así. Picasso podría haber hecho tristemente famosa a su propia tierra. Hasta eso nos robó la Historia.» Nuestras cuatro protagonistas se salvaron, aunque aquello marcó sus vidas para siempre.

Fernanda y Martina pertenecen al pueblo. Los padres de Fernanda trabajaban para los padres de Isabel cuando ambas eran niñas y amigas. La amistad duró hasta que la vida puso a cada una en su sitio. Isabel y Azucena son ricas. La abuela paterna, la abuela Ángela, es propietaria de casas y negocios. «[...] además del palacete donde vivíamos en el Pasaje de Chinitas, era suya la panadería, la carbonería de la calle Corralero junto al Corralón de las Dos Puertas; una pequeña yeguada; algún olivar y muchas hectáreas de naranjos; y el par de villas arrendadas en la zona residencial del Limonar más el cortijo de La Esperanza.» No cabe duda de que Isabel y Fernanda no pertenecen al mismo bando. Mateo, el marido de Isabel, lucha con los rebeldes. El marido de Fernanda es un miliciano que está luchando por la República. En el bando en el que todos coinciden es en el de la ética, el honor y la sensatez. Todos son conscientes de las barbaridades que cometen unos y otros. Aunque unas fueran menos disculpables que otras. 

Ángela y su hijo fueron testigos de los crímenes llevados acabo por los que llamaban rojos en los meses en que Málaga quedó del lado de la República y ellos eran los amos. No molestaron a Ángela a la que quien más quién menos tenía algo que agradecer. Y así la novela está llena de gente buena en ambos bandos, de gente mala en todas partes y de gente que hizo cosas que la horrorizaron mientras las hacía.  «Yo los vi morir. Los veíamos, claro que los veíamos; y eso era lo peor, que volábamos tan bajo que sabíamos bien lo que estábamos haciendo. Si alguien jura que no se distinguía a los niños corriendo como conejos, el cabrón miente.» 

Amelia Noguera

La novela narra más de lo que en Andalucía se ha llamado La desbandá, esa huida con final terrible para muchos. Narra la vuelta a Málaga de algunos personajes, su devenir durante el resto de la guerra y durante la posguerra, aquella paz que en palabras que un personaje de Las bicicletas son para el verano, no era la paz sino la Victoria. Y está narrada por Azucena, ya anciana, que se lo cuenta a una supuesta y anónima escritora a la que se hace referencia en muchos sitios de la novela y por muchos personajes. Y es que el grueso de la historia, lo que es contado por Azucena, se mezcla con testimonios de personajes reales y de ficción. 

Los de ficción, con todo tipo de idelogía, nos dejan sus ideas y pensamientos que bien pueden reflejar los de la autora: un miliciano republicano, un piloto italiano, un falangista de un buque de guerra, un jornalero, un militar republicano, una presa en una cárcel de mujeres. Todos ellos le van contando a la escritora sus impresiones, miedos, dudas, arrepentimientos... «ojalá nos hubieran juzgado de verdad. [...] En un juicio justo, con abogados, jurado y leyes; ellos no eran culpables de nuestro miedo. Nadie nos juzgó y al final nos sentenciaron a todos para siempre. Así que ya no podemos denunciar que muchos miles de los nuestros terminaron en las cunetas, que España es el país del mundo que más muertos tiene sin enterrar y sin identificar, [...] En la vida he oído criticar que los aliados mataran a muchos nazis en la Segunda Guerra Mundial. Nunca. Pero los rojos sí, oiga usted, cada vez que alguien habla de un muerto rojo, salen los asesinados por los rojos. Y sus muertos debían de pesar una tonelada cada uno, porque, valer, valen mil veces más que los de los nuestros… fíjese, señorita. Fíjese. ¡Coño!, ¿a cuántos de nosotros no nos pegaron un tiro contra un paredón?»

Pero también hay testimonios de personajes reales, tomados de los libros que escribieron o de lo que otros escribieron sobre ellos. Se supone que la escritora los entrevistó hace ya muchos años. Arthur Koestler, Hazen Seize, Tomasa Cuevas, Edward NortonTodos ellos hablan con la escritora (no con la autora, muchos murieron antes de que ella naciera, sino con la escritora, ese personaje que está recopilando los hechos para escribir su libro). Y lo que estos personajes cuentan se ha sacado de los libros que escribieron y que figuran en la bibliografía.

De Norman Bethune le habla a la escritora Hazel Seize o Sise, un arquitecto canadiense que tomó buena nota fotográfica de aquellos terribles sucesos. «Por supuesto que recuerdo al doctor Norman Bethune. Era un gran hombre, de los mejores que he conocido. Antes de venir a España como médico voluntario al frente republicano, ya era un cirujano de gran reputación, jefe de servicio de un hospital en Montreal. Se enteró de las penurias de los españoles en su guerra y, sin pensarlo dos veces, se plantó en España para ayudar. Antes de la carretera de la muerte, estuvo en las Brigadas Internacionales organizando la ayuda médica que enviaron los canadienses. Era una persona increíble, no paró hasta que consiguió poner en marcha la primera unidad móvil de transfusiones de sangre. Eso fue en Madrid.» 

Una novela notable que he leído con sumo interés y que me ha llevado a indagar más en unos hechos que conocía por encima y que tienen mucha más miga de la que parece pues si los golpistas bombardearon y ametrallaron a la población civil, el gobierno legítimo desde Madrid dejó Málaga abandonada a su suerte. «El ABC de Madrid, orgullo de los republicanos (luego los otros se apropiaron del nombre, que se les da muy bien eso), no se atrevió a publicar que fueron los de nuestro propio Gobierno los que no enviaron refuerzos a tiempo [...] Y dejaron vendida Málaga por intentar salvar Madrid y porque los anarquistas andaluces les dimos igual.». Culpables ambos bandos, nadie se interesó en sacar este episodio del trastero de la Historia y ahí durmió entre el polvo del olvido hasta que en el año 2004 una exposición, La huella solidaria, compuesta por, entre otras cosas, fotografías de Hazel Seize y testimonios de Norman Bethune, lo puso en circulación en los caminos de la memoria. 

Tan solo una cosa me ha sobrado en la historia. Algún detalle un tanto folletinesco que se da entre los personajes de ficción, cuyas vivencias, por otra parte no dejan de ser totalmente creíbles. En todo caso, me haya gustado más o menos el recurso, no le resta nada de interés a mi visión general de la novela que recomiendo sin dudar.

Dejo a continuación cuatro fotos de las que Hazel Seize sacó en aquella carretera en febrero de 1937. Todas ellas aparecieron en El Español digital el 7 de febrero de 2017, con motivo del 80 aniversario de los hechos.





Esta novela la he leído como recomendación de Laki del blog Libros que hay que leer. Dicha recomendación me llegó a través de el Reto Serendipia Recomienda 2021. Esta es la primera novela que leo de las tres que supone el reto. Si queréis saber cuáles son las otras dos que he elegido podéis verlo en esta entrada de mi blog.

Título del libro: El paseo de los canadienses
Autora: Amelia Noguera
Nacionalidad: España
Editorial: Almuzara
Año de publicación: 2019
Año de publicación original: 2019
Nº de páginas: 384

Comentarios

  1. Hola.
    Pues a pesar deese detalle folletinesco tiene muy buena pinta y apetece. Me gusta mucho como nos has puesto en contexto, ahí yame has atrapado.
    Muchas gracias por la reseña y muy feliz jueves.

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    1. Es que el contexto es muy interesante y desconocido. Todo el mundo ha oído hablar del bombardeo de Guernica, pero nadie del de la carretera entre Málaga y Almería, que fue anterior y supuso la primera masacre de civiles consciente de la historia.
      Seguro que te gusta y lo del folletín es algo puramente personal.
      Un beso.

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  2. Opino lo mismo que Marigem. Es una lástima lo de los detalles folletinescos porque el resto de cosas que nos has contado suenan todas muy bien. Suenan también muy bien las citas que has intercalado de la novela; me gustan tanto en fondo como en forma. Me atrae mucho la figura de la escritora, creo que es un elemento que puede enriquecer mucho la historia. Y por supuesto me gustaría conocer más sobre los hechos históricos que se relatan en esta novela. Vamos, que me la apunto. Espero que no se me pierda en mi infinita lista de pendientes.
    Besos

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    1. Ya digo que conocía los hechos de la novela de Almudena Grandes y muy por encima. Tras leer esta novela, he indagado un poco más en internet y en algún documental y la verdad es que es terrorífico. La novela está muy bien y las citas muestran que la autora escribe de maravilla. Respecto al detalle folletinesco, hubiera preferido no encontrarlo, pero eso es algo tan personal que no me atrevo a ponerlo en valor.
      Ojalá te animes y pueda saber tu opinión.
      Un beso.

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  3. Interesanrw novela, Rosa. A propósito, me has recordado que yo tofdavía no he iniciado el Reto Serendipioa recomienda. A ver si me pongo porque si no luego me pilla el toro como tantas otras veces.
    Parece curioso el experimento mezclar documentaación real integrada en la narración a través del personaje "escritora" junto a la propia ficción. Ya esto me llama y me incita a leerla. No sé si lo haré, pero sí que me la apunto.
    Un beso, Rosa

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    1. Hace un par de años, empecé yo el reto de Serendipia a mediados de noviembre. O sea que no te preocupes. Da tiempo.
      Los supuestos comentarios de personas reales, sacados de sus libros, ponen en contexto la historia ficticia. Es una novela muy interesante y me ha servido para conocer a la autora. Leeré más cosas de ella.
      Te la recomiendo.
      Un beso.

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  4. Parece una novela muy muy interesante, pero no ya por la novela en sí, que también, si no por un hecho que desconocía por completo, y como no ,hay que conocer, y auqnue tenga algo de ficción o de folletín merece la pena, de modo que tomo nota, que ahora ya puedo leer, aunque tengo tanto pendiente.
    Un beso.

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    1. Son unos hechos terribles y poco conocidos que la autora ha sabido poner en ficción muy bien. Lo que comento del folletín es un detalle que, para mí puede sobrar, pero reconozco que eso es una cosa mía.
      Un beso.

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  5. Extraordinaria reseña. Leí este libro hace muy poquito y coincido completamente contigo. Una novela que merece mucho la pena. A mí me sobró también un poquito ese parte folletinesca, pero es tan bueno todo lo demás, que se le perdona.
    Besotes!!!

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    1. La verdad es que es un detalle nimio que, efectivamente, se perdona por lo que constituye el resto de la novela. Me ha gustado mucho.
      Un beso.

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  6. ¡Qué interesante el libro que nos traes hoy! Me lo guardo. Es una parte de nuestra historia que desconocía. Un abrazo

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    1. Yo también lo desconocía por completo hasta la novela de Almudena Grandes. Las novelas enseñan muchas cosas.
      Un beso.

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  7. Es cierto que ese bombardeo de Málaga es muy poco conocido y no deja de ser sorprendente. Yo también lo descubrí por Almudena Grandes hace muy poco. Me gusta mucho lo que cuentas sobre esta novela, Rosa. Aunque tenga algunas pinceladas de folletín el tema es muy atractivo y aproximarse un poco a una historia que ha pasado tan desapercibida es interesante. Me la apunto. Besos y buen fin de semana.

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  8. Sí que son unos hechos bastante desconocidos para la mayoría, incluso para los que somos de allí, en mi caso de Almería. Jamás había oído hablar de ellos hasta que me los crucé en otro libro hace ya años y después volví a encontrarlos en el que mencionas. Dicho todo esto no termino de animarme con esta lectura a pesar de las buenas opiniones que en general cosecha y a pesar de ser una temática que siempre me atrae poderosamente.
    Besos.

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  9. Holis!
    Reconozco que lecturas como la que nos reseñas tienden a afectarme demasiado, y por lo general prefiero dejarlas pasar. Esta a pesar de que prefiero no leerla, por lo que te comento, tiene algo que me dan muchas ganas de intentarlo de todas maneras. Estoy confusa jaja Tal vez lo haga ❤ Gracias por la bella recomendación

    Jocelyn | Blog Ave Lectora

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  10. Hola, Rosa.
    Es, efectivamente, uno de los hechos más desconocidos de la Guerra Civil y a su vez de los mas crueles que cometieron las tropas franquistas contra la población civil. Creo, aunque no estoy seguro, haber leído la historia en el blog de Emerencia -pudiera ser en otro- y me puso los pelos de punta. Las fotografías son elocuentes y desde luego este libro me resulta imprescindible al hablar de memoria histórica.
    Besos y buen fin de semana.

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  11. Hola. Tampoco conocía estos hechos hasta que empecé a leer reseñas de este libro que pese a su dureza todos coincidís en recomendar. A mí ya me ha parecido dura la reseña y además tiene demasiada Historia para mis gustos lectores. Qué se le va a hacer.
    Besos

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  12. ¡Hola, Rosa! Una novela a tener en cuenta para el invierno, quizá para el verano me parece demasiado densa para mí. Una trama que por lo que comentas mezcla ficción con documentación real, algo que le aporta un plus de verosimilitud que siempre se agradece. Quizá la parte folletín es la que me echa para atrás, por aquello de que parece un añadido innecesario para la novela. Un fuerte abrazo!

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  13. ¡Hola Rosa!
    si te soy sincera, yo desoconocía los hechos del contexto de la novela, que por cierto son tremendos. A mi se me encoge el alma ante este tipo de sucesos y es que vivir una guerra es horrible (o preguerra). Las imágenes también sobrecogen
    No lo voy a leer, pero tu reseña me ha parecido interesante y me ha gustado saber de que va el libro que he visto por la biblio
    Besos

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  14. Hola Rosa!! No sabía nada de este título, tomo buena nota de tus impresiones lectoras, ya que creo que es una historia que merece mucho la pena ser leída. ¡Estupenda reseña y gracias por tu recomendación! Besos!!

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